¿Cuántas veces al año debemos ir al dentista?

Mónica De Haro

Acudir a revisiones odontológicas no solo ayuda a mantener una salud oral adecuada, también permite la detección temprana de enfermedades bucales malignas o pre-maligna

Si solo <span> acudes a la consulta del dentista cuando tienes dolor o algún problema, podrías estar acumulando patologías crónicas que, a la larga, producen un estado de deterioro que luego resulta más difícil y costoso solucionar.</span>(Foto: Getty)
Si solo acudes a la consulta del dentista cuando tienes dolor o algún problema, podrías estar acumulando patologías crónicas que, a la larga, producen un estado de deterioro que luego resulta más difícil y costoso solucionar.(Foto: Getty)

El estado de tu boca influye en tu salud general

Las consecuencias pueden ir mucho más allá del sangrado o la caries; podría ser el motivo por el que se te adelante el parto, y además, el dentista suele ser el primero en ver signos de cáncer oral.

Por eso, desde el Colegio Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de la I Región (COEM) insisten en la importancia de visitar al dentista al menos dos veces al año, y no una como hacemos la mayoría (¡siendo optimistas!).

En concreto, lo ideal sería cada 6 meses, como forma de llevar un control más adecuado y poder realizar una limpieza dental dos veces por año.

El miedo a que nos hagan daño es la razón por la que no acudimos a las revisiones. (Foto: Getty)
El miedo a que nos hagan daño es la razón por la que no acudimos a las revisiones. (Foto: Getty)

¿Dos visitas al año te parecen excesivas? Pues hay personas que necesitan incluso muchas más. Entre ellas:

  • Las personas que consumen alimentos y bebidas azucaradas frecuentemente.

  • Las personas que toman medicamentos que resecan la boca (la escasez de saliva promueve la proliferación de las bacterias que dañan las encías, los dientes y los huesos de la mandíbula).

  • Las personas de mediana edad en adelante. A medida que avanzamos en edad, se van acumulando los problemas causados por los hábitos de toda una vida, a la vez que van apareciendo otras condiciones que pueden afectar la salud de la boca.

  • Las personas con poco espacio en la boca, con dientes montados lo que les dificulta la limpieza a fondo o pasar el hilo dental.

“Todos los esfuerzos que realicemos en promover la prevención son pocos”, nos cuenta el Dr. Antonio Montero, presidente del COEM, quien nos cuenta cuáles son los principales beneficios de estas revisiones habituales recomendadas.

Permite la detección temprana de enfermedades graves: visitar periódicamente al dentista permite a los profesionales detectar lesiones malignas o pre-malignas en la boca y alertamos así de un problema de salud grave, como puede ser el cáncer oral.

Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares: las personas con algún tipo de enfermedad en las encías tienen entre un 25 y un 50 por ciento más de posibilidades de padecer un trastorno cardiovascular.

Aumenta la calidad y “cantidad” de vida: poder comer de todo, no sufrir por tu boca y lucir una sonrisa sana, forma parte de una vida saludable y de calidad. Esto influye de forma positiva en la esperanza de vida.

Reduce el riesgo de diabetes, y de otras de enfermedades metabólicas. La enfermedad periodontal, además de provocar la pérdida de dientes, también puede afectar a la diabetes, perjudicando el control del azúcar en la sangre.

Hace posible una tercera edad plena y saludable: muchos de los problemas bucales que se achacan a un deterioro natural no son propios de la tercera edad. La falta de dientes o las prótesis mal ajustada generan problemas de salud que pueden y deben ser detectados y solucionados.

Evita partos prematuro; existe una clara relación entre las enfermedades periodontales y el nacimiento prematuro del bebé. Por esta razón, la salud bucodental durante el embarazo es muy importante para las futuras madres.

Detecta enfermedades renales: las enfermedades renales pueden ser detectadas en una revisión odontológica ya que, cuando los riñones no funcionan bien, se suele tener mal aliento y un sabor desagradable en la boca.

Favorece el descanso y un sueño más reparador: controlar el bruxismo, o el hábito de apretar y/o rechinar los dientes, evita dolores de cabeza, contracturas cervicales, tensión, sensibilidad dentinaria e insomnio.

Permite el correcto desarrollo bucal en los niños y educa en salud: la visita al dentista cada seis meses desde una edad temprana contribuye a crear hábitos saludables en la infancia y en la adolescencia.

Recuerda, no esperes al último momento, cuando ya ha aparecido el dolor o por una caries muy avanzada, o quizás ya no se pueda salvar la pieza dental.

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