El (penoso) futuro que te espera si no cuidas tu entorno laboral

¿Cuáles son las enfermedades profesionales más comunes?

No te lo tomes a broma. Lo que comes, la postura que adoptas, las horas que pasas sentado, sobrellevar la presión… todo afecta a tu salud.(Foto: Getty)

Acabamos de celebrar el día del trabajo (curiosamente dejando de acudir a nuestro puesto habitual) y por eso quiero invitarte a reflexionar sobre el impacto que tiene tu profesión en tu salud general.

El trabajo tiene un papel determinante en nuestra salud, tanto a nivel personal como social. Existen riesgos físicos y psicosociales que pueden desencadenar en enfermedades profesionales.

Y es que aunque el trabajo es una actividad necesaria para cubrir nuestras necesidades vitales así como para hacernos sentir útiles y satisfechos con nosotros mismos por los valores que transmite, hay algo que no cambia y que es inherente al trabajo: ciertas situaciones que pueden ser, ocasionalmente, origen de lesiones o enfermedades.

Cualquier trabajo puede originar daños o disfunciones que afecten negativamente nuestra salud

Esto puede suceder por un accidente o bien por una enfermedad profesional. Según la Dra. Blanca Usoz, especialista en Medicina Familiar y Laboral y experta de Doctoralia, para que una enfermedad sea reconocida como profesional debe cumplir dos requisitos:

  • Que su causa se halle en el lugar de trabajo y que esté catalogada dentro del listado de enfermedades profesionales oficial publicado por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
  • Que proceda de la acción de sustancias o elementos que este listado indica.

Según su causa, las enfermedades profesionales se dividen en 6 grupos: originadas por agentes químicos, por agentes físicos, por agentes biológicos, por inhalación de sustancias y agentes no comprendidos en otros apartados, enfermedades de la piel causadas por sustancias y agentes no comprendidos en otros apartados y enfermedades de la piel causadas por agentes carcinógenos.

Los riesgos a los cuales se enfrentan los trabajadores y que pueden ocasionar una enfermedad profesional pueden ser físicos (vibraciones producidas por herramientas, ruido, alta o baja temperatura, respirar humos o gases…), ergonómicos (movimientos repetitivos, llevar cargas pesadas, estar sentado en una mala posición demasiadas horas seguidas…) o psicosociales (elevado ritmo de trabajo, exigencias emocionales, rigidez de la organización laboral…).

Pero sin duda, las enfermedades más frecuentes en el entorno laboral son los trastornos musculoesqueléticos, que nacen de los riesgos físicos y ergonómicos, y los trastornos psíquicos, donde los riesgos psicosociales tienen un gran peso.

En el primer caso destaca el lumbago, “dolor que afecta a la zona lumbar, la parte baja de la columna que soporta el mayor peso del cuerpo. Existen casos de lumbago agudo que duran menos de un mes y se curan solos, mientras que hay casos donde la duración llega a las doce semanas. Más allá hablamos de un lumbago crónico”, comenta la experta.

Los dos principales problemas de salud laboral son los dolores en la espalda (que puede acabar en lesiones osteomusculares) y el trastorno de trauma acumulativo. (Foto: Getty)

De hecho, según los últimos datos del “Informe sobre el estado de la seguridad y salud laboral en España”, el dolor de espalda es el problema de salud más padecido a nivel general entre los ocupados españoles, sobre todo en la franja de los 35 a los 49 años (54 por ciento).

Además, los movimientos repetitivos de manos o brazos (68 por ciento), las posiciones dolorosas o fatigantes (53 por ciento), permanecer mucho tiempo sentado (48 por ciento) y llevar o mover cargas pesadas (36 por ciento) son los riesgos ergonómicos más comunes a los que los trabajadores españoles están expuestos, y los que pueden conducir al lumbago.

En la esfera psíquica, el estrés laboral es el gran enemigo de nuestra salud. Al contrario de lo que se cree este estrés no siempre surge de la excesiva carga de trabajo. “También puede aparecer a causa de una actividad laboral poco demandante, en la que el trabajador no pueda desarrollar sus recursos personales”, explica Usoz.

Cuando la presión te desborde es importante controlar los nervios y aprender a gestionar las emociones. (Foto: dreamstime)

Sin embargo el ritmo de trabajo es uno de los detonantes principales del estrés laboral: un 33 por ciento de los ocupados debe trabajar a gran velocidad y un 34 por ciento con plazos ajustados siempre o casi siempre. Entre los factores que condicionan este ritmo de trabajo, el más frecuente se debe a las demandas directas de personas como clientes, pasajeros o pacientes (69 por ciento).

Además, según datos oficiales, las jornadas diarias de más de 10 horas afectan al 27 por ciento de los trabajadores españoles. El 32 por ciento de los ocupados trabaja, en mayor o menor frecuencia, el domingo y el 53 por ciento el sábado. Este ritmo de trabajo, sumado a los malos hábitos y a la falta de formación sobre la salud en el trabajo, puede degenerar en enfermedades profesionales que nos incapaciten no solo para ejercer nuestras labores profesionales sino también las tareas del día a día.

Por otro lado, según ha puesto de manifiesto la Fundación Española del Corazón (FEC), el 43,5 por ciento de los accidentes mortales que se producen en el trabajo son consecuencia de un infarto o de un accidente cerebrovascular.

La FEC alerta, asimismo, de riesgos, pues las conclusiones que se extrajeron acerca de la población trabajadora en la encuestada son llamativas. ¡Ojo! Puede que te identifiques con alguna de estas respuestas:

– El 26,1% de la población trabajadora encuestada considera su trabajo estresante o muy estresante.

– El 13,1% de la población presenta hipercolesterolemia (14,8% hombres vs 11% mujeres).

– El 10,6% de la población padece hipertensión (12,7% hombres vs 8,1% mujeres).

– El 3,2% presenta diabetes.

– El 29,4% fuma diariamente.

– El 13,8% de la población encuestada consume alcohol a diario, siendo el consumo mucho más elevado entre hombres (20,1%) que entre mujeres (6,2%).

– El 41,9% de la población trabajadora declara no realizar actividad física en el tiempo libre (45,8% mujeres vs 38,6% hombres) y el 34,3% tiene un trabajo sedentario al pasarse la mayor parte de su jornada laboral sentada.

– El 35,8% presenta sobrepeso (46,5% hombres vs 23,2% mujeres) y el 13% obesidad (16,2% hombres vs 9,4% mujeres).

– El 28% de la población consultada manifiesta un consumo insuficiente de fruta y verdura.

Ante esta situación los expertos en salud cardiovascular ofrecen una serie de consejos para reducir el riesgo en el ámbito laboral entre ellos reducir el sedentarismo, seguir una adecuada alimentación y disminuir los niveles de estrés.

  1. Evitar estar largos ratos sentados delante del ordenador durante los trabajos de oficina.
  2. Levantarse cada dos horas para estirar las piernas y facilitar la circulación.
  3. Evitar malas posturas como cruzar las piernas, ya que la sangre circula con menor fluidez y puede facilitar la aparición de trombos.
  4. Siempre que se pueda, es preferible traer la comida saludable de casa, ya que comer fuera conlleva un descontrol de la alimentación y puede provocar un aumento de peso.
  5. En caso de tener que ir de manera habitual a restaurantes, es importante no pedir siempre lo mismo y evitar comidas copiosas. Las verduras, legumbres, fruta y pescado deberán estar presentes en nuestro menú.
  6. Disminuir los niveles de estrés y desconectar del trabajo en el tiempo libre es otro factor importante a tener en cuenta.
  7. Asimismo conviene realizar alguna actividad física a diario. Ir caminando al trabajo o en bicicleta es una buena opción.

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