¿Cuáles serían las consecuencias de una recesión global en 2020?

¿Cuáles serían las consecuencias de una recesión global para el mundo y Australia? (Fuente: Getty)

Una recesión mundial en 2020 no provocaría demasiado daño, pero implicaría una recuperación larga y compleja.

Al menos esa es la opinión del economista de Oxford Economics, John Payne, quien reveló en una nota que si este año ocurriese una recesión mundial se parecería más a la burbuja de las puntocom del 2000 que a la crisis financiera global del 2008.

Hasta el momento, parece poco probable que el mundo caiga en una recesión a corto plazo, sin embargo, ¿cuáles serían las consecuencias de una recesión económica significativa?

No se cree que se produzca una recesión a corto plazo, pero no se pueden ignorar los riesgos

Los expertos en economía predicen que el crecimiento económico se recuperará modestamente en 2020, aunque existen algunos problemas clave que podrían pesar sobre esta recuperación como las tensiones comerciales, por ejemplo.

“Aunque los riesgos de una recesión han disminuido, no se pueden pasar por alto”, dijo Payne. En septiembre de 2019, el modelo de Oxford Economics calculó una probabilidad del 30 % de que se produzca una recesión, pero ahora se ha reducido ligeramente al 25 %.

“Los indicadores de la industria, el comercio mundial y la confianza han mostrado indicios de que podrían tocar fondo mientras que Estados Unidos y China han acordado reducir algunos aranceles”, dijo.

Si ocurriera una recesión, ¿cuáles serían sus consecuencias?

Según Payne, las consecuencias de una recesión se parecerían más a las de la burbuja tecnológica de las puntocom en el cambio de milenio que a las de una crisis financiera global por dos motivos: en primer lugar, los precios de los activos de 8 de las 12 grandes economías no se han desviado del valor razonable tanto como lo hicieron antes de la crisis financiera global.

En segundo lugar, los consumidores se mostrarían más resilientes a corto plazo ya que solo 3 de las 18 economías avanzadas tienen deudas familiares que superan el PIB total.

“En nuestro escenario de recesión global, el crecimiento del PIB mundial se desacelera solo un 1,3 % en 2020 y 1,6 % para 2021”, dijo Payne.

“Las más afectadas serían las economías abiertas, deprimidas por la débil demanda externa de productos básicos y productos manufacturados”.

(Fuente: Oxford Economics)

Los mercados emergentes también se verían gravemente afectados ya que sus monedas se depreciarían bruscamente y obligarían a los bancos centrales a elevar las tasas de interés.

¿Qué se podría hacer?

Según Payne, la Reserva Federal de los Estados Unidos sería el único banco central importante que podría proporcionar un estímulo político convencional. Otros bancos, como el Banco Central Europeo (BCE) ya han recortado demasiado y no tienen mucho margen para moverse.

“El estímulo fiscal es la mejor herramienta para combatir la desaceleración en curso y una recesión global”, dijo el economista. El estímulo fiscal implica aumentar el consumo del gobierno o disminuir los impuestos.

“Es probable que motive el impulso inicial a la actividad debido al aumento del gasto discrecional. Los gobiernos de las economías avanzadas buscarían aprovechar la deuda ultra barata y de larga data e impulsar grandes programas de inversión pública”.

Y esta vez, no podemos confiar en China para que nos rescate, agregó Payne.

“En recesiones anteriores, China ha inyectado muchos estímulos que se extienden al resto del mundo. Sin embargo, creemos que los estrategas políticos chinos están preparados para tolerar un crecimiento más lento y serán reacios a impulsar el crecimiento del crédito para contener los riesgos financieros”, dijo.

¿Podríamos recurrir a las tasas negativas o la expansión cuantitativa? Podríamos, pero según Payne, “es probable que sean ineficaces para aumentar significativamente la demanda”.

¿Cómo sería la recuperación?

Sería lenta: Payne estima que el PIB mundial tardará aproximadamente tres años en aumentar 2 puntos porcentuales por encima del mínimo. Esto representa un año más de lo que tardó la recuperación tras el fiasco de las puntocom del 2000 y aproximadamente dos años más que la recuperación posterior a la crisis financiera global, que tardó menos de 12 meses.

(Fuente: Oxford Economics)

Y cuando las aguas se hayan calmado, el crecimiento del PIB mundial será menor que tras las recesiones anteriores, estableciéndose en un crecimiento anual de alrededor del 3 % dentro de los cuatro años posteriores a la recesión.

“Será mucho más lento que en las recuperaciones anteriores que generalmente alcanzaron un crecimiento del 4 al 5 %. Esto refleja un menor crecimiento de la tendencia mundial como resultado del estancamiento secular”, dijo Payne.

Artículos relacionados que te pueden interesar:


Jessica Yun