Cuántos trajes deben tener los hombres que visten con traje en la oficina

Por Marta Martínez
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From Esquire

Casi son una especie en extinción. Las excepciones que confirman la regla pero, todavía muchas profesiones exigen vestir de traje en el día a día. Este tipo de uniforme tiene la ventaja de que no tienes que pensar demasiado qué ponerte cada mañana. Solo hay una pega: es posible que te vuelvas un poco loco comprando trajes cuando no tiene mucho sentido... ni en pleno periodo de rebajas. Aunque existe una ecuación que puede despejar todas esas incógnitas. Y es más fácil de lo que crees. Si te encuentras en pleno proceso de renovación de tu armario de trabajo, aquí va una pista: basta con que tengas cinco trajes diferentes para vivir (de las rentas) todo un año laboral.

De estilo clásico, estampado, con un plus sofisticado o de tejido más liviano te salvarán la papeleta y, entre visitas al tinte y fines de semana, el aburrimiento estará desterrado. La clave también está en hacerte con los accesorios necesarios: camisas originales, corbatas que aporten algo de contraste y complementos diferentes capaces de sacar a relucir todo tu estilo. A continuación te proponemos cinco. Para que no te vuelvas loco y descubras que eso de vestir de uniforme es más fácil de lo que imaginas.

El clásico en azul marino

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Si estás empezando y tu armario está todavía virgen de trajes, empieza por el básico entre los básicos. El clásico de botonadura simple en azul marino. Apto para todo tipo de eventos: bodas, bautizos, comuniones y reuniones de altos vueltos. Ya se sabe que los clásicos nunca fallan y en cuestiones de trajes, menos. Es uno de los más versátiles pues es fácil de combinar y te vale para cualquier ocasión. Si todavía no lo tienes, ya estás tardando.

Uno de color gris

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Si estás pensando en variar ligeramente tu gama cromática estás en el camino correcto. Sin embargo, olvídate por ahora de colores atrevidos como el granate, el color arena, o el azul celeste. Marcan una rabiosa tendencia pero es mejor evitarlas en horario laboral. El gris es el color perfecto para salir de la rutina del azul marino sin necesidad de dar la nota. Es otro de los trajes clásicos por excelencia: infalible y con un toque de color diferente que te permitirá cambiar de aires sin riesgos.

Un traje de cuadros

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Es otro clásico que nunca pasa de moda. Cada temporada encontramos ligeras variaciones y es una opción perfecta para encontrar tu punto original. Puedes optar por cuadros más marcados, por el clásico príncipe de Gales, por estampados tan sutiles que casi ni se aprecian y por combinaciones de colores infinitas. Puedes además combinar la americana con un pantalón de color liso, con vaqueros en los casual Friday o apostarlo todo al conjunto según tengas el día.

Un traje de verano

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Es otra de las normas fundamentales de este decálogo: debes hacerte con un traje de tejido apto para soportar altas temperaturas. Por muy a tope que pongan el aire acondicionado en tu oficina, no querrás morir de camino a casa. Ya no es solo una cuestión práctica sino también de estilo. Materiales como el algodón o el lino son los tejidos con los que se fabrica el verano. Evitarás sufrir un golpe de calor y que lo sufran quienes te vean todos los días.

Un traje cruzado

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Es quizá una de las incorporaciones más recientes al armario de diario. Si bien el traje cruzado es una de las prendas más tradicionales de la sastrería masculina, antes estaba reservado a ocasiones especiales. Sin embargo, su uso se ha popularizado y ya no choca tanto ver a alguien con una americana de doble botonadura. Es una opción original que te dará un toque elegante y muy sofisticado. Si no quieres pasarte de frenada, combínalo con un jersey de cuello en sustitución de la camisa y la corbata.