¿Por qué (y cuánto) engordamos cuando nos enamoramos?

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¿Cuánto engordamos cuando nos enamoramos?Edward Berthelot

La curva de la felicidad existe. Según un estudio del Centro Nacional de Biotecnología de la Información de Estados Unidos, las parejas más felices son las que más kilos se echan encima desde que están juntas, mientras que las más insatisfechas son las que menos cambian su talla. En otro estudio, elaborado por científicos de la Universidad de Queensland (Australia), las mujeres con pareja pesan, de media, 10 kilos más que las solteras. Y en el caso de los hombres, el incremento medio es de 7,5 kilos.

En nuestro país, un informe de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), asegura que enamorarse supone un aumento de peso de unos 4,5 kilos de media. “Los estudios que observan que empezar una relación de pareja y comenzar a convivir hacen que se aumente el peso son reales. No se puede generalizar porque habrá parejas en las que no ocurra, pero sí que es la tendencia”, comenta Pablo Zumaquero, dietista-nutricionista, tecnólogo de alimentos, profesor y autor del libro de reciente publicación 'El lunes ya empiezo la dieta' (Planeta). Para este experto “se pueden ganar entre 3 y 5 kilos los primeros meses/años de relación.” Y ¡cómo no! las que más peso cogemos somos nosotras: “en general, suelen ser mayores las ganancias de peso de las mujeres.”

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Luis Serrano


¿Qué factores influyen en este aumento de peso?

Para Pablo Zumaquero la existencia de estos tres factores explicaría el porqué de este ‘sobrepeso’.

1. Ya está todo el pescado vendido: se acabaron las florituras, “ya no hace falta lucirse y nos permitimos comer cosas que antes no nos permitíamos para mantener un peso con el que nos consideramos más atractivos. Comemos más cantidad, pero, sobre todo, comemos comida de peor calidad que antes nos prohibíamos.”

2. Se suelen tener más citas fuera de casa: y ya se se sabe... “en ambientes distendidos y restaurantes con comidas muy sabrosas se tiende a comer de más y a elegir caprichos que para uno solo no se pedirían. Independientemente de que el aumento de vida social fuera de casa se relaciona con un aumento de peso en cualquier persona. Luego, en la convivencia, lo que veo es que se pide mucha más comida a domicilio.” Es decir, más comida preparada que elaborada en casa con productos frescos, de proximidad, equilibrados y variados.

3. Menos ejercicio: según los estudios, un 33% practica más deporte cuando se encuentra en fase de búsqueda de pareja y un 35,8% relega a un segundo plano el ejercicio físico cuando la intensidad empieza a menguar. “El tiempo libre que teníamos antes para ir a entrenar ahora se cubre con el tiempo que pasamos con la otra persona. Menos ejercicio y menos actividad suelen ir de la mano de aumentos de peso”, asegura Zumaquero.

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Luis Alvarez - Getty Images

¿Qué comer y cómo comerlo?

  • Lo mismo para los dos: “lo primero que tenemos que hacer es llegar a un acuerdo entre los dos miembros de la pareja. Si uno quiere comer de forma distinta al otro, estamos perdidos. Lo ideal es comer lo mismo y que no se metan demasiadas calorías en esos momentos de pareja.”

  • De primero: “sería muy recomendable empezar por las verduras y hortalizas cocinadas de cualquier manera. Antes de meter un plato contundente podríamos pedir una ensalada sabrosa, una parrillada de verduras bien condimentada, o un buen aliño con pulpo o langostinos.”

  • De segundo: “después existen platos más y menos calóricos. Si elegimos arroces, pastas o patatas lo ideal es que sean cocinados con salsas suaves (tomate, pesto) e ingredientes magros (pollo, atún). Y si elegimos carnes, pescados, huevos o mariscos lo mejor es que sean cocinados a la brasa, plancha o guisados.”

  • De postre: “es lo más complicado porque los saludables no suelen ser los más apetecibles. Lo ideal serían frutas o lácteos sin azúcar pero eso no nos apetece. Con la bebida pasa algo similar, tampoco nos apetece mucho alternar con agua, que sería lo recomendable. Mi propuesta es un buen café de postre y agua con gas o algún refresco sin azúcar como término medio.”

¿Qué evitar?

“Evitar no es realista. Nadie va a evitar los alimentos sabrosos el resto de su vida. Además, el percibir que ciertos alimentos están prohibidos puede causar tal ansiedad que acabemos en un atracón de los mismos”, advierte Zumaquero, que se decanta más por reducir. “Sería muy correcto reducir el consumo de cualquier bebida alcohólica (vino, cerveza, destilados), bebidas azucaradas (refrescos), postres azucarados, pan blanco y platos con frituras y salsas cuando salimos a comer o cenar en pareja.”