Se llama ‘croquetavirus’, se come con mascarilla y es el pintxo de moda

Un restaurante de Pamplona, el Baserriberri, ha incluido en su menú un pintxo tan original como ligado a la actualidad. Lo han bautizado con el nombre fusión ‘croquetavirus’ y se trata de una croqueta que se come con una mascarilla puesta. Su existencia se remonta a hace una semana, pero es ahora cuando ha comenzado a causar sensación en redes sociales y a alcanzar notoriedad.

Detrás de la ‘croquetavirus’ se encuentran los cocineros Iñaki Andradas y Luken Vigo, según señalan desde El diario de Navarra. Especializados en tapas, son los encargados de la cocina del Baserriberri y han ganado dos de los tres últimos concursos de pintxos en Navarra. Ambos, junto con Mikel Urmeneta (Katuki Saguyaki), son los padres de este singular manjar.

Andradas ha explicado al diario regional que llevan ya un tiempo trabajando en esta idea y que en un principio no tenía nada que ver con el coronavirus, sino con su interés por experimentar con el hecho de aislar algunos sentidos para potenciar otros. “Estábamos flipando con las sensaciones que surgían usando mascarillas: aislaban nariz y boca creando microclimas olfativos y gustativos, herméticos y mágicos; y… justo estalla el tema de Wuhan”, ha explicado el cocinero.

Entonces fue cuando decidieron darle una vuelta a su idea. Urmeneta cuenta que Sanferfood -empresa en la que colaboran los tres- tienen “vocación de crear productos que muestren la realidad con una dosis de humor. El humor para nosotros es el sexto sabor” y de ahí que cuando estalló el brote de coronavirus y con él la preocupación decidieron “regalar un pintxo con chiste a la tragedia”. Pero que nadie se lo tome a mal, porque, como aclara, su intención no es reírse “de la desgracia”. Lo que hacen, añade, es “una performance gastronómica de la actualidad”.

Y así es como surgió el pintxo ‘croquetavirus’. Su receta y presentación es la de una bola de picadillo de pulmón de cerdo agridulce que para su degustación es introducida en una bolsa pequeña con una abertura. Esta bolsa va cosida a la mascarilla, que se impregna de jengibre. El comensal se coloca la máscara de manera que su olfato se centra en el jengibre y luego solo tiene que presionar la parte delantera para liberar la croqueta de su envoltorio y saborearla.

En El Diario de Navarra informan de que este pintxo fue presentado por sorpresa hace justo una semana este viernes en el restaurante y que fue todo un éxito. En menos de dos horas desaparecieron las 500 unidades que tenían. “Fue una locura; resultó interesante ver cómo la gente desdramatizaba el problema y las mascarillas 'croquetavirus' se convertían en un elemento de disfrute y evasión”, ha señalado Vigo.

El jueves, desde el perfil en Twitter del restaurante, sus responsables compartían un mensaje de agradecimiento por la ocurrencia enviado por una pareja de navarros aislados por el coronavirus.


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Las 500 unidades del 'croquetavirus' que lanzaron por sorpresa desaparecieron en menos de dos horas. (Foto: Captura del perfil de Twitter de Antena 3 Noticias)