El recurso de echar la culpa a la Unión Europea por la falta de consenso cuando ocurre también dentro de los países

La propagación del coronavirus por el mundo ha tenido un gran impacto en Europa y países como España, Italia o Francia se han visto muy afectados por la expansión de la pandemia. Uno de los debates en todos ellos ha sido el de cómo afrontar el impacto económico que va a suponer el brote.

En este sentido, los tres han defendido una respuesta conjunta europea basada en los coronabonos, propuesta esta rechazada de plano por los países del norte, con Alemania y Países Bajos como adalides de esta postura.

Reunión por videoconferencia del Consejo Europeo. (Stephanie Lecocq, Pool Photo via AP)

Las divergencias entre los socios europeos han hecho que en los países más golpeados por el COVID-19 hayan surgido voces contra el proyecto comunitario, sin embargo, conviene recordar que la gestión de la pandemia no solo ha provocado roces en la UE, sino que también han ocurrido dentro de los propios países.

Las tensiones políticas en España, Italia, Francia o Estados Unidos, ya fuera de las fronteras europeas, muestran la dificultad de encontrar consensos globales cuando ni siquiera existen dentro de los propios estados.

España en este sentido es un ejemplo paradigmático, ya que la crisis del coronavirus ha mostrado las fracturas que hay entre el Gobierno y determinadas comunidades autónomas. En este sentido, los enfrentamientos con Madrid, gobernada por el PP, han sido recurrentes e incluso la presidenta madrileña ha censurado este 29 de abril la gestión del Gobierno: “Reconozco mi error, fiarme de la izquierda”, ha señalado.

Las tensiones también han sido sonadas con Cataluña y País Vasco. La decisión del Ejecutivo de coordinar la pandemia en todo el territorio ha provocado críticas de los Gobiernos nacionalistas de estas dos comunidades que han reprochado una progresiva centralización.

A nivel nacional, PP y Vox (segunda y tercera fuerza en el Parlamento) han mostrado mucha beligerancia hacia Pedro Sánchez y su equipo, aunque los populares han ido ayudando a prorrogar el estado de alarma con sus votos en el Congreso.

También tensiones en Europa

También ha habido una gran tensión política en Italia, especialmente entre las regiones del norte (las más afectadas por el coronavirus) con el Gobierno central en Roma. En Lombardía, por ejemplo, gobierna La Liga y ha habido un cruce de reproches muy importante entre la región y el Ejecutivo por la gestión de la crisis.

Conviene recordar que hace apenas unos meses que el líder de la formación de ultraderecha, Matteo Salvini, salió del Gobierno, por lo que las acusaciones de mala gestión han fluido de un lugar al otro y viceversa. De hecho, la región, pese a que los datos aún no son buenos, ha intentado acelerar el desconfinamiento en contra del criterio general.

En el caso de Francia, no ha habido tanta polarización debido al fuerte sistema centralista que tiene el país, pero sí que ha habido tensiones a nivel municipal, tal y como recoge El País. Los encontronazos con el ayuntamiento de Niza por la venta en farmacia de la cloroquina o con el de Sceaux por intentar imponer el uso obligatorio de mascarillas han evidenciado los choques entre el Gobierno central y las instituciones.

En otros países como Alemania las tensiones han sido mínimas, con el Gobierno federal marcando una línea común y con los estados federados siguiendo las directrices, pero aun así ha habido algunas tensiones.

Estas discrepancias lógicas dentro de los estados evidencian que hay posturas muy diferentes a tener en cuenta a la hora de combatir una situación inédita hasta ahora, ya que los ciudadanos se han tenido que confinar en sus casas y se ha parado casi por completo la actividad económica.

Divergencias que, como es lógico se trasladan también a la Unión Europea cuando los estados debaten sobre la mejor manera de salir de esta situación. En este sentido, el enfrentamiento entre Italia y Países Bajos ha sido sonado y muestra que solo con consenso y entendimiento se pueden alcanzar acuerdos. Las diferentes opiniones no deberían servir para alentar el euroescepticismo, sino alentar el diálogo y encontrar posturas comunes.

Protesta en Estados Unidos contra el confinamiento. En el cartel se lee: "El Covid es una mentira" (Photo by Sean M. Haffey/Getty Images)

Tensiones también en Estados Unidos

Fuera de Europa, las tensiones también han sido patentes en los distintos estados de Estados Unidos. En el país no ha habido una estrategia general de confinamiento, sino que cada una de las regiones ha optado por una solución diferente. De hecho, ha habido manifestaciones en Michigan, Kentucky, Texas o Carolina del Nortem, por citar algunas, exigiendo el fin de la cuarentena y la reactivación económica.

Frente a la línea dura de Nueva York (el más afectado por la pandemia), en otros lugares cada vez hay más llamadas a recuperar la vida normal pese a la prevalencia del virus. Un ejemplo más de que las discrepancias no solo sacuden a la Unión Europea, sino también a muchos países, regiones, ciudades e incluso pequeñas comunidades.


Más historias que te pueden interesar: