‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’ da respuestas y sorpresas en un final imperfecto pero satisfactorio

Atención: lee tranquilo, esta crítica no contiene spoilers

Puntuación: 78/100

El estreno en 2015 de El despertar de la Fuerza relanzó el universo Star Wars bajo la tutela de Disney con el principio de una nueva trilogía que uniría pasado, presente y futuro del universo creado por George Lucas para gozo de los fans de toda la vida y las nuevas generaciones. La llegada de Los últimos Jedi dos años más tarde sacudió los cimientos de la saga con una entrega que dividió fuertemente a los fans y fue duramente criticada por las decisiones con las que su director, Rian Johnson, pulverizaba las expectativas y llevaba la historia por terrenos inesperados. Con la tercera película, Star Wars: El ascenso de Skywalker, la historia de Rey, Kylo, Finn y Poe llega a su fin en 2019, después de un recorrido muy accidentado. ¿Habrá conseguido este Episodio IX hacer justicia a la saga más famosa del cine?

2019 Lucasfilm Ltd. & â„¢, All Rights Reserved.

Tras el recibimiento de Los últimos Jedi, que estuvo a punto de provocar una guerra civil fan, y el fracaso en taquilla de Han Solo: Una historia de Star Wars, Lucasfilm recibía alto y claro el mensaje de los seguidores galácticos: el riesgo no era el camino a seguir para la franquicia. Disney se jugaba mucho a la hora de concluir la trilogía, y con ella la Saga Skywalker, que dio comienzo hace más de cuatro décadas a uno de los más grandes y longevos fenómenos de la cultura popular. Por esta razón decidieron recurrir a alguien conocido para pilotar la nave de nuevo: J.J. Abrams. El director de El despertar de la Fuerza retomaba la batuta de la saga tras el sonado despido de Colin Trevorrow (Jurassic World), para dirigir su conclusión en un claro intento de arreglar el (excitante) desorden que había provocado Johnson

La novena Star Wars transcurre un año después y nos lleva a reencontramos con los protagonistas embarcados en nuevas misiones derivadas de sus más recientes aventuras. Los restos de la Resistencia se organizan ante el inminente nuevo avance de la Primera Orden, que en esta ocasión trama un ataque definitivo para subyugar para siempre a todos los pueblos de la Galaxia. Mientras tanto, Rey (Daisy Ridley) sigue en conflicto consigo misma, luchando contra la poderosa influencia de Kylo Ren (Adam Driver) y las voces que la llaman al Lado Oscuro. Con ellos, una guerra que comenzó hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana llega a su clímax en la batalla final entre la Resistencia y el Imperio, los Jedi y los Sith

DANDO A LOS FANS (CASI) TODO LO QUE PEDÍAN

Los acontecimientos de Los últimos Jedi dejaron consecuencias que El ascenso de Skywalker afronta desde la primera escena. Salta constantemente a la vista la intención de Abrams, Disney y Lucasfilm: corregir curso para apaciguar a la comunidad fan. Para ello, la película se dedica a dar respuesta a todas las preguntas que su antecesora dejó en el aire, explicando (en ocasiones sobreexplicando) las incógnitas una por una, desde el origen del Líder Supremo Snoke hasta la verdadera procedencia de Rey, uno de los temas que más conversación ha generado desde que Los últimos Jedi nos descubriera que no venía de una casta de Jedi, sino que sus padres no eran “nadie”.

Para llevar a cabo este ejercicio de corrección, Abrams -que escribe el guion junto a Chris Terrio- recurre constantemente al fan service, es decir, a cumplir los deseos y reclamaciones de un público que se ha convertido en la autoridad de la saga por encima de sus propios creadores. Pero lo hace sin insultar el trabajo de su predecesor, al contrario, apoyándose en él para coger impulso y llevar el relato hacia su destino. Afortunadamente, el fan service de El ascenso de Skywalker juega siempre a favor de la historia y sirve para hacerla llegar a una conclusión coherente, no solo para la nueva trilogía, sino para toda la saga. Que Lucasfilm ha intentado contentar a todos los fans con la película aunque sepa que es imposible es evidente, pero que Abrams conoce y ama Star Wars también. 

El ascenso de Skywalker es un acto de devoción, al universo que Lucas creó, a sus personajes y a todas aquellas personas que la han llevado a lo más alto. Por eso Abrams se ha asegurado de que todos los personajes tengan su momento, tanto los de la trilogía original como los nuevos. Los homenajes y los cameos se suceden a lo largo del metraje, con varias sorpresas (que no desvelaré, tranquilos) y regresos que ya conocíamos, como el de Billy Dee Williams como Lando Calrissian. Apariciones que conectan las nueve películas en un gran desenlace nostálgico que homenajea constantemente al pasado sin dejar de mirar al futuro.

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HOMENAJE A CARRIE Y MENSAJE DE UNIÓN 

La muerte de Carrie Fisher en diciembre de 2016 nos dejaba un vacío enorme y trastocaba los planes argumentales del Episodio IX. Leia iba a tener un papel mayor en la última entrega de Star Wars, pero su fallecimiento obligó a reescribir el guion. Abrams encontró la manera de hacer justicia a la actriz y a su personaje utilizando material inédito que Fisher había grabado para las anteriores películas, recomponiendo su trama para darle un final digno de su leyenda. La presencia de Leia en la película es pequeña, pero su importancia en la historia es capital y da lugar a un emotivo tributo a la altura de nuestra querida Princesa y General.

Pero sin duda, el regreso más impactante (aunque lo sabíamos desde la pasada Comic-Con de San Diego) es el del Emperador Palpatine (Ian McDiarmid), símbolo del mal y uno de los villanos más temibles de la saga. Con él, El ascenso de Skywalker se cubre de un manto de oscuridad que la convierte por momentos en la película más terrorífica de nueva trilogía. Su tenebrosa presencia ejerce una poderosa influencia en nuestros héroes, que tendrán más difícil que nunca derrocar al Lado Oscuro para asegurar la libertad del pueblo. Pero eso no es todo, Palpatine trae consigo el secreto más grande de la trilogía, información que afectará profundamente a los protagonistas y será decisiva en la batalla final.

Una batalla espectacular, cómo no, con la que Abrams nos recuerda una de las máximas de esta historia: la unión hace la fuerza (o la Fuerza). Si Los últimos Jedi separaba a los protagonistas en distintas misiones a lo largo y ancho de la galaxia, El ascenso de Skywalker se asegura de que trabajen codo con codo gran parte del tiempo. Rey, Poe, Finn, Chewbacca y los droides se suben a bordo del Halcón Milenario para vivir una última aventura juntos, lo cual permite a Abrams y Terrio sacar partido a la gran química que existe entre el trío principal y, especialmente, al carisma sin fin de Oscar Isaac. Si bien Rey se ve obligada a separarse de ellos para continuar con su búsqueda personal, la unión es una de las constantes de un film que celebra la familia que formamos más allá de los lazos sanguíneos e insiste en ofrecernos un precioso mensaje de alianza, concordia y esperanza en línea con el espíritu de la saga, una lección que se puede extrapolar a su propio fandom. ¿Por qué pelear por nuestras diferencias cuando tenemos tanto en común?

Lucasfilm

UN ESPECTÁCULO AMBICIOSO Y CASI INABARCABLE

Como era de esperar, El ascenso de Skywalker es un final de gran envergadura. La historia abarca tanto y se enrevesa de tal manera que a veces cuesta abarcarla. Al igual que Vengadores: Endgame, esta es una de esas películas que no se puede procesar completa con un solo visionado. Ocurren tantas cosas, hay tanta información, tantos giros, tantas tramas entrelazadas, que necesitaremos volver a ella varias veces para digerirla entera.

Estamos ante la película más ambiciosa de la saga, un final épico, intenso, dramático y lleno de acción, que nos lleva por lugares conocidos y nuevos rincones de la galaxia para dejarnos secuencias asombrosas a cada paso que da, persecuciones trepidantes, alucinantes batallas espaciales y memorables combates con sable de luz, hasta culminar en un acto final de lo más grandioso que se ha vivido en una pantalla de cine. Pero el espectáculo no es solo visual, sino también emocional. El desarrollo de los personajes (interpretados con pasión por un reparto entregado) nos conduce hacia una catarsis final en la que las piezas encajan y la historia llega a una conclusión satisfactoria para todos.

Sin embargo, El ascenso de Skywalker no es una película perfecta. Aunque asume algún riesgo, por lo general, Abrams es conservador y juega excesivamente sobre seguro. Hay tramos confusos y demasiados momentos en los que no parece atreverse a llegar hasta las últimas consecuencias, abusando por ejemplo del truco de hacernos creer que un personaje ha muerto para descubrirnos más adelante que no es así. Por otro lado, la introducción de nuevos personajes como Zorii Bliss (Keri Russell) y Jannah (Naomi Ackie) no aporta mucho a la trama a estas alturas y su presencia parece servir el único propósito de desmentir cualquier posibilidad de relación romántica entre Poe y Finn.

COMPLETANDO UNA HISTORIA DE 42 AÑOS

A pesar de sus errores, El ascenso de Skywalker llega a buen puerto. Está claro que la película será diseccionada plano a plano, que generará muchas voces discordantes, dividirá, enfadará y dará lugar a un debate que durará para siempre, pero esto es inevitable. Es Star Wars. Teniendo en cuenta la presión de los fans, el número de tramas que debía concluir y las encrucijadas que Rian Johnson le dejó en herencia con la explosiva Los últimos Jedi, Abrams ha conseguido superar un reto que parecía imposible, poniendo broche de oro a más de cuatro décadas de historia. Toda una hazaña.

El ascenso de Skywalker cierra la saga recordando a los fans que es suya, que siempre les ha pertenecido y siempre lo hará. Que como Rey, nosotros tenemos el destino en nuestras manos y decidimos quiénes somos. En este increíble viaje por las estrellas nos hemos enfrentado a la oscuridad en muchas ocasiones, pero al final, lo que prevalece es la luz. La de una creación que ha empujado a soñar a millones de personas en todo el mundo, y por la que merece la pena dejar a un lado nuestras diferencias para unir Fuerzas.

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