‘Spider-Man: No Way Home’ y la hazaña de hallar la humanidad en el caos superheroico

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¡Pasen y lean! Este artículo no contiene spoilers

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Cada vez que oímos esa frase, a los fans de los superhéroes, y de Marvel en particular, nos recorre un escalofrío. No importa las veces que la hayamos oído o leído, son palabras inmortales que siempre desempeñan su propósito: representar lo que significa ser un superhéroe y el impacto que estos personajes tienen en el público.

La frase en concreto se asocia a Spider-Man, uno de los héroes de Marvel más populares (si no el que más) de las viñetas y la pantalla. Encarnado en el Universo Cinematográfico Marvel por Tom Holland, nuestro vecino y amigo Spider-Man llega al fin de una era en Spider-Man: No Way Home, el gran colofón a una trilogía de éxito y a un año en el que Marvel Studios ha tirado la casa por la ventana con más propuestas que nunca. La película más esperada del año ya está aquí y, sí, el espectáculo es enorme y las sorpresas increíbles, pero por encima de todo, Spider-Man: No Way Home es un emocionante homenaje a Spider-Man que logra encontrar la humanidad entre la acción y el caos superheroico.

Tom Holland como Peter Parker/Spider-Man en 'Spider-Man: No Way Home' (Columbia Pictures; Sony Pictures. Foto: Matt Kennedy)
Tom Holland como Peter Parker/Spider-Man en 'Spider-Man: No Way Home' (Columbia Pictures; Sony Pictures. Foto: Matt Kennedy)

Después de la sequía de 2020 provocada por la pandemia, Marvel Studios se puso las pilas en 2021 y decidió compensar el vacío del año anterior dando comienzo a su Fase 4 con un plan de estrenos de lo más ambicioso y experimental. Por primera vez, las series de Disney+ empezaron a entrelazarse con los largometrajes, expandiendo el tejido interconectado de su universo -y más tarde Multiverso. Con cada título de 2021, Marvel nos dio algo diferente. Bruja Escarlata y Visión se convirtió en un fenómeno del streaming, mientras que Loki puso patas arriba al fandom y Falcon y el Soldado de Invierno, ¿Qué pasaría si…? y Ojo de Halcón obtuvieron un impacto más discreto. En cines, Viuda Negra se vio afectada por la pandemia y fue eclipsada por la demanda a Disney por parte de Scarlett Johansson, Eternals dividió fuertemente a público y crítica, y el desconocido Shang-Chi dio la campanada y se colocó por encima de ellas.

Ahora, tras este año tan extraño en el que Marvel ha decidido apostar por lo diferente y lo inexplorado para encontrar nuevas maneras de seguir contando sus historias, Spider-Man: No Way Home sirve en cierto modo como un regreso a la normalidad, a la fórmula Marvel de toda la vida, un clímax a lo grande que cierra el año por todo lo alto. Las expectativas y la conversación alrededor de la película se han salido de madre. Esta es la película que más spoilers, teorías y filtraciones ha desatado antes del estreno, un fenómeno sin precedentes. O quizá con uno: Vengadores: Endgame. Y es que Spider-Man: No Way Home es en muchos sentidos la Endgame del universo Spider-Man, un final de enorme escala en el que todo es posible, que sirve como punto y aparte a los personajes de la saga del Trepamuros, a la vez que abre las puertas a su siguiente etapa, que promete muchos cambios.

Escribir una crítica de Spider-Man: No Way Home sin spoilers es una tarea complicada, porque -aunque quizá ya sea tarde para decirlo- es una película diseñada para disfrutarse más cuanto menos se sepa de ella. La trama retoma la acción justo donde la dejó Spider-Man: Lejos de casa. Antes de morir, Mysterio (Jake Gyllenhaal) desvela la verdadera identidad de Spidey a todo el mundo, cambiando la vida de Peter Parker y los suyos de la noche a la mañana. Por primera vez en la historia cinematográfica del personaje, Spider-Man es desenmascarado y debe hacer frente a las consecuencias. Desbordado por la situación, Peter acude a su compañero de batalla de Los Vengadores, Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), para que le ayude a deshacer lo ocurrido con su magia, pero el hechizo sale mal y crea una brecha en el Multiverso, causando que varios supervillanos de otras realidades alternativas aparezcan en el universo de nuestro Peter Parker del MCU.

Zendaya y Tom Holland en 'Spider-Man: No Way Home' (Matt Kennedy; ©2021 CTMG. All Rights Reserved. MARVEL and all related character names: © & ™ 2021 MARVEL)
Zendaya y Tom Holland en 'Spider-Man: No Way Home' (Matt Kennedy; ©2021 CTMG. All Rights Reserved. MARVEL and all related character names: © & ™ 2021 MARVEL)

Spider-Man: No Way Home es un sueño hecho realidad para los fans de Spider-Man. Un ambicioso crossover en el que los icónicos malvados de las películas de Tobey Maguire y Andrew Garfield se enfrentan al Spidey de Tom Holland para zambullirse, ahora sí de verdad, en el Multiverso (advierto: esto no es spoiler, ya se veía en el último tráiler). La oscarizada y genial cinta animada Spider-Man: Un nuevo universo ya nos ofreció un aperitivo de este Spider-Verso que ahora cobra vida en acción real, para alegría y emoción de todos los fans que hace unos años veíamos poco probable algo así. Ver en la misma película al Duende Verde, el Doctor Octopus, Electro, Lagarto y el Hombre de Arena, interpretados por los actores que les dieron vida en las anteriores franquicias cinematográficas de Spider-Man es para no creérselo.

Pero como no podemos entrar mucho en detalle sobre la trama, centrémonos en las sensaciones y en lo que No Way Home supone dentro del Universo Marvel y para el personaje de Spider-Man. Para empezar, la película ofrece el cóctel habitual del estudio, con altas dosis de humor (la primera hora es pura comedia), acción desorbitada, conexiones con el resto del MCU y muchas sorpresas. Si Spider-Man: Homecoming era una película de instituto más ligera y Spider-Man: Lejos de casa aumentaba la escala con un viaje alrededor del mundo y una trama más compleja, en No Way Home, el director de la trilogía, Jon Watts, continúa esa evolución con éxito, llevando a Spidey a la aventura más difícil, personal y por momentos oscura, de su vida.

Las películas de Spider-Man en el MCU ilustran el proceso madurativo de Peter Parker y su búsqueda en el mundo como superhéroe más joven. No Way Home pone al personaje en una situación imposible para llevarlo definitivamente a la adultez, explorando lo que significa ser un héroe, y en concreto, lo que conlleva ser Spider-Man. Watts, Holland y los responsables de Marvel y Sony entienden perfectamente al personaje y se mantienen fieles a su espíritu en la película, trazado con ella un tributo a sus valores: el coraje, el sacrificio y la humanidad debajo de la máscara, donde se esconde un chico en el fondo normal y corriente cuyo idealismo y fe en los demás es su mayor superpoder. Algo que siempre se le ha dado bien a Marvel, dar prioridad a los personajes y subrayar lo que los hace humanos.

Concretamente, No Way Home gira en torno a la idea de las segundas oportunidades. ¿Qué haríamos si pudiéramos cambiar algo que hicimos mal la primera vez? ¿A qué estaríamos dispuestos a renunciar? Eso es lo que lleva la película a otro nivel, que en todo momento hay una historia, un propósito, un motor que motiva la acción y la ancla en los personajes, sus transformaciones y sus relaciones. En este sentido, debemos elogiar el trabajo de los actores, que ponen toda la carne en el asador.

Fotograma de 'Spider-Man: No Way Home' (cortesía de Sony Pictures; ©2021 CTMG. All Rights Reserved. MARVEL and all related character names: © & ™ 2021 MARVEL)
Fotograma de 'Spider-Man: No Way Home' (cortesía de Sony Pictures; ©2021 CTMG. All Rights Reserved. MARVEL and all related character names: © & ™ 2021 MARVEL)

Holland nunca ha estado mejor, como demuestra en algunas de las escenas dramáticas más potentes de todo el MCU (y de su carrera). Zendaya nos recuerda una vez más lo buena actriz que es -y lo mucho que la estaban desaprovechando en Marvel- contando con más peso en la trama para hacer mayor justicia a la importancia del personaje de MJ en el desarrollo de Peter Parker como persona y superhéroe. Por otro lado, Cumberbatch nos ofrece una versión más ligera y propensa a los memes de su Doctor Strange. Y cada secundario tiene su momento para brillar, ya sea cómico o dramático.

Pero a quien hay que aplaudir especialmente es a Alfred Molina y a Willem Dafoe, que regresan respectivamente como Doc Ock y el Duende Verde como si nunca se hubieran ido (como pauntaba previamente, tanto ellos como Jamie Foxx están en la promoción de la película, así que tenemos permiso para hablar de ellos). Molina se inclina más hacia la comedia, mientras que Dafoe nos regala una interpretación de admirable intensidad y carisma, deliciosamente malvado y absolutamente espectacular. Ambos podían haber aceptado el cheque y haberse presentado al set para cumplir con su contrato y ya está, pero hacen mucho más que eso, vuelven a dar vida a estos icónicos supervillanos con toda la entrega del mundo, ayudando a elevar muy alto la película.

Ahora bien, Spider-Man: No Way Home no está libre de fallos. Como era de esperar, está tan abarrotada de personajes, tramas, subtramas y acontecimientos, que en ocasiones está a punto de desmoronarse bajo su propio peso. Hacia la mitad del metraje, además, sufre un bajón de ritmo considerable que lastra la historia durante un rato, hasta que remonta en su alucinante tercer acto, para el que nos reservan lo mejor de la película, una recta final en la que cualquier fan de Spider-Man se verá sobrepasado por las emociones.

Porque Spider-Man: No Way Home es ante todo eso, una película emocional y emocionante, para reír, llorar, sentir y saltar de la butaca, de esas que invitan al público en la sala a celebrar lo que están viviendo en comunidad, como ocurrió con Vengadores: Endgame. Un regalo para los fans lleno de guiños, cameos, nostalgia y devoción por el personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko, que además ejerce como carta de amor al personaje por parte del propio Tom Holland, que a través de su apasionada interpretación nos transmite lo mucho que significa para él y personifica lo que simboliza para todos nosotros. Aunque ya se ha confirmado que Holland volverá como Spidey en el futuro del MCU y con una nueva trilogía, No Way Home se siente como el final de una etapa, como una despedida, un cierre de ciclo y un homenaje desde el corazón para Spidey y para todos nosotros. Y como tal, no podía ser más redondo.

Con un impresionante empaque visual, efectos de lo mejor de la saga, acción muy imaginativa (cortesía de Doctor Strange), diálogos muy divertidos que reproduciremos una y otra vez, golpes que nos van a doler mucho tiempo, fan service a raudales y un reparto al 100%, Spider-Man: No Way Home consigue plantar cara a las imposibles expectativas a las que se enfrentaba y, sí, las supera, conectando con el espectador como pocas películas de superhéroes habían hecho antes.

Por mucho que le pese a algunos, estamos ante el acontecimiento cinematográfico y superheroico del año, una película que sin duda romperá récords de pandemia y de la que estaremos hablando mucho tiempo, no solo por la locura que es todo lo que ocurre en ella y sus implicaciones, sino también, y sobre todo, por la emocionante experiencia colectiva que nos proporciona.

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