Crítica: Quentin Tarantino alcanza la madurez cinematográfica con 'Érase una vez en... Holywood'

PUNTUACIÓN: 91/100

Quentin Tarantino lleva varios años advirtiendo al mundo y sus fans: a la décima película se retira. Y este año nos toca ser testigos de la novena y supuestamente penúltima de todas, Érase una vez en... Hollywood. Pero tenemos un problema. La película es la más diferente de su filmografía, la que demuestra que a sus 56 años ha alcanzado una madurez cinematográfica que merece seguir siendo explorada. ¡No puede retirarse ahora!

Brad Pitt y Leonardo DiCaprio en Érase una vez en... Hollywood (Autor: Andrew Cooper, © 2019 CTMG, Inc. All Rights Reserved.)

Érase una vez en... Hollywood es una cinta nostálgica que rememora una era de inocencia pocas veces explorada en el cine de esta manera. Con un reparto de lujo en donde brillan tanto los protagonistas como los artistas secundarios, rodeados como siempre de una banda sonora perfecta, la historia retrata la amistad entre un actor en decadencia y su doble de siempre a la par que Sharon Tate disfruta de la magia y satisfacción del sueño cumplido, haciendo películas y casada con Roman Polanski.

Leonardo DiCaprio y Brad Pitt brillan con una química inesperadamente perfecta en esta primera colaboración juntos, y Margot Robbie se transforma en la joven actriz con un magnetismo que hace que su pérdida sea aún más emblemática. Ella representa la libertad y despreocupación de una época, DiCaprio es el actor inseguro, sensible y desesperado al ver su carrera en declive y Brad Pitt es la cordura, la lealtad y la naturalidad personificada.

Atrevida, agridulce y compleja, son tres adjetivos que podríamos utilizar para describirla. Una cinta que pretende provocar de manera más sútil que el resto de las películas de Tarantino, demostrando un cineasta que en su novena producción alcanza una madurez enfocada en la transmisión de la historia que en la provocación fácil a través de polémicas o violencia. Al menos en las dos primeras horas de metraje (porque dura 2 horas y 41 minutos). Violencia también la hay, por supuesto. No deja de ser una película de Tarantino y tampoco olvidemos que la trama transcurre durante el acecho silencioso sobre Hollywood de la Familia Manson, el culto liderado por Charles Manson que se cobró la vida de Sharon Tate y tres amigos en la noche del 8 de agosto de 1969. Nada más les contaré sobre la trama, solo que no esperen una cronología de eventos porque esta es una película de Tarantino que, aunque sea un tanto diferente al resto, no deja de ser original.

Cuando hablo de madurez cinematográfica, no acuso al resto de sus películas de inmaduras. Sino que intento señalar el avance intelectual, experimental y cinematográfico de este director que ha explorado la violencia y la miseria del ser humano desde diferentes ángulos en el pasado, y ahora se atreve con una profundidad que lo reafirma aún más como guionista. En este caso. Quentin ha madurado como escritor de historias, dejando que el libreto sea el protagonista a través del enfoque personal de cada personaje mientras sigue luciéndose como contador de cuentos a través del estilismo y las imágenes. Aquí, Quentin consigue unir las dos facetas de forma magistral sin sacrificar ninguna.

Margot Robbie en Érase una vez en... Hollywood (Autor: Andrew Cooper, © 2019 CTMG, Inc. All Rights Reserved.)

Érase una vez en... Hollywood es una mirada curiosa sobre una era de inocencia que terminó, de repente, aquella noche, pero observada con maestría haciendo hincapié en la crueldad de la decandencia hollywoodense sobre actores de antaño. Tratándose de Tarantino, no es una película al uso. Es un drama-homenaje, pero también una comedia plagada de humor, una sátira de una era y una parodia que incluso irradia ternura. Pero cargada de personajes ricos y profundos que van ampliando su grandeza y aumentando de peso como una lluvia que se transforma en tormenta. Por mucho que la hija de Bruce Lee se haya enfadado con la parodia de su padre que lo muestra como un actor engreído y petulante, la verdad es que no tiene desperdicio.

Érase una vez en... Hollywood es la película más diferente de la filmografía de Tarantino, algo que seguramente agradará al público en general pero quizás provoque lo contrario en los fieles seguidores que esperan el mismo estilo frenético de polémicas, provocaciones y violencia extrema. Esta apuesta es diferente, y se agradece, porque el riesgo ha dado sus frutos creando una de las mejores películas de su carrera. Sin embargo, lo mucho que la disfrutes dependerá de tus niveles de paciencia o hasta dónde quieres esforzarte para analizar la simbología y los recuerdos de un director que transpira cine y los transmite.

Lo preocupante es que tras quedarte plenamente satisfecho y ser testigo de tanta madurez cinematográfica, es inevitable no cuestionarse por qué Tarantino tiene la necesidad de levantar campamento tras una película más. ¿Justo ahora?

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