Le Mans ’66, la historia real del héroe oculto que venció a Ferrari en los 60

PUNTUACIÓN: 70/100

En 2013, Ron Howard llevó al cine la rivalidad entre los pilotos de Fórmula 1 James Hunt y Niki Lauda en la notable Rush, y este año, James Mangold (En la cuerda floja, Logan) recupera otro importante capítulo en la historia del automovilismo, las 24 Horas de Le Mans de 1966, para llevar a cabo un biopic deportivo imprescindible para los aficionados al motor y también para aquellos espectadores con debilidad por las películas basadas en hechos reales: Le Mans ’66.

Christian Bale es Ken Miles en Le Mans '66 (Merrick Morton; 2t0th Century Fox)

Titulada Ford v Ferrari en Estados Unidos, la película se centra en el complejo proceso de creación del legendario Ford GT40, diseñado con el propósito de vencer a la todopoderosa Ferrari en la mítica carrera de Le Mans. La historia real en la que se basa es una de las más fascinantes del mundo del motor. Todo empezó en 1963, cuando Henry Ford II, apodado The Deuce, decidió que su compañía, Ford Motor Company, debía entrar en las competiciones de velocidad, a pesar de no tener ningún coche de carreras en su catálogo. Para solucionar este problema, el empresario intentó comprar a la marca sinónimo de velocidad, Ferrari, pero las negociaciones salieron mal y su dueño, Enzo Ferrari, rechazó la oferta. Humillado por la negativa, el CEO de Ford ideó una venganza: construir el automóvil más veloz del mundo y derrocar a su competidora en el campeonato más famoso del mundo, las 24 Horas de Le Mans.

Así nació el icónico GT40, un work-in-progress de gran velocidad pero menor durabilidad que no consiguió llegar a la meta de Le Mans en 1964 y 1965, pero que tras muchas pruebas y ajustes (incluido un sistema de frenos revolucionario), conquistó la competición en 1966, rompiendo así la racha de Ferrari, que había sido la vencedora seis veces consecutivas, de 1960 a 1965. Y aquí es donde entra la figura clave de la historia, Ken Miles (interpretado en la película por Christian Bale), el gran desconocido que llevó a Ford a la victoria mientras otros se llevaban la gloria.

Matt Damon y Christian Bale en Le Mans '66 (Merrick Morton; TM and © 2019 Twentieth Century Fox Film Corporation)

Este mecánico y probador de automóviles británico puso su prodigiosa habilidad técnica y su destreza al volante al servicio de Ford. Fue el expiloto e ingeniero texano Carroll Shelby (Matt Damon) quien confió en él para hacer realidad los deseos de Ford II, confiándole el desarrollo del GT40. Después de varios años trabajando día y noche en el modelo, Shelby no concebía otro piloto para competir en Le Mans, pero los directivos de Ford tenían sus reservas, debido al carácter difícil y poco comercial de Miles. Finalmente, la compañía dio su brazo a torcer y Miles fue el encargado de llevar al GT40 a la meta. Sin embargo, su victoria se vio empañada por los caprichos de la compañía, que le pidió aminorar la velocidad en la última vuelta para hacer posible una victoria 1-2-3 con los tres coches de Ford. A pesar de ser el claro ganador de la carrera, Miles cedió para que Ford obtuviera su ansiada foto histórica en la meta.

Le Mans ’66 es la crónica de los tres años en los que Ford y Ferrari se enfrascaron en una guerra que cambió el curso de la historia del automóvil. Mangold lleva a cabo una excelente reconstrucción de la época, que incluye impresionantes réplicas de los coches que compitieron en la célebre carrera, incluido el Superformance GT40 Mark II, el modelo que ganó la competición. Pero como el propio Ford entendió tras la humillante negociación con Ferrari, el dinero no lo es todo para conquistar la meta, y de la misma manera, en el cine no basta con una recreación lujosa y convincente de los aspectos más técnicos de la historia, sino que el factor humano es imprescindible.

Christian Bale en Le Mans '66 (Merrick Morton; TM and © 2019 Twentieth Century Fox Film Corporation)

Miles representa esa humanidad detrás de la proeza técnica, el corazón debajo del capó. Interpretado por un carismático Christian Bale, de nuevo al máximo de sus capacidades en otro papel digno de nominaciones, el piloto recibe por fin la atención que se le negó en su momento, y lo hace, cómo no, en un espectáculo hollywoodiense calibrado para el máximo disfrute del público mainstream. Aunque se mantiene fiel a la historia real, la película se toma alguna que otra libertad a la hora de reconstruir la vida de Miles, de quien no existe demasiada información o imágenes de archivo. Ocurre sobre todo a la hora de contarnos su amistad con Shelby (no hay constancia de que se peleasen a puñetazo limpio delante de la mujer de Miles, pero qué buena escena nos deja esa licencia creativa) y su vida familiar, elementos que el director convierte en el punto de entrada para el espectador no aficionado al automóvil, que encontrará en el film algo más que una excelente recreación histórica y trepidantes carreras en las que se puede sentir la velocidad en la piel.

Debido a lo ocurrido en Le Mans, Miles perdió la posibilidad de hacer triplete tras ganar en Daytona y Sebring. Apenas dos meses después de su eclipsado paso por Le Mans, el piloto retomó su actividad como probador de coches de Ford, ocupándose de un nuevo prototipo conocido como J-Car. En una de sus pruebas de rutina, Miles tomó una curva a gran velocidad y un fallo del coche lo llevó a golpearse con un talud y dar varios vuelcos incendiándose. Miles murió en el acto. Aunque no se llegó a concretar oficialmente la causa del accidente, se cree que fue debido a la rotura de la estructura de nido de abeja. Le Mans ’66 no entra en detalle sobre el fatídico final de Miles, porque al fin y al cabo, los tecnicismos son lo de menos. Lo importante es recordar al hombre que sacrificó la gloria personal por su equipo y por esta razón, cayó en el olvido. Cincuenta años después, el cine se encarga de hacerle justicia.

Le Mans ’66 se estrena en cines españoles el 15 de noviembre.

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