Crítica: Instinto, la serie que convierte a Mario Casas en protagonista erótico nos engancha (y mucho)

Mario Casas se ha hecho mayor. O esa es, al menos, la sensación que me da a mí tras visualizar los cuatro primeros episodios de Instinto a los que tuvimos acceso gracias a Movistar+. El actor de 33 años ha dejado atrás sus papeles en series juveniles como SMS o El barco para afrontar una nueva etapa en su carrera televisiva con un personaje que no frena su capacidad de deseo y que es capaz de dar rienda suelta a sus oscuras fantasías sexuales.

El actor se aparta de su imagen de adonis en Tres metros sobre el cielo, que tanto ha trabajado por combatir en la gran pantalla con papeles tan diferentes como el de El camino de los ingleses o, más recientemente, Bajo la piel de lobo y El fotógrafo de Mauthausen.

(©Movistar+)

Instinto no sólo promete en el tráiler, sino también en el propio arranque. Es una serie que invita a quedarse. Y no sólo porque aparezca el trasero de Mario Casas en todo su esplendor antes de que se consuman los dos primeros minutos del primer episodio, sino porque resulta muy evocadora a priori: se inicia con el protagonista masturbándose en la ducha después de correr al amanecer, subiendo la temperatura con su aspecto salvaje y su imponente físico.

Esta producción dirigida por Carlos Sedes y Roger Gual ha cuidado mucho a su elenco. Como ya he comentado, el protagonista es Mario Casas que interpreta a Marco Mur, un exitoso empresario con una complicada vida personal cuyas únicas vías de escape para sus problemas sociales son el deporte y su presencia en un club erótico privado. Así, se muestra como un joven solitario al que nadie consigue acceder desde un lugar íntimo.

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Una de las bazas de esta serie producida por Movistar+, en colaboración con Bambú Producciones, es el encuentro en la pequeña pantalla de Mario Casas y su hermano Óscar Casas que ha heredado sin duda su talento para la interpretación. Lo curioso es que se meten precisamente en la piel de dos hermanos, el segundo un joven con autismo que acaba de cumplir 18 años. Si tuviera que poner un pero diría que Óscar de primeras no me convence en su interpretación de adolescente con TDA severo pero, más que nada, porque considero que es muy osado encarnar a un adolescente con discapacidad intelectual sin caer en los estereotipos. No obstante, a medida que avanzan los capítulos me conmueve muchísimo.

Me ha sorprendido gratamente además descubrir en las primeras filas a Miryam Gallego que ha regresado a la pequeña pantalla tras su éxito de antaño en Águila Roja. Y lo ha hecho por partida doble: en la serie de Telecinco Secretos de Estado, donde encarna a Ana Chantalle, y en la plataforma de pago dando vida a la terapeuta del protagonista. Jon Arias también está ideal, demostrando que es mucho más que el hijo del experimentado Imanol Arias. Es un actor con pedigrí, sí, pero en esta historia es capaz de formar un tándem perfecto con Mario Casas en el papel de Diego. La tercera en discordia en Silvia Alonso en el rol de Eva, una ambiciosa ingeniera que romperá el equilibrio entre ambos amigos porque es la tentación personificada. No obstante, el personaje que transmite más luz, y que cambiará por completo la vida de Marco, es Carol, la nueva psicopedagoga de José encarnada por Ingrid García-Jonsson.

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Este thriller erótico ha mimado cada detalle en las escenas subidas de tono que nos adentran en el sórdido mundo de las orgías sadomasoquistas. Me llaman la atención las miradas sensuales entre los personajes que concurren el club, que únicamente se preocupan de dar y recibir placer, pero especialmente el juego del protagonista con las máscaras haciendo hincapié en que todos tenemos un lado oculto y que, a veces, es preferible que la identidad quede a salvo.

El hecho de que la serie se emita en una plataforma de referencia como es Movistar+ ha posibilitado un mayor riesgo en las escenas sexuales, como también propició la visceralidad en Gigantes o incidió en la doble vida de los personajes en El embarcadero. Aquí, son habituales los desnudos frontales. Y ojo: de hombres y mujeres. Que ya era hora. Estas atrevidas escenas visualmente tienen gancho porque se crea una atmósfera muy distinta a la que estamos acostumbrados a disfrutar en la televisión convencional, dotando de naturalidad, por ejemplo, el primer plano de unos pechos en el segundo capítulo.

No obstante, quiero dejar claro que Instinto habla sobre algo más que sexo y la erótica del poder. Es una serie que explora cómo se desenvuelven los seres humanos ante la propia vida, acercándonos a relaciones interpersonales con las que cualquiera podría sentirse identificado y aproximándonos, a través de los fantasmas del protagonista, a nuestros propios miedos, como pueden ser la soledad o las obsesiones establecidas en la infancia.

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Además de los referentes ya citados desde la producción como Shame de Steve McQueen, salvando las distancias, Instinto me traslada de primeras a la saga literaria adaptada a la gran pantalla Cincuenta sombras de Grey. En esta nueva historia, Mario Casas ejerce perfectamente de Christian Grey (encarnado en cine por Jamie Dornan), es el típico hombre atractivo que está atormentado por su vida personal, en este caso por una infancia trágica marcada por el abandono de su madre, que es interpretada por Lola Dueñas, como podemos intuir a través de flashbacks.

Instinto, que consta de 8 capítulos de aproximadamente 50 minutos de duración, se estrenará completa bajo demanda el próximo viernes 10 de mayo. ¿Vas a caer en la tentación de este drama tan provocador? Ya te aventuro yo que sí.

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Imágenes: ©Movistar+