Crítica: 'Infierno bajo el agua', un festín de terror y suspense con caimanes al acecho

PUNTUACIÓN: 85/100

El cine de terror sigue viviendo una de sus mejores épocas comerciales, y en esta ocasión nos toca sumar el retorno de Alexandre Aja a sus raíces cinematográficas. Aquel que nos hizo cerrar los ojos con el suspense y el gore vivido en Alta tensión (2003) o el remake de Las colinas tienen ojos (2006) regresa al género que lo vio nacer como director de una película que mezcla los elementos de aquel cine de sus inicios con el terror incontrolable que produce la fuerza de la naturaleza.

Autor: Sergej Radović; © 2019 Paramount Pictures. All rights reserved.

Lejos de su remake de Piraña 3D (2010) que jugaba con la parodia, o su fábula de Horns (2013), Infierno bajo el agua recurre al terrible escenario de un huracán de categoría 5 y dos personajes encerrados en un sótano que poco a poco se va llenando de agua… ¡y de caimanes!

Con cintas como Tiburón (1975) o Cujo (1983) como fuente de inspiración, Infierno bajo el agua es una propuesta que exprime al máximo los elementos que la componen recurriendo al suspense que produce el no saber qué se esconde debajo de las aguas turbias y el espanto de una inundación inevitable. Haley (Kaya Scodelario) es una nadadora de competición que en pleno huracán decide ir en busca de su padre (Barry Pepper) del que no tiene noticias desde hace tiempo. El clima no hace más que empeorar y su barrio ha sido evacuado, pero como buena protagonista heroica sale en su búsqueda desafiando a la naturaleza (y la policía).

Haley llega a la casa familiar que pusieron en venta tras el divorcio de sus padres -acompañada de un perro adorable- y encuentra a su progenitor herido en el sótano. Pero al querer rescatarlo, un caimán aparece y ataca, dándose cuenta de que están atrapados allí abajo. El agua no cesa de entrar, y tampoco otros caimanes que van sintiéndose cada vez más cómodos a medida que la habitación de va inundando.

© 2019 Paramount Pictures Corporation. All rights reserved.

El acecho constante y la valentía de su protagonista -que no olvidemos es una nadadora experta- conforman los mejores momentos de esta película que juega entre el terror sangriento, el suspense y el humor ochentero del género que permite momentos para descargar la tensión acumulada a lo largo de la historia.

Protagonizada por una actriz ascendente como Kaya Scodelario, de la trilogía de El corredor del laberinto (2014-2018), Piratas del Caribe: la venganza de Salazar (2017) o Extremadamente cruel, malvado y perverso (2019), su personaje también añade dramatismo a la trama al tratarse de una historia de rencores familiares que quedan obsoletos cuando corre peligro la vida de un ser querido.

Alexandre Aja parece estar más cómodo que nunca con esta película y se nota en la rapidez de las imágenes y la fluidez de la historia, recuperando las riendas del cine que mejor conoce y creando una propuesta de esas que se sufren y se disfrutan mejor en la gran pantalla. Infierno bajo el agua es una sorpresa que se agradece en este género que no deja de crecer, regalándonos buenos momentos de terror y otros que podrían revolver el estómago de los espectadores más sensibles. Rodada en Serbia, donde construyeron varios tanques de agua y recrearon el sonido y efectos perfectos para hacernos sentir el acecho de un huracán, es una cinta de terror sólida, que si bien no es la más original de todas las que han pasado por los cines en 2019, resulta una apuesta de escapismo perfecta.

Infierno bajo el agua es un festín de suspense y terror para los amantes del género. Advierto que los caimanes nunca dieron tanto miedo en el cine…

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