Crítica de 'Géminis', lo nuevo de Will Smith: un intento de blockbuster sin el mínimo esfuerzo

PUNTUACIÓN: 20/100

Con un maestro para combinar el drama íntimo con los efectos visuales como Ang Lee, cualquiera creería que una dupla con Will Smith daría frutos prometedores. Pero lo que ambos han conseguido en Géminis es una historia vacía de intenciones repetidas.

Renovar un género tan explorado como el universo de los clones no es tarea fácil, y en esta ocasión el director de Brokeback Mountain y Tigre y dragón se aferra al conflicto de identidad que puede sufrir un doble genético -en este caso, la versión joven de Will Smith- mientras desarrolla una trama simple, sin sorpresas ni novedades.

© 2019 PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.

Así como Rian Johnson nos presentó el enfrentamiento entre la versión joven y adulta de un asesino experto en Looper, aquí vemos a un francotirador del gobierno con conciencia que decide retirarse del oficio cuando las matanzas de su vida comienzan a cobrarle factura. "Ya no puedo mirarme al espejo" sentencia Henry Brogan (Will Smith) como metáfora sobre las consecuencias del trabajo en su alma. Pero Henry es el mejor asesino de su generación, y la agencia no quiere dejarlo ir tan fácilmente. Sabe demasiado como para que esté libre dando vueltas por el mundo. Así es como sus jefes deciden quitarlo de en medio utilizando un clon más joven de Henry (el mayor tiene 51, y el más joven 23), con las mismas habilidades. Pero hay un problema, Junior (como se hace llamar esta clon) sufre una crisis de identidad al descubrir su origen, pasando del thriller al sci-fi, y al drama familiar en cuestión de segundos.

Géminis nos presenta una trama que ya vimos varias veces, que necesitaba atreverse yendo un poco más lejos para marcar la diferencia. El problema es que Ang Lee se fía de los efectos visuales para ello, dejando a un lado la profundidad dramática justamente cuando estamos viviendo la era del espectador más exigente.

Evidentemente no se le puede quitar mérito a los efectos, que en este caso recurren a la captura en movimiento y técnicas de rejuvenecimiento que consiguen recrear al Will Smith de inicios de los 90, logrando lo que Looper no pudo, al hacer que los efectos sean tan perfectos que por momentos pasan desapercibidos. Aquí nos creemos que estamos ante el Will Smith de Bel Air. Sin embargo, los efectos de lujo eran de esperar de un maestro como Ang Lee, como también alguna que otra escena de lucha física que alcanza los mejores momentos de Matrix. Pero no es suficiente, la película flojea en su conjunto pretendiendo mucho más de lo que nos ofrece.

Géminis es como ir a un restaurante de lujo, donde la expectativa es alta pero, al final, siempre te quedas con hambre. Los elementos estaban para que brillara: un actor consagrado y un director capaz de crear clásicos modernos, pero ninguno supo exprimirle el jugo necesario.

Autor: Ben Rosenstein; ©2019 PARAMOUNT PICTURES. ALL RIGHTS RESERVED.

Will Smith y su compañera de acción, Mary Elizabeth Winstead, intentan añadir sus ingredientes a la receta, pero sus esfuerzos son en vano. La película no está a la altura de lo que podría haber sido, convirtiéndose en la apuesta más mediocre de Ang Lee. Una frase que no digo a la ligera, y que cualquier amante del cine hubiera creído difícil de concebir antes de verla.

Lo increíble del asunto es que esta historia lleva más de veinte años circulando por los pasillos de Hollywood. Tony Scott, Curtis Hanson y Joe Carnahan intentaron sacarla adelante en una época en la que, quizás, hubiera funcionado mejor que ahora. Siempre estuvo pensada como un vehículo para una gran estrella, habiendo contado con el interés de Mel Gibson, Harrison Ford y hasta leyendas como Clint Eastwood, Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Sean Connery. Pero el proyecto fue pasando de mano en mano, hasta que en 2017 recayó en el director de Sentido y sensibilidad.