Crítica de 'El Irlandés': Martin Scorsese nos trae la perfección hecha cine

PUNTUACIÓN: 95/100

La creatividad y la excelencia no tienen edad. Y sino que se lo digan a Martin Scorsese (76) y sus actores fetiches que acercándose a los ochenta han logrado la gran obra maestra de 2019. Porque eso es El irlandés, una amalgama del mejor cine del director neoyorkino con un derroche de talento natural que solo un trío experimentado como Robert De Niro (76), Al Pacino (79) y Joe Pesci (76) podían lograr.

Netflix 2019

La biografía noir del director es una apuesta épica que asegura a Netflix un lugar en la carrera hacia los Oscar del próximo año, siendo una de las películas más costosas de Scorsese al contar con un presupuesto de 144 millones de euros ($159 millones). Si bien no se estrenará en salas hasta el 15 de noviembre, para aterrizar en la plataforma streaming el 27 del mismo mes, ya tuve la oportunidad de verla en la clausura del Festival de Cine de Londres, donde pude comprobar la perfección hecha cine.

Scorsese saca de su galera lo mejor de su ojo cinematográfico utilizando un guion brillante de un genio para la narración como Steven Zaillian (Despertares, La lista de Schindler) para contar la vida de Frank Sheeran (De Niro), un veterano de guerra convertido en asesino a sueldo de la familia criminal liderada por Russell Bufalino (Pesci) y responsable de apretar el gatillo en el asesinato del sindicalista Jimmy Hoffa (Pacino).

La cinta arranca con un plano movible que nos presenta a Frank a través de la soledad como consecuencia de su vida. Vemos a un hombre mayor, muy mayor, en silla de ruedas, en la sala de un geriátrico cristiano a través de un plano maravilloso que nos ubica sin palabras. Así, Frank inicia su relato o confesión, prometiendo contarnos una historia que lo explicará todo: desde cómo llegó a allí a las personas que pasaron por su vida -las que amó, para las que trabajó y las que asesinó- y lo que, al final, todo ello significa; y para contarnos su historia Frank debe retroceder en el tiempo recurriendo a técnicas visuales que recuperan al De Niro de hace 50 años.

En esta ocasión, los peldaños escalados por Sheeran no son vistos a través del mismo glamur de Ray Liotta en Uno de los nuestros (también conocida como Buenos muchachos, 1990), sino como la narración de un hombre sin ilusiones de grandiosidad que llega a la familia Bufalino como un hombre que inspira confianza. Frank termina aferrándose a los mismos hombres que protege, especialmente a Jimmy Hoffa, interpretado con una mezcla de paranoia, simpatía y miedo por Al Pacino. Pero a medida que sube de rangos, también suben los secretos que debe guardar y los perfiles importantes que se convierten en su objetivo.

Netflix 2019

En pleno auge de las películas de larga duración, El Irlandés da una lección de cómo expandir el metraje sin sobrarle ni un segundo. Y es que a pesar de durar 209 minutos -sí, 3 horas y 29 minutos- a la cinta no le sobra nada. Ni un plano le quitaríamos, ni una escena de más. Incluso hará que pienses dos veces antes de ir al lavabo (mejor recomiendo ir antes que empiece la película). Porque esta apuesta es perfecta de principio a fin, una cátedra mayor de cómo hacer cine narrativo constructivo, que a su vez es una experiencia que sigues masticando al salir del cine. Y creo que a esto se refería Scorsese cuando dijo que las películas de Marvel no son cine, sino más bien un parque de atracciones. Porque si comparamos las cintas de superhéroes, con sus subidones de adrenalina para el fandom, como propuestas que solo se viven en el cine, subiendo y bajando una montaña rusa sin llevarte nada a cambio (a no ser que seas mega fan, evidentemente); el cine de Scorsese nos susurra por lo bajo a través de las imágenes incluso sin diálogos, y te sigue hablando cuando te has quedado a solas. Y aquí, El Irlandés, te seguirá hablando al oído como Pepe Grillo sin poder sacudírtelo del hombro ante el recuerdo de la experiencia vivida en cines.

Han pasado diez años desde que Scorsese y De Niro tuvieran la primera reunión con el autor de la novela en que se basa la película, I Heard you paint houses, pasando por un largo proceso de desarrollo que llevó al director a hacer otras tres películas en el camino. Pero gracias a la espera, la tecnología permitió que el director jugara con los efectos especiales de manera magistral, quitando o añadiendo años en los rostros de sus protagonistas para contar la historia a lo largo de varias décadas, con un De Niro que parte de los 24 a los 80 años.

Netflix 2019

Scorsese logró incluso sacar del retiro a Joe Pesci con un papel hecho a su medida. Sus momentos con De Niro nos recuerdan por qué conforman una de las mejores duplas del cine noir, siendo la quinta colaboración de ambos a lo largo de sus trayectorias. A su vez, es la cuarta para De Niro y Al Pacino, y la novena para De Niro y el director (la primera desde Casino en 1995). En cada momento juntos, cada uno aporta el ingrediente necesario para completar la actuación del otro. Cada intérprete brilla, pero sin individualismos, porque es en conjunto que crean un clásico instantáneo. Los tres se entregan al máximo, siendo el mejor trabajo de Pacino y De Miro en muchos años, con un Pesci en todo su esplendor dejándonos la mejor actuación de toda la propuesta.

El Irlandés es una película madura hecha a través de los ojos y el talento de la experiencia. Es la unión de cuatro talentos que sacan lo mejor de sí para regalarnos la obra maestra de un género que tan bien conocen. El Irlandés es la conclusión de un mundo que Scorsese ha explorado a través de sus diferentes rincones con Malas calles (o Calles salvajes, 1973), Taxi Driver (1976), Uno de los nuestros (1990), Casino (1995), Gangs of New York (2002) e Infiltrados (2006).

Es una apuesta épica. Es el portarretrato de un asesino, del alto precio que paga por formar parte del círculo interno de la mafia: la pérdida de las emociones, de su humanidad. Con esta película, los cuatro ya pueden jubilarse habiendo cerrado un círculo profesional perfecto, dejando una muestra ejemplar del cine noir que seguirá afectando a generaciones venideras de cinéfilos. Si los cuatro quieren jubilarse, no tenemos nada que reprocharles.

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