Crítica: 'Doctor sueño' no supera a 'El resplandor' pero hace lo posible por estar a la altura

PUNTUACIÓN: 61/100

Adentrarse en los pasillos del Hotel Overlook por primera vez desde que Stanley Kubrick hiciera su obra maestra en 1980 no es una tarea fácil para ningún director. Pero existe uno que se atrevió. Mike Flanagan (El juego de Gerald) estrena el 31 de octubre Doctor Sueño sirviendo como nexo entre la película original y su novela.

Copyright: Jessica Miglio; ©2019 WARNER BROS. ENTERTAINMENT INC.

Superar a El resplandor era imposible. Kubrick ya no está entre nosotros y Jack Nicholson lleva retirado desde hace nueve años, los dos grandes responsables que convirtieron aquella adaptación en un clásico del género (y muy a pesar de que Stephen King renegara de ella durante mucho tiempo). Pero la buena noticia es que Doctor Sueño no lo intenta. Y es por eso que funciona. Su intención no está en hacer alarde de la presión que carga como secuela de un clásico semejante, sino que intenta continuar la trama desde otra perspectiva, pero manteniendo un homenaje constante que los apasionados por el clásico de 1980 podemos apreciar. Y cada referencia, cuadro y escenario es un regalo para la vista.

Stephen King continuó la historia de El Resplandor con una novela publicada en 2013 centrada en Danny Torrence. El niño del triciclo ya es un hombre, pero no tan hecho y derecho como nos gustaría. Interpretado por Ewan McGregor, la historia arranca mostrándonos a un Danny que ha seguido el mismo camino de su padre, utilizando el alcohol como vía de escapatoria de los demonios que le atormentan. Aunque en su caso son más reales.

Desde la experiencia vivida en el Hotel Overlook que se saldó con la locura mortal de su padre, Danny vive acechado por los fantasmas de sus pasillos como fruto de las habilidades psíquicas que le hacían ver a cada uno de ellos desde pequeño. Él llame a este poder “el resplandor”.

Danny decide poner fin a su autodestrucción dándose una nueva oportunidad, utilizando su poder para ayudar a otros y en este proceso de recuperación encuentra a una niña con los mismos poderes que él. Se comunican telepáticamente hasta que Abra (la niña) busca la ayuda de Danny al ser testigo mental del asesinato de otro niño con “el resplandor”. Así descubren la existencia de Rose, la chistera (Rebecca Ferguson) y sus seguidores, unas criaturas que se mantienen inmortales alimentándose del resplandor de los niños. Para vencerla, Danny debe enfrentarse a sus mayores temores y a su pasado, aceptando sus poderes con más fuerza que nunca.

Cortesía de Warner Bros. Pictures

A diferencia de El resplandor, esta secuela bebe más del terror psicológico que del drama que serpenteaba por la película de Stanley Kubrick. Aquí no hay misterios por resolver o miedo claustrofóbico, sino sustos a la vieja usanza muy típicos de las historias de terror de Stephen King. Y es en este detalle que se mantiene parcialmente fiel a la novela.

Doctor sueño puede verse sin haber visto El resplandor, pero en ese caso sería una película más del género, sin grandes sorpresas ni méritos especiales. Sin embargo, es como continuación del clásico de 1980 que funciona con creces.

El gran mérito de Mike Flanagan es que consigue crear un puente de unión entre la novela de su amigo Stephen King y la película de Kubrick, haciendo que su visión forme parte del mismo universo cinematográfico que creó el director hace 39 años. La producción recurrió a imágenes emblemáticas del clásico, como la marea de sangre en el pasillo que aparece en el tráiler, así como a la recreación de los mismos fantasmas que acechaban a Danny de pequeño. La vieja de la bañera o el barman (con sorpresa) son solo algunas de las imágenes que hacen palpitar el corazón nostálgico de los amantes del clásico y el género en general.

Volver a los pasillos del Overlook con sus alfombras de rombos, así como conocer qué fue de Wendy (la madre de Danny) y el pequeño tras escapar de las garras (y el hacha) de su padre, la convierten en una de las secuelas más interesantes del año. Mike Flanagan se arriesga apostándolo todo en la visión de secuela, más que en la valía de la película como entrega única, y en ese riesgo triunfa. No cabe duda de que le podría haber salido el tiro por la culata, después de todo continuar un clásico semejante cuatro décadas después tiene más papeletas de decepcionar que de triunfar, pero en el caso de Doctor Sueño el intento da algunos frutos.

Doctor Sueño no es El Resplandor 2 porque los temas que trata se convierten en ramas de un árbol diferente, pero los homenajes a la obra maestra de Kubrick sirven para elevarla haciendo que merezca la pena verla. Sin ellos, Doctor Sueño no sería más que una película de terror sin grandes pretensiones. La cinta es una apuesta que respeta la visión del creador y la del cineasta anterior, sirviendo de reconciliación definitiva entre los dos.

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