Crítica de 'Annabelle vuelve a casa': la muñeca poseída todavía tiene cuerda para rato

PUNTUACIÓN: 55/100

La saga Warren vuelve a sus orígenes, por fin. Después de dos spin-off’s poco convincentes y plagados de clichés como fueron La monja (2018) y La llorona (2019), la franquicia nacida a partir de las investigaciones paranormales de Ed y Lorraine Warren regresa a sus raíces del terror más primario e íntimo con Annabelle vuelve a casa.

Imagen promocional de Annabelle vuelve a casa (Justin Lubin; 2019 WARNER BROS. ENTERTAINMENT INC.)

Se trata de la tercera entrega basada en la muñeca poseída -que los Warren investigaron en en los años 70 (según la web del Museo Oculto de ellos)- la misma que tuvo su primer cameo en la primera y mejor película de la saga, Expediente Warren (El Conjuro, 2013). Pero al contar con la presencia de los actores originales, Vera Farmiga (Lorraine) y Patrick Wilson (Ed), bien podría verse también como una continuación general de toda la saga.

La muñeca maldita mejora los intentos previos de los spin-off’s e incluso supera a la primera película protagonizada por ella en 2014, que pedía prestados algunos clichés de películas del género sin sorprender al público que la saga había fidelizado con Expediente Warren un año antes. Y se le acerca bastante a Annabelle: Creation, la digna secuela que subió el listón en 2017.

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Dirigida y escrita por Gary Dauberman en su debut como director tras ser responsable de los guiones de la primera Annabelle y su secuela (pero bajo la atenta mirada de los padres de la saga, James Wan y Peter Safran, que sirven como productores), Annabelle vuelve a casa nos transporta al momento en que los Warren deciden llevarse a la muñeca para proteger al mundo de su poder al ser un vehículo de captación para espíritus malignos y guardarla en su casa, bajo llave y tras un cristal. Y en la vida real, ahí permanece todavía.

Imagen promocional de Annabelle vuelve a casa (Justin Lubin; 2019 WARNER BROS. ENTERTAINMENT INC.)

Pero la muñeca vuelve a hacer de las suyas cuando Ed y Lorraine deben dejar a su hija bajo el cuidado de unas adolescentes del pueblo. Como todos conocen a qué se dedica la pareja, una de esas jóvenes tiene una segunda intención para pasar una noche en esa casa llena de objetos peligrosos: y es contactar con su padre, quien murió en un accidente automovilístico cuando ella conducía.

Tras varias idas y venidas, consigue llegar hasta la muñeca y abre la puerta de su caja de cristal. Y así, Annabelle vuelve a hacer de las suyas dando lugar a escenas de terror, con sombras en las esquinas, luces apagadas y demonios al acecho con dos adolescentes, una niña y un novio de lo más cómico como víctimas.

Imagen promocional de Annabelle vuelve a casa (Justin Lubin; 2019 WARNER BROS. ENTERTAINMENT INC.)

Con una breve metáfora sobre el salto a la adultez y las sombras personales que a veces nos persiguen, Annabelle vuelve a casa es una película de terror sencilla dedicada a los fans que han seguido la historia desde el principio y quieren volver a ver a la muñeca en acción. Sin más. Tampoco aporta nada nuevo, pero en esa visión de secuela directa, no falla. Sabes lo que vas a ver y tu nivel de sorpresa dependerá de tus expectativas y cuánto te guste la saga.

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Lo único que podemos achacarle a esta secuela es la breve aparición de los protagonistas originales. Están pero no lo suficiente, descubriendo que ya estamos echando en falta una Expediente Warren 3 que nos devuelva a sus héroes paranormales y refresque la saga con un caso nuevo y diferente. La buena noticia es que ya está en marcha y llegará en septiembre de 2020.

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