CRÍTICA: 'A ciegas' o el apocalipsis sin rumbo de Sandra Bullock

Valeria Martínez

Sandra Bullock sigue los pasos de Nicole Kidman, Julia Roberts, Brad Pitt y otras súper estrellas sumándose a la moda de las plataformas streaming. Y lo hace con A ciegas, una película con una superficie de terror pero una profundidad muy diferente que se estrena en Netflix el 21 de diciembre.

Sandra Bullock en ‘A ciegas’ (©Netflix)
Sandra Bullock en ‘A ciegas’ (©Netflix)

Cuando el gigante streaming publicó el tráiler, enseguida comenzaron las comparaciones con Un lugar tranquilo. En el éxito de John Krasinski, los humanos éramos acechados por seres monstruosos guiados por el oído, obligándonos a mantenernos en absoluto silencio incrementando así el suspense de cada escena. Tremenda. Mientras que en el avance de A ciegas veíamos que volvíamos a ser víctimas de nuevos seres extraños que nos acechan a través de la vista. En esta ocasión, los humanos deben pasearse por el exterior con vendas en los ojos. Uno de los sentidos es nuestra perdición.

Pero deben saber que no tienen nada que ver una película con la otra. Si pensabas que sería más de lo mismo o te entusiasmaba la idea de repetir la base principal de la idea, la verdad es que no se parecen en nada. Quizás solo en alguna escena por el bosque y el miedo al acecho. Pero nada más.

A ciegas es más un drama de supervivencia y maternidad, así como lo era Gravity, que una película de terror. Al comienzo de la historia, descubrimos que Malorie (Sandra Bullock) está embarazada, soltera y sigue sin estar muy convencida de su futuro como madre. Su hermana, Jessica (Sarah Paulson – en el reencuentro de ambas tras Ocean’s 8) es todo lo contrario. Juntas ven en las noticias que otros países están sumidos en el caos por una ola de suicidios en masa sin explicación aparente. Pero como dice Malorie, es cosa de Rusia u otros países, y como buenos americanos siguen con sus vidas. Pero esta rareza llega también a EEUU cuando están saliendo de un control en el hospital, cambiando el mundo de ambas por completo.

Así descubrimos que la rareza son unas criaturas o presencia demoniaca que hace que cada humano vea algo muy personal que lo lleva a suicidarse. Si sales y miras, vienen a por ti. A excepción de los psicópatas asesinos que ya llevan la maldad dentro y solo se ven intensificados con este fenómeno. Superviviente y aislada en una casa con un grupo de extraños intenta seguir con vida, mientras la película salta entre el pasado y presente para mostrarnos a la protagonista con dos niños con vendas en los ojos intentando sobrevivir en la intemperie de camino a un refugio.

Más que a Un lugar tranquilo, la película recuerda a la idea de El Incidente (El fin de los tiempos) de M. Night Shyamalan -donde un virus en el aire llevaba también al suicidio- y a películas de supervivencia encerrada como The Invitation, La guarida (La maldición) o Llega de noche (Viene de noche). Pero solo de refilón, ya que el drama personal de Malorie toma el protagonismo para centrarse en la historia de una mujer de armas tomar pero en donde la maternidad no termina de ser su motivación principal. O al menos parece que le cuesta. La historia se queda coja por cada ángulo donde se la mire, perdiendo la buena atmósfera que crea por momentos o los intentos de Sandra Bullock de salvar con su talento algunas escenas. La directora Susanne Bier es una experta en el drama familiar como vimos en Una segunda oportunidad o Hermanos, pero aquí su visión está empañada por los diferentes palos que toca sin terminar de inclinarse en uno con plena seguridad.

Sandra Bullock y Sarah Paulson en ‘A ciegas’ (©Netflix)
Sandra Bullock y Sarah Paulson en ‘A ciegas’ (©Netflix)

VEREDICTO: La película bebe más del drama personal, la supervivencia en grupo y el conflicto de la maternidad, que en el género de terror. Quizás por no querer repetir los clichés del subgénero del fin del mundo ya muy visto. Pero es ahí donde se pierde. Hay mucho que queda sin contar, personajes sin profundidad y detalles dramáticos que, si son la base de la trama, se quedan vacíos. En lugar de inclinarse en el terror que pide la historia, Bier opta por guiar la trama en el drama de Malorie, produciendo una película que ni es una cosa ni la otra.

PUNTUACIÓN: 5/10

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