Cristina Peri Rossi, Premio Cervantes 2021

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La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi. (Photo: JMN via Cover/Getty Images)
La escritora uruguaya Cristina Peri Rossi. (Photo: JMN via Cover/Getty Images)

El Premio Cervantes 2021, que reconoce el trabajo de autores que crean literatura en castellano, ha sido concedido a la escritora uruguaya, que reside en Barcelona, Cristina Peri Rossi (79 años). Miquel Iceta, responsable del ministerio de Cultura y Deporte, que concede este galardón, lo ha anunciado este miércoles.

Peri Rossi, destacada en el género del cuento —de hecho su primera obra, Viviendo (1963), es una recopilación de algunos de ellos—, no solo es conocida por su faceta de escritora, sino por ser también activista política de izquierdas. Llegó a España exiliada y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en la Ciudad Condal.

Antes de aterrizar en la península ibérica —no le fue fácil dada la colaboración del gobierno español con el uruguayo para negarle el pasaporte—, consiguió escapar a París con la ayuda del escritor argentino Julio Cortázar y el sufrimiento que le generó dejar su país por razones políticas le llevó a tener ideas suicidas en varias ocasiones, según Notable Twentieth-Century Latin American Women: A Biographical Dictionary.

A Vivendo le siguió Los museos abandonados (1969) y la novela El libro de mis primos en el mismo año, con las que empezó a lograr el reconocimiento.

La autora sufrió la censura en su país natal durante la dictadura militar de Bordaberry, entre 1973 y 1985. Su nombre destaca como uno de los pocos femeninos entre el movimiento conocido como el boom latinoamericano, en el que se incluyen firmas como la de Vargas Llosa o García Márquez. Ahora se ha convertido en la sexta mujer en ganar el Premio Cervantes y la segunda uruguaya en hacerlo en menos de cuatro años.

Pese a haber nacido en Uruguay, Peri Rossi es hija de inmigrantes italianos, raíces que no impidieron que en casa hablaran español, una lengua que manejó desde pequeña. La dificultad económica de la familia hizo que formara su criterio literario entre las paredes de las bibliotecas públicas, en las que pasaba horas leyendo, al no poder pagar un libro en una librería.

Dedicó parte de su vida profesional en Latinoamérica a la docencia, una labor que compaginaba con la escritura, hasta su exilio, cuando comenzó a abordar temas como el erotismo y la homosexualidad.

“Uno no se exilia porque quiere, se exilia porque tiene que salvar el pellejo, y creo que, dentro de esa insensata geometría que es la vida, un acto involuntario no tiene que ser respondido con un acto voluntario como es volver. Estrictamente no se puede volver porque es un tiempo que ya no existe”, declaró en una entrevista con la Revista de dones i textualitat en 2005, sobre su decisión de no regresar a Uruguay.

Curiosamente, en enero de 2017 explicó en El País que “le daría el próximo premio Cervantes a Cristina Peri Rossi, para que siga escribiendo”. Cuatro años después, misión cumplida.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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