Crítica de 'Sintiéndolo mucho', Sabina por León de Aranoa

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Crítica de 'Sintiéndolo mucho'Avalon

Dejado atrás, con el pabellón bien alto y la frente nada marchita, el indiscutible éxito de crítica y público que supuso 'El buen patrón', Fernando León de Aranoa presenta esta inesperada suma de un trabajo interruptus de casi década y media: un documental sobre el singular Joaquín Sabina, enhebrado con vocación de intimidad y espíritu amigable pero no hagiográfico, que es también un retrato minucioso sobre la agitada vida y la extensa y rica obra de quien se considera “hombre de izquierdas, con un lado anarquistón y otro liberalón, que ama los animales y le gustan los toros”. Sí, se habla de política en la peripecia, pero también de esa política que trasciende a lo personal, pues no todo lo político lo es, y que tiene que ver con el espíritu, la actitud, la pasión, la ética y la poética. Arropado tanto por sus triunfos como por sus contradicciones y paradojas, Sabina se muestra aquí cercano, lúcido y sereno, a ratos amargo como el domingo de un jubilado, en estado de reposo y reflexión tras su aparatosa caída el 14 de febrero de 2020 en el WiZink Center, momento con el que, no sin ironía, el director decide arrancar esta forzosamente desigual recopilación de versos, imágenes y anécdotas que se suceden al ritmo de la lluvia sobre las capotas.

La soledad del cantautor de éxito
Crónica crepuscular como el aguardiente de las despedidas, pero más celebratoria y festiva que nostálgica o desesperada, el autor de canciones irrepetibles como “Siete crisantemos” o “Peor como el sol” lee a cámara, entre bromas, cartas de sus admiradores, se recrea en su fervor por el torero José Tomás y en la grisura de las horas muertas antes de los conciertos, escarba en los sinsabores de su infancia en Úbeda y rompe una lanza por Ciudad de México, su cultura popular y su bohemia, y en especial por José Alfredo Jiménez con una empatía que enternece y emborracha. 'Sintiéndolo mucho' es un regalo para devotos que cautivará, sin duda, a nuevos adeptos y dejará indiferente a los que no comulguen con la gracia cuasibendita de su protagonista. Más discutible es una división por bloques algo mecánica, que rara vez se empapa de la anarquía ranchera que envuelve a su estrella, y un montaje laborioso pero arbitrario, que omite partes vitales y se estira en otras que solo subrayan, aunque el conjunto quede bien alejado de lavados de cara, tan adheridos a la tónica del presente, como 'El Drogas' (Leuza, 2020) o 'No somos nada' (Corcuera, 2021).

De Aranoa mira a su ídolo con el respeto y la respetable admiración con la que Truffaut miraba a Hitchcock, Wenders a Nicholas Ray, Kevin Smith a Stan Lee o Scorsese a Dylan, pero la principal virtud de su película es también su mayor lastre, ese inmediato apego al presente, que va parejo a una falta de distancia, buscada, deseada e inevitable. El propio cineasta es también trasunto del Patrick Fugit en la mejor película de Cameron Crowe, la autobiográfica 'Casi famosos' (2000), tras el falso grupo Stillwater. Recordemos aquello que el personaje de Kate Hudson le aconsejaba al joven y acneico protagonista: ser honesto e inclemente. Pongamos que el director de 'Los lunes al sol' (2002) ha cumplido con la primera parte.

Para fieles del arte popular de ahora y siempre, desde la atalaya de la mirada autoral

FICHA TÉCNICA

Dirección: Fernando León de Aranoa País: España Año: 2022 Fecha de estreno: 17–11-2022 Género: Documental Guion: Fernando León de Aranoa Duración: 120 min.

Sinopsis: Retrato de Joaquín Sabina sin bombín, hecho a muy pocos centímetros de su piel, con nocturnidad y alevosía, por su amigo, el cineasta Fernando León de Aranoa. Un relato como su voz, áspero, directo y sin ecualizar, que cuenta sin atenuantes la intimidad del artista, sus bambalinas, su cara B.