Crítica de 'Pinocho de Guillermo del Toro', la joya en 'stop motion' de Netflix

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Crítica de 'Pinocho de Guillermo del Toro'Netflix

No es de extrañar que Guillermo del Toro haya puesto su nombre en el título de ‘Pinocho’: es, inconfundiblemente, una película en armonía con su universo fílmico. La adaptación de la historia de Carlo Collodi de 1883 es, como lo fueron antes otras de sus películas como ‘El laberinto del fauno’ o ‘La forma del agua’, un cuento entre la fantasía y el terror que habla de la pérdida, la incomprensión y la muerte a través de un ser catalogado como monstruoso por una sociedad intolerante y autoritaria que le persigue simplemente por ser diferente. La versión del director mexicano se aleja de adaptaciones precedentes del niño de madera para ofrecer un nuevo contexto social y político: la Italia fascista de los años 30. Así, Del Toro convierte la desobediencia en la cualidad central del viaje del protagonista, no por ser un adolescente rebelde y maleducado que debe aprender el valor de la sensatez (como en el texto original), sino como un ser libre que busca el amor en tiempos de odio y se niega a someterse a sistemas injustos que convierten la crueldad y la mentira en su principal arma.

La fascinación alrededor del personaje parece haber crecido en los últimos años. Más allá del icónico clásico animado de Disney de 1940, en 2019 tuvimos una notable e inquietante adaptación de Matteo Garrone y en este 2022 se ha estrenado en Disney+ el infame remake en acción real de Walt Disney Pictures dirigido por Robert Zemeckis. Entre la dulzura de ciertos momentos del clásico animado y la cualidad perturbadora del relato neorrealista de Garrone, ‘Pinocho de Guillermo del Toro’ encuentra un equilibrio para espectadores de todas las edades sin abandonar los momentos más macabros de la historia, ni tampoco la crítica política. El contexto en el que se ambienta no es un simple escenario sobre el que colocar el relato: el fascismo italiano vertebra la parte más oscura de la historia, desde la aparición de Benito Mussolini hasta la conversión del circo en un arma de propaganda política. También con la adición de una trama narrativa en una academia de niños soldados que fortalece otro de los pilares de la película: las relaciones entre padres e hijos. En esta versión de la historia, lo que mueve al protagonista es el deseo de ser amado y aceptado por la sociedad, sí, pero sobre todo por su padre.

Por otro lado, ‘Pinocho’ brilla con una personalidad estética única, que se luce en el original diseño del protagonista (Pinocho ya no es un adorable niño de madera, sino el resultado del trabajo nocturno y encolerizado de un carpintero borracho; su apariencia está inacabada, imperfecta) y los bellísimos paisajes trabajados hasta el más mínimo detalle. La película es una proeza del stop motion que alcanza nuevas cotas de expresividad gracias al trabajo como codirector de Mark Gustafson, todo un maestro de la animación artesanal, y la decisión de buscar el realismo con el uso de la fotografía y la iluminación. Como el mismo Geppetto, Del Toro y su equipo han logrado dar vida a objetos inanimados con tal maestría que olvidamos que estamos viendo figurines de plástico. Quizás su faceta musical no llegue a ser tan emblemática como sus imágenes o sus personajes, pero la película es una reinvención triunfal.

Para redescubrir un clásico desde una nueva perspectiva

FICHA TÉCNICA

Dirección: Guillermo del Toro y Mark Gustafson País: Estados Unidos Año: 2022 Fecha de estreno: 25–11-2022 Género: Drama, fantástico Guion: Guillermo del Toro, Patrick McHale (basada en la historia de Carlo Collodi) Duración: 117 min.

Sinopsis: Durante el auge del fascismo en la Italia de Mussolini, un niño de madera resucitado por arte de magia lucha por estar a la altura de las expectativas de su padre.