Crítica de 'Pacifiction': Albert Serra conquista Cannes con una obra radical y política

Photo credit: Distribuidora
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Tuvo que llegar Albert Serra para que, finalmente, la Competición Oficial de Cannes se elevara hasta las cotas cinematográficas que uno espera y reclama del festival de cine más importante del mundo. Un autor menos audaz, menos convencido de su misión, podría haber aprovechado la enorme exposición mediática que garantiza el principal escaparate de Cannes para ofrecer una película más accesible, más fácil de digerir. Un cineasta menos consciente de la importancia de mantener viva la Historia del cine se podría haber refugiado tras una obra más inofensiva que la punzante y monumental ‘Pacifiction’. Así, Serra entra de lleno en el panteón cannoise con una película sensual, lánguida y rabiosa: una meditación sobre el patetismo de una clase política perdida entre los infundados delirios de grandeza, la paranoia y la perpetuación de una masculinidad primitiva y exacerbada.

‘Pacifiction’ nos lleva hasta una isla la Polinesia, donde un alto comisionado del estado francés (interpretado por un sensacional Benoît Magimel) se mueve como pez en el agua –a la manera del Ben Gazzara de ‘The Killing of a Chinese Bookie’ de John Cassavetes– por el universo de la diplomacia local, un mundo plagado de pequeñas oportunidades para ejercer el clientelismo. La película se sitúa en una contemporaneidad difusa, invocando a Hitchcock y la Guerra de Putin a través de unos supuestos ensayos nucleares con los que Francia recobraría su peso en la geopolítica mundial (¡puro MacGuffin!). Pero la grandeza parece existir únicamente en la mente de los protagonistas, como ocurría con el ridículo representante de la corona española en ‘Zama’ de Lucrecia Martel o con los altos mandos de la legión francesa en ‘Beau Travail’ de Claire Denis. El temor y la corrección no parecen tener lugar en el abecedario creativo de Serra, que se planta en el gran festival francés con una contundente diatriba contra el colonialismo galo.

En una de las escenas más memorables de la película, Mr. De Roller (Magimel) supervisa la creación de un espectáculo de danza que proyecta una imagen for export de la cultura polinesia. Emocionado por la recreación de una pelea de gallos (recordemos la maravillosa y hermética ‘Gallos de pelea’ de Monte Hellman), el diplomático ordena a los bailarines que se entreguen “¡sin contemplaciones… con más violencia, con más dureza!”. En este momento extático, no resulta difícil ver a De Roller como un alter ego de Serra, que ofrece una nueva muestra de su carácter incorruptible. Lejos de toda concesión, ‘Pacifiction’ se presenta como un canto a la estasis, a la representación de un mundo estancado en su propia putrefacción, una reencarnación de las estampas agonizantes de ‘Querelle’ de R.W. Fassbinder. Serra sigue filmando los rostros y las fiestas con la crudeza y sofisticación de Andy Warhol, pero lejos quedan los tiempos en los que el añorado Lluís Carbó tensaba las películas del catalán con su inagotable joie de vivre. Desde ‘Historia de la meva mort’, Serra ha ido perfeccionando una forma de escritura fílmica basada en el sometimiento de sus actores, que parecen dar lo mejor cuando aparecen en pantalla exhaustos, recitando diálogos que hayan su sentido en los límites de la razón, en el absurdo de su inconcreción.

Como guinda del pastel, en ‘Pacifiction’, Serra curiosea en los escenarios exóticos de la Polinesia y encuentra una fuente inagotable de invenciones plásticas, de los cielos anaranjados a las manifestaciones más salvajes de la naturaleza marina. Espacios y atmósferas sobre los que se construye una película que recoge los estertores del neonoir –de ‘Night Moves’ de Arthur Penn a ‘Corrupción en Miami’, la serie y la película de Micheal Mann– y los lleva hasta la abstracción hipnótica de David Lynch. En la inexplicable media hora final de ‘Pacifiction’, el genial actor francés Marc Susini convierte a un almirante de la marina francesa en un lunático demiurgo bailarín, a medio camino entre el enano de ‘Twin Peaks’ y el Dennis Hopper de ‘Terciopelo azul’. Y de azul se tiñe ‘Pacifiction’ en un final brutalmente abstracto, en el que la pantalla deviene un lienzo ignífugo en el que Serra da forma a un purgatorio en el que los monstruos y las almas nobles (Lluís Serrat, ¡presente!) conviven en las tinieblas.

Para sibaritas del cine más radical e incorruptible

FÍCHA TÉCNICA

Dirección: Albert Serra Intérpretes: Benoît Magimel, Pahoa Mahagafanau, Marc Susini, Matahi Pambrun, Alexandre Mello, Sergi López, Cécile Guilbert Título original: Pacifiction País: Francia Año: 2022 Fecha de estreno: 2022 Género: Drama Guion: Albert Serra Duración: 114 min.

Sinopsis: En la isla de Tahití, en la Polinesia Francesa, el Alto Comisario de la República, De Roller, representante del Estado francés, no deja de tomar el pulso a una población local cuya ira puede despertarse en cualquier momento. El avistamiento de embarcaciones con tráfico de prostitutas lleva a sospechar la presencia de un submarino o barco de incógnito en las inmediaciones, por lo que la amenaza de que empiecen las explosiones va larvando entre las grietas de una narración especialmente afín a los tiempos muertos.