Así fue la crítica de 'Jurassic Park' que Fotogramas publicó en 1993

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Con motivo del estreno de 'Jurassic World: Dominion' (Colin Trevorrow, 2022), FOTOGRAMAS celebra un especial en homenaje a la primera película de la saga dirigida por Steven Spielberg. Las puertas de aquel parque de atracciones jurásico, a caballo entre la diversión desenfrenada y el pecado científico, simbolizaban la transición, el umbral, entre los largometrajes que alumbraron a King Kong y Godzilla con artimañas cinematográficas tan rudimentarias como efectivas e influenciadas por el kaiju-eiga, y un cine visualmente espectacular e innovador, nunca visto, que revivía a seres prehistóricos abrazando el alma del mejor y más apasionado cine de aventuras familiar. Tres décadas después de su estreno, de la génesis de una franquicia que haría historia en la gran pantalla, nuestra revista retrocede en el tiempo y recupera de su hemeroteca histórica la crítica escrita por Jesús Palacios en el número de noviembre de 1993. Una reseña que, a diferencia del método de valoración actual e incluso de otros sistemas de evaluación que utilizaba la revista en décadas anteriores (como en esta crítica de 'El padrino' de 1972), no disponía de las famosas 5 estrellas con las que Fotogramas puntúa a los principales estrenos de la taquilla.

Crítica de 'Jurassic Park' (1993): Mucho más agradable y divertida que los excesos teológicos de 'E.T.'

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Cuando se crea un fenómeno de expectación tal alrededor de un film, las cosas suelen salirse de madre. Puede ser que ‘Jurassic Park’ no sea una de las 10 mejores películas de la historia del cine, pero al menos es una de las más entretenidas que hemos visto este año. Y, además, convendría puntualizar algunas cosas. Como, por ejemplo, que la novela de Michael Crichton, siendo como es un excelente best-seller de SF y suspense, no es precisamente la obra de un Proust o un Durrell a la hora de crear personajes. Y que, por cierto, su tesis no es otra que la del eterno “síndrome de Víctor Frankenstein”, que Crichton viene explotando desde ‘La amenaza de Andrómeda’ para acá, como buen reaccionario que es, por lo que si alguien se siente sorprendido ante la simpleza del mensaje de la película, o la sencilla -pero eficaz- caracterización de sus personajes, simplemente está ignorando tanto toda la obra de Crichton, como la del propio Spielberg y, en general, el medio en el que se mueven ambos: el Fantástico para todos los públicos -que no quiere decir tolerado-, la SF escrita o dirigida para y hacia el "mainstream", con lo cual no estoy expresando, ni mucho menos, una crítica negativa hacia ninguno de los dos, sino una simple realidad.

Es cierto que bastantes detalles del libro han sido cambiados -aunque en mí opinión ninguno de los fundamentales-, unos, debido a imposibilidades técnicas y otros, debido a exigencias comerciales. No es algo nuevo, ni de lo que Spielberg o el Hollywood de hoy sean culpables en exclusiva. No recuerdo que ningún aficionado a la SF haga constar sus protestas ante los cambios que Nathan Juran, Henry Levin, Richard Fleischer, Harryhausen, Cy Enfield y otros muchos clásicos, introdujeran en sus numerosas adaptaciones de Julio Verne, Wells o Conan Doyle, a cuyas novelas de ficción científica les crecían de repente personajes femeninos, secundarios graciosos, episodios románticos e inesperadamente moralejas. Y, al contrario que en ‘Jurassic Park’, sus autores nunca pudieron participar en el guion ni cobrar un solo royalty.

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Hasta aquí, me temo, parece que estoy excusando o defendiendo algo que no necesita tal cosa. Porque en las dos claves fundamentales de la novela, y de todo buen thriller de SF a la hora de ser llevado al cine, el film de Spielberg funciona perfectamente. Esto es, en la reconstrucción de los dichosos saurios y diversos FX -ya suficientemente comentados-, y en el trepidante suspense que, con sus inteligentes, tradicionales y necesarios trucos propios del género, arrastra al espectador, manteniéndole aterrado a la butaca todo el tiempo. Que de eso, y no de otra cosa, es de lo que se trata.

Yo, personalmente, no me he sentido defraudado en absoluto por este "Jurassic Park" que, digan lo que digan sus detractores -y son muchos, aunque algunos con disimulo- ni carece de guion ni es especialmente injusto con la novela original. Es más, adolece en cualquier caso de los mismos defectos -o virtudes- , piadosamente olvidados ahora por sus pseudofans, que el resto de las adaptaciones literarias de Spielberg (sea 'Tiburón', donde ya salvaba a varios personajes bien masticados por el escualo de la novela de Benchley; sea en la también incomprendida y excelente 'El imperio del sol'); y, en definitiva, me resulta mucho más agradable y divertida que los excesos teológicos de 'E.T.' o de la más insoportable aún 'Encuentros en la Tercera Fase'. Pongamos las cosas claras de una vez: Crichton y Spielberg son dos profesionales del entretenimiento -nada más y nada menos-, algo que es en sí mismo una forma de arte, y ambos han sabido cumplir a la perfección con su trabajo. Ahora, naturalmente, son los críticos y los aficionados quienes han de cumplir el suyo: protestar, quejarse, llorar y añorar tiempos pasados, cuando los dinosaurios dominaban la tierra, y ellos eran jóvenes.

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