Crítica de 'Il buco', viaje a la Italia de los 60

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Photo credit: La Aventura
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Si a algo aspira el cine de Michelangelo Frammartino es a ver más allá de la superficie, algo que consigue de forma tanto literal como metafórica en 'Il buco', su nuevo trabajo tras 'Le Quattro Volte' (2010). Nuevamente en busca de la experiencia inmersiva en algún lugar entre el documental y la ficción, la película construye un relato que combina la recreación de una expedición de un grupo de espeleólogos en 1961, que se sumergen en las profundidades del Abisso del Bifurto en Calabria, con la vida de un pastor local. Ambos escenarios se van conectando a través de sonidos e imágenes que nos invitan a observar, vagar por los planos y emocionarnos con la sencillez mágica de un paisaje sublime. Mientras, las memorias del mundo empiezan a resurgir, ya sea en los caminos inexplorados de una cueva milenaria o en la piel envejecida de un anciano que lanza mensajes al viento.

Pronto las fronteras del montaje paralelo se desdibujan y lo subterráneo es también lo subcutáneo, y los secretos de lo terrenal son también los del alma humana.

Para detener el tiempo y observar el mundo desde una nueva perspectiva

FICHA TÉCNICA

Dirección: Michelangelo Frammartino Reparto: Leonardo Larocca, Claudia Candusso, Mila Costi, Carlos José Crespo País: Italia Año: 2021 Fecha de estreno: 09–09-2022 Género: Drama Guion: Michelangelo Frammartino, Giovanna Giuliani Duración: 93 min.

Sinopsis: En agosto de 1961, los espeleólogos del floreciente norte de Italia llegan a una meseta de Calabria donde el tiempo parece haberse detenido. Los intrusos descubren una de las cuevas más profundas del mundo, el Abismo de Bifurto, bajo la mirada de un viejo pastor, único testigo del territorio virgen.