Un joven corresponsal asombra con el relato en primera persona de lo vivido junto a su padre por el coronavirus

M. J. Arias
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Inzamam Rashid es corresponsal para Sky News en el norte de Inglaterra. A finales del pasado mes de diciembre tanto él como sus padres se contagiaron de coronavirus y cayeron enfermos. Dos semanas de lucha contra el COVID-19 que les ha dejado secuelas físicas y psicológicas que ahora, con la enfermedad superada, Rashid ha querido contar en un hilo de Twitter para concienciar a su comunidad y al mundo entero.

Bajo su perfil oficial y coincidiendo con su 26 cumpleaños, @inzyrashid ha compartido lo que supuso tanto para él como para su familia contagiarse. Un calvario tras el que se sienten “afortunados" por haber sobrevivido. Simple y llanamente. Su infierno comenzó el 28 de diciembre, cuando dio positivo junto a su padre y su madre. “Lo que vendría durante las próximas 2 semanas es algo que nunca podría desearle a mi peor enemigo”, comienza su testimonio.

“Después de un par de días de mareos y dolores de cabeza, quedó claro que el coronavirus no es una gripe normal. Estoy convencido de que ya lo he tenido, pero esta vez fue como si un gran autobús rojo me hubiera golpeado y luego hubiera dado marcha atrás y me hubiera golpeado nuevamente y no se detuviera durante 14 días”, resume a grandes rasgos.

Rashid no escatima en detalles a la hora de describir cómo se sentía. Habla de “agonía”, de dormir en “charcos de sudor” y de temblar “como si estuviera desnudo en la Antártida”. Además estaban las toses, “con tanta fuerza que perdía el aliento y jadeaba desesperadamente por algo de aire. Pero lo más difícil para mí fue que no tenía control sobre mi mente”.

Esa fue la peor parte de su experiencia, porque, como él mismo relata, tuvo alucinaciones y pesadillas. “Físicamente estaba destrozado, podía aceptar eso, pero mentalmente no tenía control sobre mis pensamientos y me consumirían día y noche”, sentencia.

Toco fondo cuando una semana después del positivo colapsó en el baño y tuvo que pasar ahí la noche incapaz de moverse. Al final tuvo que ir al hospital. Y con él, su padre, cuyo estado era aún peor y él desconocía porque estaban cada uno aislados en una habitación. Su madre, sin embargo, no tuvo síntomas.

Sobre su padre, cuenta este corresponsal que tiene 61 y está en buen estado de forma y sano, pero que el coronavirus le pasó completamente por encima. “Ahora está lisiado. Como resultado, los daños a largo plazo son devastadores”, resume. Su estado era tal en los peores momentos de la enfermedad que mantuvo una conversación con él sobre el testamento que, dice, le rompió el corazón.

Durante su convalecencia, Rashid recordó todos esos reportajes realizados durante la pandemia y como el coronavirus había afectado a la comunidad BAME (término usado en Reino Unido, según el diccionario de Cambridge, para referirse a las población no blanca). Con tanta información como tenía sobre ello, “estaba asustado”.

En su caso tanto él como su padre superaron el COVID-19. Primero salió él e hizo todo lo posible para ayudar a su padre. “Sus pulmones estaban absolutamente destrozados ... no tengo ni idea de cómo sobrevivió a esto, pero lo hizo. Y está mejorando. Y por eso mi familia es una de las afortunadas”, comenta en su hilo, que se ha vuelto rápidamente viral.

Ahora, habiendo pasado la enfermedad y un calvario, pero con la certeza de haber tenido la suerte de poder contarlo, explica Rashid que sus padres están “ansiosos” por ser vacunados. Concluye su relato en primera persona con un mensaje contundente: “Espero que este hilo pueda ayudar incluso a una persona de BAME a ignorar los mitos, las mentiras, el comentario idiota sobre las vacunas y aceptarlo. Porque no quieres este virus, créeme”.

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