El Covid-19 ha provocado una regresión de entre 5 y 8 años en la lucha contra la tuberculosis

Mónica De Haro
·8 min de lectura
Según informa la Organización Mundial de la Salud, la tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa más letal del mundo a pesar de ser una enfermedad prevenible y tratable. En 2018 enfermaron de tuberculosis 10 millones de personas en todo el mundo. Se calcula que cada día mueren más de 4.000 personas a causa de la tuberculosis y aproximadamente 30.000 personas contraen la enfermedad. (Foto: Getty)
Según informa la Organización Mundial de la Salud, la tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa más letal del mundo a pesar de ser una enfermedad prevenible y tratable. En 2018 enfermaron de tuberculosis 10 millones de personas en todo el mundo. Se calcula que cada día mueren más de 4.000 personas a causa de la tuberculosis y aproximadamente 30.000 personas contraen la enfermedad. (Foto: Getty)

Covid-19 y tuberculosis (TB) son dos epidemias respiratorias muy relevantes, y parecidas, se pueden confundir; una agrava a la otra, y los estudios apuntan que puede haber mayor mortalidad asociada a esta coinfección.

“La Covid-19 y la TB son enfermedades parecidas. Ambas pueden coexistir y pueden ser difíciles de diferenciar porque tienen síntomas comunes, como la tos, la fiebre y la disnea. La coexistencia de ambas enfermedades en una persona agrava la situación, pues hay estudios que demuestran que hay un aumento de la mortalidad cuando coexisten ambas enfermedades”, explica el doctor José María García, director del PlI (Programa de Investigación Integrado) de Tuberculosis de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Esto quiere decir que "si una persona con tuberculosis sin diagnosticar se enferma con Covid, los más probable es que lo traten solo para Covid. Esto provoca que aumente la gravedad de ambas enfermedades, que haya un peor pronóstico y que, por tanto, que aumente también la mortalidad".

Así lo ha advertido la SEPAR que considera que la Covid-19 ha influido en una merma en la calidad y la continuidad de la atención a la tuberculosis durante el año 2020, así como menos inversión en investigación, y casos de coinfección de ambas enfermedades, "que pueden ser graves y de mayor mortalidad".

Por eso con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis, que se celebra bajo el lema 'El tiempo corre', SEPAR recuerda que la TB es la infección más común en el mundo, que cada año afecta a 10 millones de personas y causa 1,5 millones de muertes.

"La tuberculosis es una gran desconocida, y ese es uno de los grandes problemas que tenemos, que la mayoría de las personas piensan que ya no existe la tuberculosis, o que eso pasa sólo en otros países, y están totalmente equivocados, cuenta el Dr. García. Y en España también se muere gente, unas 200 o 300 personas, y se detectan unos 4.500-5.000 casos nuevos. O sea, que la tuberculosis sí existe en todos los países, sobre todo en aquellos con menos posibilidades económicas".

Qué es la tuberculosis

La tuberculosis es una infección contagiosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que casi siempre afecta a los pulmones. La infección se transmite de persona a persona a través del aire cuando un enfermo tose, estornuda o expectora y expulsa bacilos tuberculosos al aire que son inhalados por otra persona.

En muchas personas la infección puede permanecer latente (la persona está infectada pero no enferma y no contagia), pero una persona con tuberculosis activa, es decir con enfermedad, puede infectar a lo largo de un año a entre 5 y 15 personas por contacto directo. Cuando alguien desarrolla enfermedad 'tubercula' los primeros síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, etc.) pueden ser leves durante muchos meses. Eso puede hacer que la persona tarde en buscar atención médica, con el consiguiente riesgo de transmisión, por lo que se aconseja acudir al médico en estos casos y también cuando hay tos durante más de dos semanas o si hay expectoración con sangre en cualquier momento.

Las personas infectadas con el bacilo tuberculoso tienen un riesgo de enfermar de tuberculosis a lo largo de la vida de un 5-15 por ciento. Las personas inmunodeprimidas, por ejemplo, las que padecen VIH, desnutrición o diabetes, y los consumidores de tabaco corren un riesgo muy superior de enfermar. La tuberculosis afecta principalmente a los adultos en sus años más productivos, pero cualquier persona a cualquier edad puede padecer la enfermedad.

Se estima que hubo 10 millones de personas que enfermaron de tuberculosis en todo el mundo en 2019 y se registraron 1,2 millones de muertes de tuberculosis entre las personas VIH negativas y 208.000 muertes entre personas VIH positivas.

Entre los afectados de quince años o más, el 56 por ciento fueron hombres y el 32 por ciento mujeres y, por debajo de los quince años, hubo un 12 por ciento de niños con tuberculosis. Entre estos hubo un 8,2 por ciento de personas que además tenían VIH, según el informe global de Tuberculosis de la OMS, que recoge los últimos datos de la TB en el mundo, que datan de 2020.

El impacto de la pandemia en la tuberculosis

Después del confinamiento estricto durante tres meses (y una recuperación prolongada de este) se estima que podría haber 6,3 millones de casos adicionales de TB entre 2020 y 2025, según un documento de la OMS con consideraciones sobre el impacto de la Covid-19 en la atención a la TB.

El 11 de marzo de 2020, la OMS declaró la pandemia de Covid-19 y, desde entonces, se ha producido una menor inversión en investigación de la tuberculosis, dificultades para mantener la continuidad de la atención a la TB, así como en el manejo clínico de la coinfección de Covid-19 y TB, infradiagnóstico y retraso diagnóstico de la TB, al igual que ha ocurrido en otras enfermedades.

“Los esfuerzos se han centrado en la lucha contra la Covid-19. Los recursos en investigación pueden disminuir en el caso de la tuberculosis, contra la que se ha de investigar en nuevos fármacos y vacunas. Hay varias vacunas en desarrollo en España, una de ellas en la Universidad de Zaragoza y la Ruti en Barcelona. El rápido desarrollo de la vacuna para el coronavirus ha sido un ejemplo de que el trabajo de la ciencia se efectúa con el apoyo de una fuerte inversión, que también es necesaria frente a la tuberculosis”, cuenta el Dr. García.

Por otro lado, la irrupción del coronavirus ha supuesto una suspensión de la rutina de los servicios de atención sanitaria para la TB en muchos países. Un editorial publicado en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de SEPAR ha concretado en qué ha consistido este impacto de la Covid-19 en la TB, a la luz de algunos estudios importantes y recientes al respecto.

Después de los tres primeros meses de pandemia, se envió una encuesta a 165 países, de los cuales el 42 por ciento informó de interrupciones parciales en la detección y el tratamiento de los casos de TB.

Otro estudio internacional publicado en Journal Infectious Diseases, realizado por la Global Tuberculosis Network (GTN, por sus siglas en inglés), en 33 centros de 16 países de los cinco continentes, entre ellos España, detectó un disminución de los servicios sanitarios para la tuberculosis durante los primeros cuatro meses de la pandemia, en que muchos países declararon el confinamiento de la población, respecto a los primeros cuatro meses de 2019.

En concreto, encontró que el 82 por ciento de los centros mostraron una reducción de los casos de TB asociados a las altas hospitalarias; el 84 por ciento, una disminución de los casos de TB activa recién diagnosticados; el 95 por ciento, una disminución de los casos de infección latente de tuberculosis (ILTB); y el 75 por ciento y el 81 por ciento de los centros, mostraron menos visitas ambulatorias de TB e ILTB.

La reasignación de los recursos humanos que atendían a los pacientes con TB a la atención a la Covid-19, el temor de los pacientes a acudir a los servicios sanitarios para no contagiarse con el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) o las dificultades para acceder a los servicios médicos, aunque los desplazamientos por esta causa estaban permitidos, fueron algunos de los motivos de este deterioro.

El infradiagnóstico y el retraso diagnóstico de la TB que se han producido durante la pandemia también están detrás de este empeoramiento de los datos epidemiológicos en esta enfermedad, pues se estima que una reducción de la detección global de la TB en tres meses puede conducir a un 13 por ciento en el incremento de muertes por TB, lo que significa regresar a las cifras de mortalidad que se registraron en 2015, según se informa en el editorial de Archivos de Bronconeumología.

En cuanto al aumento de riesgo de muerte en caso de padecer ambas enfermedades, hay estudios que demuestran que la mayor mortalidad ocurre en pacientes de más edad y con más trastornos, y que los migrantes no tienen tanta mortalidad debido a que suelen ser más jóvenes y tienen menos comorbilidades. También indica que en los casos de TB avanzada, es esperable que se produzca una mayor mortalidad en pacientes jóvenes.

No obstante, las expectativas no son malas ya que la incidencia de la tuberculosis en el mundo se reduce un 2 por ciento al año aproximadamente, una cifra debería aumentar al 4-5 por ciento para poder alcanzar el objetivo de tuberculosis cero para 2030.

Para frenar su desarrollo y reducir la tuberculosis, los especialistas de SEPAR señalan los tres ámbitos imprescindibles en los que es necesario mejorar:

  1. Romper la cadena de transmisión mediante un diagnóstico lo más precoz posible de cada caso para iniciar el tratamiento y reducir el riesgo de exposición a otros miembros de la población así como mediante el estudio de contactos de la persona enferma.

  2. El acceso a un tratamiento antituberculosos a los afectados garantizando el abastecimiento de fármacos y el acceso a los mismos teniendo en cuenta que un tratamiento de tuberculosis dura como mínimo 6 meses.

  3. Incentivar la investigación con el fin de favorecer la prevención y tratamiento eficaz de la tuberculosis

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