¿Estamos protegiendo seriamente a nuestros ancianos y personas con otras patologías?

Los ancianos son el grupo más vulnerable. (Getty Images)

La incertidumbre que está generando el Covid-19 tiene una certeza irrebatible: es necesario que la población de menor riesgo sea consciente de que tiene que proteger a la más vulnerable. Los datos aproximados hasta el momento que baraja la Organización Mundial de la Salud indican que los mayores de 80 años de edad tienen un índice de mortalidad de alrededor del 15 por ciento; para los que tienen de 70 a 79 años es de en torno a un 8 por ciento y un 4 por ciento de los que rondan los 60 años también sufren complicaciones que pueden resultar fatales.

Las recomendaciones y las medidas que están llevando a cabo los gobiernos de diferentes países para que la población permanezca en sus casas están teniendo un efecto rebote por parte de personas que no se están tomando en serio la situación de excepcionalidad que se está viviendo en la actualidad. Algunas de estas medidas previas y posteriores al anuncio del estado de alarma que se vive en España, como los cierres de los centros educativos, de los bares y restaurantes, pueden tener unas consecuencias distintas a las pretendidas.

En el caso de la suspensión de los colegios y guarderías, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) apuntó precisamente en esta dirección. Su informe más reciente indica que “las medidas de distanciamiento social deben implementarse temprano para mitigar el impacto de la epidemia y retrasar el pico. Esto puede interrumpir las cadenas de transmisión de persona a persona, evitar una mayor propagación, reducir la intensidad de la epidemia y ralentizar el aumento de casos, la tiempo que permite que los sistemas de salud se preparen y se enfrenten a una mayor afluencia de pacientes”.

Los ancianos son el grupo más vulnerable. (Getty Images)

Este tipo de medidas y recomendaciones tienen un enemigo común: la irresponsabilidad. Al comienzo de esta crisis, hubo un periodo en el que los colegios comenzaron a suspender la actividad pero los padres aún debían atender a sus puestos de trabajo. Algunos de ellos, tal y como sucedió en Italia, optaron por dejar a los pequeños con sus abuelos, una decisión que precisamente puso en peligro a este grupo en riesgo. Eso, según la ECDC supone un “potencial para aumentar la transmisión a los abuelos vulnerables”.

Otras de las situaciones de mayor irresponsabilidad que se están viviendo en España tienen que ver con el flujo de ciudadanos de grandes ciudades a lugares costeros, una decisión que no sólo está siendo criticada por los habitantes locales, sino que está generando conflictos en los que en algunas ocasiones se llega a las manos, tal y como relató a Yahoo! un miembro de la Policía en una ciudad costera del sur de España que prefirió guardar el anonimato. 

“Hubo una pelea real entre madrileños y gente de aquí en un supermercado. Mis compañeros ya tuvieron que tocar a toda esa gente. Si los de Madrid venían contagiados, que no lo sabemos, igual el virus ya ha llegado a  la jefatura, que tampoco lo sabemos”, afirmó. “El hecho de que la gente esté en la calle paseándose también puede generar que haya conflicto. Al haber conflicto, nosotros, la Policía, debemos estar interviniendo, nos ponemos en contacto con la gente y después nos vamos a poner en contacto con todos los compañeros de la jefatura, y cada cual se pondrá en contacto con sus familias. Al final, el virus se propaga y los más vulnerables sufren. Debemos ser muy conscientes de que debemos quedarnos total y absolutamente en casa, y salir única y exclusivamente para lo imprescindible”, aseguró antes de explicar que cada policía debe encontrar su propia máscara ya que en el trabajo no quedan disponibles.

Algunos restaurantes permanecieron abiertos en zonas costeras. REUTERS

Otra habitante de una localidad costera de la costa andaluza explicó que el malestar entre aquellos que llegan de las grandes ciudades a zonas vacacionales va en aumento debido a que “llegan de la zona cero del contagio” y no parece que estén “tomando medidas de precaución necesarias”.

“La gente está siendo muy irresponsable. Ayer fui al supermercado y la charcutera me dijo que no paró de ir gente llegar gente de fuera. Vienen aquí como de fiesta, como si no pasara nada, eso es lo que nos molesta”, aseguró a Yahoo!

El tomarse este periodo de reclusión como una excusa para salir a las calles como si no pasara nada es algo que también se pudo ver durante la semana en diferentes lugares en los que tanto estudiantes universitarios como trabajadores no dudaron en disfrutar de restaurantes y establecimientos de ocio como si no se estuviera viviendo un periodo excepcional. Este tipo de acciones son las que ponen en riesgo a la población más vulnerable y generan complicaciones para todas aquellas personas que están trabajando y arriesgándose para garantizar cuidados sanitarios y de seguridad a la ciudadanía. Han sido muchos los episodios de inconsciencia que han servido para expandir el Covid-19 de manera irresponsable, por eso los médicos, el personal de enfermería, la Policía y demás gremios que están lidiando con el problema a pie de calle insisten en que se dejen de cometer imprudencias, aunque sea pensando en los más mayores y en las personas con otras patologías.  

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