¿Por qué los fumadores son hospitalizados con menor frecuencia por COVID-19?

Hombre chino fumando en un mercado. (Imagen creative commons vista en Free Stock Photo).

Sostiene un refrán popular que aquello que no te mata te hace más fuerte. El dicho se me ha venido a la cabeza tras leer sobre las numerosas iniciativas de investigación que se están llevando a cabo con el tabaco como protagonista, por su supuesta capacidad “protectora” contra el COVID-19.

Pero antes empecemos mencionando las cifras oficiales de muertes por COVID-19 en China, que una vez revisadas al alza quedaron en 4.643, un número sorprendentemente bajo en comparación con lo visto en España, Italia, Francia o Reino Unido, por citar a algunos países de nuestro entorno. La cifra de muertos chinos ha despertado un sinfín de sospechas en occidente, tradicionalmente escéptico ante los datos facilitados por un gobierno muy dado a la censura y ocultación de información.

Sin embargo existe otra posibilidad en estudio que podría explicar por qué tan pocos chinos han sucumbido ante el coronavirus. La hipótesis es tan sorprendente que a muchos les costará aceptarla en caso de que se confirme. China es un país que fuma compulsivamente. Según la OMS más de la mitad de la población es fumadora, y siendo la población del país tan numerosa, se dice que uno de cada tres cigarrillos consumidos en el mundo se fuma en el gigante asiático. La pregunta queda en el aire: ¿Será este peligroso vicio nacional y no la censura, el responsable de que las víctimas chinas por COVID-19 hayan sido tan pocas?

Al menos un cardiólogo griego, llamado Konstantinos Farsalinos se propuso averiguarlo estudiando las cifras observadas en China. Farsalinos, que es un especialista en la reducción de daños ocasionados por el tabaco, comenzó a preguntarse si la nicotina tendría alguna capacidad preventiva contra el COVID-19 o si al menos serviría para atenuar sus síntomas. Ciertamente merecía la pena investigar por qué en un grupo de 343 pacientes hospitalizados en Wuhan, solo el 4,4% se reconocía fumador.

La hipótesis de este cardiólogo es que ciertos efectos antiinflamatorios observados en la nicotina, podrían estar evitando la sobrerreacción del sistema inmunológico. Buena parte de los decesos asociados al coronavirus se producen tras una “tormenta de citoquinas”, reacción que se da cuando nuestro cuerpo se defiende “exageradamente” de la infección por COVID-19 provocando una inflamación en los pulmones tan grave, que dificulta la respiración hasta el punto de producir la muerte. El trabajo del doctor griego y su equipo de colaboradores ya ha sido revisado por pares y pronto se publicará en la revista Internal and Emergency Medicine, aunque ya puede consultarse el preprint en este enlace.

Antes de que a nadie se le ocurra que fumar es una buena idea, cabe recordar que el tabaquismo es la causa principal de muertes evitables en todo el mundo, y que por tanto es un hábito que debe erradicarse. Pero una cosa es esta realidad inmutable y otra es que merezca la pena estudiar los posibles efectos de la nicotina, o de cualquier otra sustancia presente en los cigarrillos, en otras enfermedades que nos aquejan. Se sabe por ejemplo que la nicotina, el estimulante que nos engancha al tabaco, muestra ciertas cualidades neuroprotectoras que han despertado el interés de los estudiosos del Parkinson y el Alzhéimer.

Pero como os decía, las cifras bajas de personas que se identifican como fumadores entre los hospitalizados por COVID-19 se han notado también en otros lugares más allá de China. Nuestros vecinos franceses, por ejemplo, están realizando un trabajo que involucra el uso de parches de nicotina (uno de los remedios más empleados para “desengancharse” del tabaco) aplicados en trabajadores del ramo sanitario y enfermos que han dado positivo en el coronavirus.

El líder del equipo, un neurocientífico llamado Jean-Pierre Changeux, observó unas cifras parecidas a las vistas por Farsalinos en la población china. De 139 pacientes hospitalizados, solo el 5,3% se reconoció fumador. El dato llamaba de nuevo la atención, especialmente cuando una cuarta parte de los franceses fuma.

El trabajo del equipo de Changeux, que aún no ha sido revisado por pares ni publicado, causó tanta controversia al norte de los Pirineos que el gobierno galo se vio obligado a suspender la venta de parches de nicotina y otros instrumentos destinados a abandonar el tabaquismo, por miedo a que los franceses comenzaran a auto medicarse para esquivar el coronavirus.

En Estados Unidos también han percibido esta supuesta correlación entre los fumadores y el número (bajo) de ingresados por COVID-19 que reconocen tener este hábito insano. Sin embargo vuelvo a repetir que hablamos de una simple hipótesis que debe probarse antes de tomarse en serio. Se que es complicado, más aún en estos tiempos de pandemia en los que estemos deseando dar noticias esperanzadoras, pero no conviene adelantarse al ritmo que marca el método científico.

De hecho existen varias explicaciones probables para el aparente contrasentido de ver tan poco fumador ingresado por coronavirus. Tal y como comenta Derek Yach, presidente de la fundación anti tabaquismo Some-Free World: “puede que los fumadores mueran antes de poder llegar al hospital, o puede que haya errores en los registros de ingreso de pacientes”.

También existe la posibilidad de que no sea la nicotina la causante de esta supuesta protección, sino cualquier otro compuesto presente en los cigarrillos. De ser así, los resultados del trabajo francés con los parches deberían arrojar resultados negativos. Algo que puede suceder de todos modos, ya que la nicotina entra en el cuerpo de forma diferente cuando se administra por vía cutánea. El fumador de cigarrillos recibe la nicotina por “picos”, mientras que los parches la van liberando de forma sostenida.

Conviene recordar además, que buena parte de los fumadores deja el hábito cuando comienza a sufrir enfermedades asociadas a su adicción, las cuales sobrevienen con la edad. De modo que quienes llegan al hospital tienen más probabilidades de ser “ex fumadores” que adictos al tabaco en activo.

Si después de todo resultase que la nicotina tiene verdaderamente un efecto protector sobre el coronavirus, el hecho situaría en una posición incómoda a los servicios sanitarios públicos de todo el mundo, los cuales (siguiendo el consejo de la OMS) han venido recomendando a las personas que abandonen el tabaquismo por completo desde que se inició la pandemia.

Ciertamente no tendría ni maldita la gracia que el famoso refrán se cumpliera a su manera, haciendo que lo que nos mata lentamente, nos hiciera en cambio más fuertes frente a la muerte inmediata por COVID-19.

Me enteré leyendo Vice.

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