Aire acondicionado: cómo hay que usarlo para reducir las posibilidades de contagio

Varios estudios sugieren que el aire acondicionado podría influir en la transmisión del Covid-19. Virólogos y epidemiólogos valoran los resultados y dan pautas para reducir las posibilidades de su propagación

Los expertos dicen que  insuflar más aire limpio en edificios y viviendas ayuda a diluir los contaminantes del aire, lo que hace menos probable la infección. (Foto: Getty)

La inminente llegada del calor junto con la cada vez más cercana posibilidad de volver a los bares y restaurantes plantea la duda sobre la seguridad de los locales climatizados ante la posibilidad de que se produzca la transmisión de partículas del virus a través de la recirculación del aire acondicionado.

Pero la duda no surge sólo en estos y otros espacios cerrados como supermercados, centros comerciales, cines o teatros... Poner el aire acondicionado en casa, ¿también nos pondría en riesgo?

Las ‘pruebas’

Los que sabemos hasta ahora es que, tras una primera investigación en China, se hallaron indicios de que el aire acondicionado puede extender el coronavirus.

El estudio -realizado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en un restaurante de la ciudad de Guangzhou (China)- analizó los contagios ocurridos en tres familias que comieron en mesas contiguas en un restaurante y concluyó que el aire acondicionado jugó un papel clave en la transmisión.

Este hallazgo, publicado en la revista Emerging Infectious Disease, ha puesto sobre aviso a las autoridades sanitarias ante lo que pudiera ocurrir. El trabajo explica cómo entre el 26 de enero y el 10 de febrero un brote de coronavirus causado por un paciente asintomático acabó afectando a nueve sujetos más de tres familias distintas. Cuando decidieron analizar cuál había podido ser el origen, el personal médico que reconstruyó los pasos de los infectados encontró un nexo en común: todos ellos habían coincidido en el mismo restaurante días atrás.

El estudio también demostró que de los 83 clientes que comieron en el restaurante, solo 10 se contagiaron, justo los que estaban alrededor del paciente A1 y bajo el flujo de entrada y salida de la máquina de aire acondicionado. ¿Los factores agravantes? Las mesas estaban a poco menos de un metro de distancia, el restaurante no disponía de ventanas y estaba puesto el aire acondicionado.

Distribución de las mesas en el restaurante estudiado. En rojo, aparecen rodeados los comensales infectados. El A1 (en amarillo) es el paciente 'cero'. (Imagen: Emerging Infectious Diseases - CDC)

De acuerdo al trabajo, las gotículas que pueden transportar el virus (de un tamaño mayor a cinco micras) permanecen en suspensión en el aire durante un corto periodo de tiempo y viajan distancias muy cortas, generalmente a menos de un metro.

Sin embargo, las más pequeñas (de menos de cinco micras) liberadas al hablar y vaporizadas en el aire "pueden permanecer suspendidas más tiempo y viajar distancias más largas, de más de un metro (...). Hemos concluido que en este brote la transmisión por gotículas fue favorecida por el aire acondicionado. El factor clave de infección fue la dirección del flujo del aire (...) desde la mesa C a la A y luego a la B y de vuelta a la mesa C".

Otro estudio afirma que el sistema de ventilación fue clave en la expansión de la enfermedad entre los trabajadores de un call center en la capital de Corea del Sur.

Qué dicen los expertos

"Hay que tener en cuenta que un virus no es un organismo vivo que pueda sobrevivir mucho tiempo de manera autónoma. En un espacio inerte subsiste muy poco", explica en El Heraldo Jesús Gonzalo, profesor e investigador de la Universidad de Zaragoza y miembro del Grupo de Genética de Micobacterias. 

Sin embargo, Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y Familia (Semg) explica en El diario que "el coronavirus puede viajar, y de hecho viaja, por los conductos de aire acondicionado de los lugares públicos".

No es el único experto que advierte de este riesgo. María dels Àngels Calvo, catedrática especialista en Microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, explica que "puesto que el coronavirus puede mantenerse en aerosoles o partículas microscópicas del aire, también se propaga de este modo por el ambiente". Y recuerda que diversos estudios recientes señalan "la posibilidad de que el coronavirus persista en el aire acondicionado y que, por tanto, se extienda o se propague a partir del aire que dispersan".

Extrema la limpieza de tus aparatos de aire acondicionado domésticos (también del que cuelga de la fachada) y recuerda que en el mercado existen sistemas que filtran el aire exterior eliminando el 95% de partículas dañinas. Claro que lo que no filtra es el coronavirus, que tiene un tamaño aproximado de 0’12 micrómetros.  (Foto: Getty)

Por su parte, el virólogo Javier Buesa, profesor de Microbiología de la Universidad de Valencia, considera que lo que plantea el estudio no es del todo "descabellado” y que “es totalmente posible. Hablamos de un virus que se transmite también por vía aérea. Si quedan partículas con virus en suspensión y hay un flujo de aire que transporte las partículas, es posible que eso facilite el contagio", señala.

Buesa añade que el estudio tiene sus limitaciones; así lo ha contado a Informativos Telecinco. Pero considera, no obstante, que aporta suficientes indicios como para servir de "nota de atención para estudiar más a fondo el asunto". "No solo por los restaurantes", explica, "también por los miles de oficinas. En la mayoría de ellas, las ventanas están bloqueadas, se respira constantemente el mismo aire viciado que entra y sale de los aires acondicionados. La ventilación es clave para reducir el riesgo de contagio".

"Que en el aire dure unas horas no significa que no se pueda extender por medio de los sistemas, ya que se impulsa de una habitación a otra en cuestión de minutos. Esto podría ocurrir si la habitación no cuenta con un equipo propio, sino que se comparte entre varias estancias, añade Julián Pardo, investigador de la Fundación Araid en la Universidad de Zaragoza y en el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IISARAGON). Esto solo podría darse en caso de los aparatos cambiasen el aire de lugar y no se renovase.

"Además, estos estudios confirman que el nivel de contagio crece en los puntos hacia los que se dirige la corriente; y que el aire acondicionado tiene la capacidad de transmitir estas micropartículas con coronavirus durante horas", apunta Armenteros.

A pesar de esto, la OMS reconoce que, aunque en determinados ambientes, el Covid-19 está en el aire, todavía falta evidencia científica.

Mientras tanto, en muchos puntos de España, como Madrid, ante la inminente apertura de bares, restaurantes y otros comercios, se está estudiando el impacto que el aire acondicionado puede tener en los contagios del coronavirus teniendo en cuenta dichos estudios. De momento, para evitar la propagación de Covid-19 en restaurantes, recomiendan "fortalecer la vigilancia de monitores de temperatura, aumentar la distancia entre las mesas y mejorar la ventilación".

Pardo añade que para evitar la propagación de esta manera conviene que “el sistema de extracción cuente con un filtro, como si se tratase de una mascarilla".

Se puede garantizar la calidad del aire interior reparando todos los elementos de los dispositivos, mediante la instalación de filtros que son capaces de evitar gran parte de la contaminación exterior, o con los purificadores de aire portátiles. (Foto: Getty)

Qué pasaría en casa

Conectar el aire acondicionado en casa no sería tan problemático si no hay personas infectadas. Aunque podemos ser asintomáticos y sin saberlo estar poniendo en riesgo al resto de la familia. Aunque como apunta el Dr. Gonzalo: "Si dos personas conviven en la misma vivienda y están en continuo contacto, la posible transmisión del virus va a ser fundamentalmente por contacto".

Además, sabemos que la supervivencia del coronavirus en los conductos del aire es limitada, "de unas horas, dependiendo del material", añade.

Por tanto, según el especialista, "no debemos confundir al coronavirus con algunas bacterias, como del género Legionella, que sí que son capaces de sobrevivir y multiplicarse en torres de refrigeración: el SARS-CoV-2 es un virus, no una bacteria, y por tanto no se multiplica tan fácilmente fuera de su hospedador".

Sin embargo, abusar del aire acondicionado y ponerlo a una temperatura demasiado baja y durante mucho tiempo puede hacer que nos enfriemos y provocar una bajada de defensas local en nuestro organismo, reduciendo su ‘eficacia’ en la lucha contra los virus e infecciones. En caso de que nuestra nariz, boca o laringe se vea afectada, podría provocarnos cualquier otro tipo de infección respiratoria. “Algo muy desaconsejable en el momento en que vivimos"

Usarlo así evitaría futuras infecciones:

  • Haz una puesta a punto de los aparatos. Saca los filtros para limpiarlos bien y desinfecta todas las superficies, también la parte de arriba y las rejillas.

  • Además se aumentar el índice de filtración y reemplazarlos por filtros con clasificación MERV 13, que están diseñados para filtrar virus y bacterias en el aire.

  • Si quieres más seguridad puedes hacer una desinfección con lejía diluida o el alcohol de 70º.

  • Ojo con las lámparas de luz ultravioleta, no es recomendable usarla en casa ya que este método de desinfección debe ser realizado por expertos, estableciendo las máximas medidas de seguridad para ello. Recuerda que no debe usarse sobre la piel, pues la radiación puede producir irritaciones o graves efectos secundarios.

  • Refresca y ventila la casa a primera hora de la mañana o por la noche. Crear corrientes de aire natural es el mejor modo de ventilar, y asegurar tanto la recirculación de aire como la entrada de aire nuevo.

  • Conecta tu aparato sólo en los tramos horarios de más calor.

  • Es aconsejable reducir la potencia del aire y no ponerlo a menos de 18º. Lo ideal, cuando la temperatura exterior es baja es que ronde los 21º, y en verano, debe situarse entorno a los 24 grados.

  • En cuanto a la humedad, trata de mantenerla entre el 40% y 60% de humedad relativa.

  • Procurar orientar las rejillas de salida de tal manera que no os llugue el aire directamente (sobre todo en la cara).

  • Es importante controlar la dirección del flujo del aire y aumentar la dilución del aire para disminuir la concentración de las partículas más pequeñas en el aire. Esto se logra mediante la introducción de más aire exterior de forma controlada (se recomienda aumentar la velocidad del aire exterior hasta un 50 por ciento), refrescando continuamente el aire viejo con aire fresco.

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