Cosméticos con receta: ¿existen?

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Cosméticos con receta: ¿de verdad existen?Fiordaliso - Getty Images

Tenemos que responder con un rotundo "no" después de hablar con cuatro expertos. Si un producto, el que sea, necesita ser recetado por un médico para que una farmacia lo pueda dispensar, es un medicamento. De hecho, según nos cuenta la doctora Mar Mira, médico estético de la Clínica Mira+Cueto, el Ministerio de Sanidad está empezando a poner orden sancionando las irregularidades. Lo que está prescrito por un médico es un medicamento. Y punto. Entonces, ¿por qué creemos que hay cosméticos que sí se pueden comprar previa receta?

Seguramente esta confusión venga del término 'cosmecéutico', acuñado por el dermatólogo Albert Kligman hace casi 40 años y popularizado hace 10, que mezcla hábilmente la palabra 'cosmético' con 'farmacéutico', lo que ha conseguido a lo largo del tiempo crear en nuestros cerebros una imagen de cosmético todopoderoso, como así es. Sin embargo, el término ha ido cayendo en desuso en favor del auge de la figura del dermatólogo estético, que apuesta por un diagnóstico profesional más allá de un capricho en el lineal de la perfumería.

¿Cosmético o cosmecéutico?

Pues bien, deshagamos el entuerto: en realidad, lo que diferencia a un cosmecéutico de un cosmético normal es que contiene una serie de ingredientes que hasta ahora solo se utilizaban en el ámbito de la farmacia o la medicina, como el retinol, la vitamina C o el ácido hialurónico, pero en cantidades bajas para no agredir a la piel pero, en consecuencia, que tratar cualquier necesidad de la piel de una manera más o menos superficial.

Además, si bien los productos cosméticos están disponibles en la mayoría de establecimientos comerciales, los cosmecéuticos se encuentran en clínicas especializadas, centros de belleza y estética y farmacias exclusivas.

También pueden adquirirse online en el sitio web de las marcas, "aunque recomendamos asegurarse siempre de que se está utilizando el producto más apropiado para el tipo de problema a tratar", dice el doctor Adrián Alegre, dermatólogo, director de la Clínica de reciente estreno ABDerma, en Madrid, y miembro del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica).

A vueltas con los porcentajes

Cuando necesitamos un abordaje más profundo de un problema agudo, como una piel visiblemente envejecida, por ejemplo, una deshidratación profunda, un acné recurrente o unas manchas que piden a gritos ser despigmentadas, vamos a necesitar de una concentración mucho mayor del principio activo (un porcentaje mayor) para poder actuar en profundidad. Y aquí es donde se va a necesitar, no solo prescripción médica sino también receta.

De hecho, "sí existe una diferencia clara a nivel legal entre cosmético y fármaco. Hay principios activos tópicos que son considerados fármacos, y otros, cosméticos, dependiendo de los efectos que puedan tener sobre la piel, y que tiene que ver, por tanto, con que necesita receta", comenta el doctor Adrián Alegre. A lo que hay que añadir que la mayor concentración de principio activo que incluye un medicamento le permite llegar hasta la dermis (capa media de la piel) superficial, lo que no consigue un cosmético.

Todos ellos se pueden utilizar en fórmulas magistrales para que sean de eficacia mayor que los cosméticos: melasma, pigmentación postinflamatoria, manchas... Así prescribe muchas veces, por ejemplo, la doctora María José Crispín, médico estético de la Clínica Menorca, y experta en adelgazamiento: "preparo una formulación magistral, y así pongo la concentración que quiero", explica. "Y luego está la cosmética médica: marcas que se distribuyen en el canal de clínicas estéticas, y que son productos que siempre necesitan receta médica", advierte el doctor Alegre.

En este punto, es importante destacar que, hoy, por hoy, la tecnología galénica ha avanzado tanto que es posible contar con concentraciones cada vez más elevadas gracias a la nanotecnología y al encapsulamiento de partículas. "Así, un principio activo que en principio es irritante, si es liberado poco a poco en la piel, puede limitar mucho su intolerancia", destaca el doctor Alegre.

Beatriz Beltrán, médico estético, directora de la Clínica que lleva su nombre, y miembro de Multiestética, está de acuerdo también en que ahora, gracias a las formulaciones y las nuevas tecnologías, "podemos contar con cosméticos que son muy potentes, y con nuestro uso dentro de la clínica se pueden tener resultados superiores a un cosmético e iguales a un medicamento". Es lo que se denomina cosmética médica avanzada. ¿Un ejemplo? Los retinoles con diferentes porcentajes de formulación de Zo Skin Health, de Cantabria Labs, que solo se encuentran en clínicas y necesitan prescripción médica.

Los principios activos más utilizados

Este es el 'dream team' que se encuentra dentro de los fármacos que trabajan para mejorar el estado de la piel:

  • Ácido retinoico. Sus inicios se remontan a tratamiento antiacné... hasta que se descubrió su poderoso efecto antiarrugas y su capacidad para mejorar el colágeno. Tiene un gran efecto a largo plazo. En las formulaciones magistrales se formula hasta en un 0,025% o un 0,05%.

  • Retinol. Es el "hermano bueno" del ácido retinoico. Es amable con la piel, pero su efecto también es muy suave. En cosmética, se utiliza con un límite máximo del 0,02% para que no haya efectos secundarios. La medicina dermatológica puede utilizar el retinol hasta el 1%.

  • Hidroquinona. Es uno de los despigmentantes más potentes y con mayor evidencia científica. Para que penetre en la piel, ha de estar del 2% al 4% de concentración.

  • Ácido kójico. Se utiliza en combinación con la hidroquinona por su alto poder despigmentante.

  • Ácido tranexámico. En algunos cosméticos está a muy bajas concentraciones si lo que se necesita es tratar, por ejemplo, un melasma con componente vascular. Por eso se incluye en los principales fármacos contra este problema.

  • Niacinamida o vitamina B3. Aumenta la firmeza de la piel, mantiene las manchas a raya, y es perfecta para pieles sensibles. "Se emplea en fórmulas magistrales al 5%", dice la doctora Mira.

  • Vitamina C. La reina antioxidante y una de las mayores potenciadoras de luminosidad del mundo.

  • Corticoides. Aunque su uso prolongado puede generar, atrofias, alergias o acné, suelen ser calmantes cuando son de uso cosmético.