Cuando espiar a un vecino nos enseña a ver el lado bueno de las cosas: la moraleja del corto ganador del Óscar

Es una de las secciones que muchos espectadores acostumbran a pasar por alto durante la temporada de los Óscar, pero las categorías dedicadas a los cortometrajes suelen guardar algunas joyitas dignas de dedicarles un ratito de nuestro tiempo. Y una de ellas es la ganadora a mejor cortometraje de ficción de 2020,con una historia capaz de tocarnos el corazón con su mensaje de apreciación por la vida que nos toca vivir: The neighbors’ window.

The Neighbors' Window (2019)

Celos, envidia, un poco de voyerismo y el perdón a uno mismo son algunos de los mensajes que guarda uno de los cortos más bonitos de este año, que lo convirtieron en el ganador de la estatuilla en la 92 ceremonia de los Óscar.

Tomando prestada la idea del espionaje vecinal expuesto por un clásico como La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954), el ahora cuatro veces nominado al Óscar, Marshall Curry, dirige y escribe esta historia inspirada en una anécdota real descrita en el podcast de 2015 The Living Room, sobre una madre de tres niños agotada, cansada por la falta de ayuda, viviendo una crisis evidente con su marido ante la falta de intimidad que provoca los inicios de la paternidad, y aburrida de la rutina, que encuentra distracción viendo la idílica vida de una pareja que vive en el edificio de enfrente en Brooklyn.

Son más jóvenes. Están llenos de vida y son guapísimos. Y vistos a través del cristal, están viviendo todo lo que Alli (Maria Dizzia) ya no disfruta. Amigos, fiestas, cenas ideales, intimidad y sexo pasional. Ella se las apaña a diario con los niños, frustrada por la falta de libertad que acarrea la maternidad mientras su marido trabaja cómodamente desde casa, rodeado de botellas de cerveza y prismáticos para espiar a los vecinos sexuales. Así comienza a despertar inseguridad y celos ante la falta de conexión con su pareja. Al menos, esta es la visión que tiene Alli ya que toda la historia la vemos a través de su experiencia.

Alli descubre a sus vecinos una noche durante su más reciente embarazo, comenzando una relación secreta, íntima y personal centrada en observarlos y sacar sus propias conclusiones. Las mismas que sacaría cualquiera de nosotros en su lugar. “No eres la única que extraña tener 20 años” le reprocha su marido al reconocer que los dos están irritados pero fascinados por la juventud que desprenden los de enfrente. El tiempo pasa y la frustración pasa a fascinación y luego a obsesión, viviendo a través de los prismáticos esa vida ideal que representan en la ventana al otro lado de la calle, mientras su propia relación de pareja se resquebraja.

The Neighbors' Window (2019)

Pero un día, todo cambia. Y no hace falta diálogo para entender lo que está pasando. Los vecinos están serios. Hablando. Ella lo consuela. Pasa el invierno y llega el verano, y ese joven vecino pasional reaparece en el apartamento de enfrente sin cabello, siendo asistido por otros. Está enfermo. Está muriendo. Y una noche Alli lo ve. Lo ve morir acompañado de su familia, con su pareja recostándose a su lado hasta que llegan a retirar el cuerpo.

Y así, conmovida por esa intimidad ficticia que creó a través del cristal, sale corriendo a consolar a su vecina, quien la reconoce enseguida. Porque mientras Alli envidaba la vida de enfrente por el sexo, la pasión y el amor que desprendían al otro lado del cristal; la pareja envidiaba esa vida de familia con niños de por medio que ellos observaban del otro lado. Una vida que ellos nunca tendrían juntos.

Una reflexión que nos lleva al suspiro inmediato sobre dos mujeres envidiando a la otra, sin darse cuenta de las virtudes, alegrías y detalles positivos que existían en sus propias vidas por dar atención absoluta a los desafíos más difíciles que plantea la vida. Una reflexión con la que todos podemos sentirnos identificados que nos invita a buscar en lo positivo de nuestras vidas, exaltándolo y apreciándolo, dándonos el placer de la empatía por uno mismo.

Rodado en cuatro días, The neighbors’ window dura apenas 20 minutos y está disponible de manera gratuita en Vimeo, aunque solo en versión original sin subtítulos.

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