Corticoides: lo que debes saber si vas a tomarlos

A pesar de su eficacia, generan rechazo. Para obtener sus máximos beneficios y reducir los posibles efectos secundarios de los fármacos llamados ‘corticoides’ hay que usarlos de forma pautada. Una experta nos da las claves

El desconocimiento del proceso de uso de los fármacos es el principal error que cometen los consumidores. Por eso, siempre debe estar pautado por un especialista. (Foto: Getty)

Presente en colirios para el ojo, en cremas para la piel o inhalados para tratar enfermedades respiratorias o inyectables los corticoides, como todos los fármacos, tienen su parte buena y su parte mala. En este caso, parece que su mala fama les precede ya que siempre se ha oído eso de “cuidado con los corticoides”.

En general, el tratamiento con corticoides genera rechazo ya que se piensa que representan un riesgo grave debido a sus efectos secundarios. Entre los tópicos asociados a estos medicamentos destacan el riesgo de osteoporosis, el aumento de peso, aumento del riesgo de infección, diabetes melitus, cataratas y lentitud en el proceso de cicatrización de las heridas.

Los corticoides (los hay orales, tópicos, inhalados o inyectables) únicamente se pueden utilizar cuando un médico lo indique y siempre siguiendo las instrucciones en relación a frecuencia, forma de aplicación y duración del tratamiento. (Foto: Getty)

Para saber qué hay de cierto hemos hablado con la Dra. Marisa Abínzano, jefa de Medicina Interna del Hospital García Orcoyen de Estella (Navarra) y miembro de la Sociedad de Medicina Interna de Aragón-Navarra-Rioja y País Vasco (FEMESI), quien nos explica que “esto es así porque la gente conoce más sus efectos secundarios que sus beneficios”.

Qué son

“Son fármacos similares a hormonas producidas en nuestras glándulas suprarrenales (localizadas justo encima de los riñones) en respuestas al estrés inducido por enfermedades, traumatismo o cualquier situación estresante. Su efecto es reducir la inflamación y regular el sistema inmunitario”, explica la experta.

Los corticoides incluyen a los ‘glucocorticoides’ (agentes antiinflamatorios e inmunosupresores), y a los mineralocorticoides (controlan equilibrio de la sal y agua a través de la acción sobre los riñones).

Lo que se hace es ‘copiar’ sintéticamente en el laboratorio una cosa que hay en el cuerpo y se añaden distintos componentes para obtener una determinada potencia con la que hacer frente a problemas y patologías concretas agudas;  por ejemplo, bajar una inflamación, o para usarlos en el tratamiento del asma y de la rinitis.

Para qué se utilizan

Este tipo de fármacos se prescriben para reducir la inflamación y regular el sistema inmunitario, y se utilizan en todos los campos de la medicina (desde Pediatría hasta la edad avanzada) para tratar distintas patologías como la laringitis, una crisis asmática, y en enfermedades más prolongadas como el lupus o en esclerosis múltiple.

Se emplean en dosis muy bajas para cremas y colirios, y en dosis más altas por vía oral para enfermedades reumáticas, e incluso en dosis muy elevadas en lo que se denominan “pulsos intravenosos” para tratar enfermedades reumáticas, autoinmunes o acompañando a la terapia del cáncer.

¿Cuáles son sus efectos secundarios?

Los efectos adversos más importantes, responsables de la fobia social a estas sustancias, son muy poco frecuentes cuando se utilizan de forma tópica y únicamente se producen cuando se realizan tratamientos prolongados con corticoides de alta potencia.

Si el tratamiento con corticoides es prolongado en el tiempo pueden aparecer debilitamiento de los huesos o la piel, predisposición a determinadas infecciones, subida de azúcar y de la tensión arterial, e incluso, si se produce una interrupción brusca del tratamiento, puede provocar debilidad y malestar.

Para evitar estos efectos y beneficiarnos de los positivos, la especialista subraya que es fundamental “seguir estrictamente las indicaciones del médico, tanto de la dosis como del tiempo que tiene que durar el tratamiento. No son fármacos para automedicarse. Siguiendo las reglas podremos descubrir su mejor cara”.

¿Son seguros en niños y embarazadas?

Son medicamentos súper efectivos y seguros si se usan de la forma pautada, aseguran desde la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC). “Existe un problema de falta de concienciación. En el asma o la rinitis crónica, la evolución de la enfermedad será mejor si se cumple el tratamiento con corticoides. Se pone en riesgo la salud de las personas muchas veces por el hecho de no usar los corticoides ante ese miedo a sus efectos adversos que, previsiblemente no tendremos si se toman de forma pautada”.

Así, en el caso de niños, la Dra. Abínzano recomienda su utilización en tratamientos muy cortos. “Son dosis puntuales y cortas”, señala la experta. Igual que en las embarazadas, también en situaciones muy concretas y con tratamientos muy cortos”.

Es necesario tener en cuenta que los niños y especialmente los lactantes, tienen la piel más fina y una superficie cutánea proporcionalmente más amplia, por lo que el riesgo de absorción sistémica de los corticoides tópicos puede ser superior que en el adulto. Por este motivo se tendrá que escoger adecuadamente el corticoide que se utiliza (baja potencia y evitar los de potencia alta o muy alta), evitar la aplicación sobre zonas extensas y durante largos periodos de tiempo.

“Lo que no hay que hacer es dejar de tomarlos”, matiza. “Hay mujeres con enfermedades crónicas antes del embarazo que no deben suspenderlo sino continuar con el tratamiento, siempre bajo la indicación de su médico”.

Y es que en tratamientos prolongados por vía oral, si hay una retirada brusca del medicamento se puede llegar a generar fiebre, dolor muscular o de las articulaciones.

En definitiva, los corticoides pueden provocar una variedad de efectos secundarios. Sin embargo, también pueden aliviar la inflamación, el dolor y las molestias de muchas enfermedades y afecciones. Con el asesoramiento del médico seguro que conseguirás minimizar los efectos secundarios y obtener beneficios considerables con un menor riesgo de sufrir esos problemas.

¿Has tomado corticoides? ¿Sufriste alguna reacción adversa?

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