Correr con obesidad: ¿es bueno o malo?

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Photo credit: Arno Images - Getty Images
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No todas las obesidades son iguales, ni están en el mismo grado. Haciendo un repaso, podríamos fiarnos más que de nuestro IMC (que sabes ya que no es un indicador demasiado fiable) de nuestro índice de grasa corporal.

Pero, antes de jugar a ser endocrinos, tienes que saber que tu obesidad está diagnosticada por un médico, no te metas en páginas donde te analizan tu composición corporal falsamente metiendo los parámetros de peso y altura, porque eso no funciona.

Tendrás que saber la grasa que te sobra, si es visceral, si no... Y tomar una medida responsable. Cuando te dicen esto, asusta, y pueden entrarte ganas de tomar el camino más rápido, o el que crees que es más efectivo, y pensamos que correr es lo mejor porque quemas mucho y te cansas que da gusto. Es muy posible que puedas tener prejuicios y que no sepas, realmente los beneficios o perjuicios del running en este estado.

Para ello, hablamos con el preparador físico y readaptador deportivo Carlos Quevedo (@endurotraining) y nos saca de dudas.

Correr es bueno pero, ¿en todos los casos?

Lo primero que hay que tener en cuenta, según Carlos, es que correr es una actividad física que conlleva impacto, sobre todo en rodillas, tobillos y cadera. Y, cuanto más peso tengamos, más impacto genera y éste es mucho más potente. Por lo que, a nivel articular, no es el ejercicio más recomendable para empezar a moverte partiendo de un cuadro de obesidad.

Estas articulaciones sufren muchísimo, por lo que es mejor que empieces a andar rápido para ir perdiendo peso y no generar ese impacto articular.

Ahora, sé consciente de que para que la pérdida de peso sea eficaz es necesario acompañar la quema calórica con una dieta equilibrada.

Si el impacto articular te preocupa y sufren tus rodillas, también puedes probar otras disciplinas con menor carga como la marcha atlética o la natación.

Photo credit: Getty Images
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Por lo que, en estos casos, lo que deberíamos descartar desde un principio y hasta que ese exceso de peso lo hayamos perdido es empezar a hacer deporte sin impacto. Está demostrado que, para personas con obesidad, lo mejor es comenzar con entrenamientos de fuerza para ayudar a combustionar grasas y combinarlo con una actividad suave como caminar hasta tener algo de resistencia. Esto sólo es en las primeras fases, porque si empezamos a movernos desde cero, lo importante es empezar.

Pero Carlos insiste en que el nutricionista es muy importante pero también es necesario invertir en un profesional del ejercicio físico para que te planifique un entrenamiento pautado, que te acompañe y aconseje durante tu entrenamiento y te supervise.

Photo credit: miljko - Getty Images
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No está de más acompañar este proceso con un psicólogo que analice las claves por las cual has llegado a esta situación. La obesidad tiene un origen muy emocional y una relación incorrecta ligada a la comida. Si cuentas con un psicólogo, nutricionista y entrenador, sólo te falta poner de tu parte para empezar el camino hacia una nueva vida y una versión más saludable de ti mismo.

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