Virus, epidemias y el peligroso encanto de los mercados exóticos

Los mercados exóticos orientales han sido el origen de varias epidemias de coronavirus en la última década | Imagen Nicolas Asfouri/AFT

Desde un punto de vista occidental los bazares y mercados orientales poseen un punto sorprendente y exótico que históricamente se remonta siglos atrás. Esa extraña y embriagadora mezcla de productos estrafalarios, mercancías valiosas y baratijas, alimentos extravagantes y animales insólitos ha cautivado la imaginación de miles de viajeros desde la antigüedad hasta nuestros días, y sin embargo, la experiencia de las últimas décadas nos indica que sus pobres condiciones higiénicas representan un potente foco de infecciones, algunas tan evidentes como las que estamos viviendo en China con el nuevo coronavirus “2019-nCoV”.

No es casualidad que muchas de las epidemias provocadas por nuevas cepas de virus, muy similares al surgido en Wuhan, hayan tenido su origen y primeros afectados en mercados asiáticos y del medio oriente. Las últimas noticias que tenemos del coronavirus del mercado de Wuhan elevan ya a veinticinco el número de fallecidos, y a estas horas se han confirmado 845 casos, de los cuales 830 se han dado en China, cuatro en Tailandia, dos en Hong Kong, Macao, República de Corea, y un caso en Taiwan, Japón, Nepal, Singapur y EE.UU.

Gracias al rápido análisis del genoma sabemos que el nuevo coronavirus ha llegado a infectar a seres humanos, a partir del contagio mediante zoonosis, procedente de serpientes. Este tipo de virus se encuentran dispersos por la naturaleza y tienen su reservorio en diferentes animales como murciélagos, pequeños mamíferos o anfibios, que a su vez sirven de vector de contagio a otras especies, incluyendo ocasionalmente al ser humano.

En las últimas horas están apareciendo algunas imágenes, bastante perturbadoras, de las pobres condiciones higiénicas del mercado de Wuhan y de la amalgama de especies animales que estaban expuestas al público sin apenas precauciones. No es, de ninguna manera, un caso aislado… si hacemos algo de historia y de memoria, podremos comprobar cómo muchos de estos exóticos y fascinantes mercados orientales ni siquiera cuentan con los mínimos controles de sanidad e higiene, representando en muchos casos el origen de diferentes epidemias en el pasado reciente.

Una civeta (Paradoxurus hermaphroditus), infectada por un murciélago originó el coronavirus del SARS de 2003 en China | imagen Wikicommons

Nos trasladamos a noviembre del año 2002. En la ciudad china de Cantón, en un mercado de alimentos con multitud de animales vivos expuestos al contacto humano, uno de los puestos de venta tiene una pequeña civeta. El pequeño mamífero está infectado con un coronavirus que le transmitió un murciélago y que ahora sabemos es muy similar al actual coronavirus del mercado de Wuhan.

La epidemia de SARS (Síndrome respiratorio agudo grave) que provocó aquel coronavirus de 2003 se extendió rápidamente por China y, a finales de febrero de 2003, alcanzó las vecinas Hong Kong y Vietnam. Poco después, mediante pasajeros infectados y viajes, se propagó por diferentes países dejando un total de 765 muertos y más de 8000 casos por todo el mundo.

Las ferias y mercados de camellos y dromedarios en Arabia Saudita representan el origen más probable de la epidemia de MERS en 2012 | imagen Wikicommons

Avanzamos un poco en la historia de nuestras epidemias recientes hasta llegar al año 2012 y conocer al siguiente coronavirus que mantuvo en jaque a las autoridades sanitarias. Se trata del Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), un nuevo coronavirus que llegó a contagiar al ser humano procedente de un mercado o feria de camellos y dromedarios.

El comercio de camélidos en Arabia Saudita es frecuente y muy popular, y la OMS ofrece unas recomendaciones de higiene que, sin embargo, no siempre se cumplen: “Como precaución general, toda persona que haya estado en establos, granjas o mercados donde haya camellos y dromediarios debe adoptar medidas generales de higiene, tales como lavarse las manos regularmente antes y después tocar animales o evitar el contacto con animales enfermos. Los trabajadores de las granjas y mataderos de camellos deben tener una buena higiene personal, con lavado frecuente de las manos, protección facial y uso de prendas protectoras que hay que quitarse y lavar diariamente tras el trabajo. Los trabajadores también deben evitar exponer a sus familiares a ropas, zapatos u otros artículos que hayan estado en contacto con camellos o sus excretas. En ningún caso se deben sacrificar animales enfermos para consumo”. La epidemia de MERS en 2012 dejó una cifra de 858 muertes y casi 2500 casos confirmados en 27 países diferentes, aunque el 80% de esos casos se dieron en Arabia Saudita.

Es normal que la sorpresa y la fascinación de estos mercados exóticos llame la atención del visitante y sea toda una tradición asentada entre la población nacional de cada país, pero es necesario que las autoridades locales empiecen a tomarse en serio los más lógicos controles de sanidad e higiene de estas ferias para evitar futuras epidemias.

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