Malestar e incomprensión en Valencia y Getafe: cierran los estadios pero no las Fallas

Partido disputado a puerta cerrada en el estadio de Mestalla, en Valencia, en 2006. Foto: Denis Doyle/Getty Images.

El coronavirus que se está extendiendo por todo el mundo tiene, indudablemente, consecuencias muy graves tanto sobre las personas infectadas que lo padecen como sobre la salud pública de los lugares afectados. Pero a nivel social quizás sea todavía peor el miedo que está generando, la psicosis colectiva que está modificando nuestro comportamiento por temor a los contagios. El deporte no se ha quedado atrás en este sentido, como bien saben en Valencia y Getafe.

El equipo de Celades debe recibir, el próximo martes 10 de marzo, a la Atalanta de Bérgamo, con la esperanza de remontar el marcador adverso del partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones. La semana siguiente, el jueves 19, los madrileños tendrán la visita del Inter de Milán en la Europa League. Ambos rivales proceden de Lombardía, la región del norte de Italia donde más fuerte está siendo el brote. Por ese motivo el ministerio de Sanidad pretende que los encuentros se disputen a puerta cerrada.

Esta medida no ha sentado demasiado bien en los equipos españoles afectados. En Getafe están muy dolidos porque el equipo azulón raramente tiene ocasión de enfrentarse en competición oficial a rivales de tanta categoría; en toda la historia del club quizás lo único comparable, por entidad del rival, sea el cruce de 2008 contra el Bayern de Múnich, que pese a no conseguir superar la eliminatoria aún se recuerda como uno de los momentos cumbre de la entidad. El Valencia sí está más acostumbrado a bregar con oponentes poderosos, pero aun así, tampoco hace gracia perderse unos octavos de Champions.

Los clubes afectados no se han pronunciado oficialmente de manera institucional, pero sí lo han hecho los colectivos de seguidores. Estos consideran que si el problema es el miedo a que los hinchas visitantes traigan los gérmenes, dejar vacíos los estadios no va a ser una actuación eficaz para prevenir la propagación del virus. Representantes de peñas creen que son mucho más efectivas otras alternativas, como prohibir la llegada de vuelos procedentes de los territorios afectados.

"Los principales aeropuertos españoles están recibiendo decenas de aviones al día de vuelos procedentes de Milán (zona de riesgo por el coronavirus) y es posible que hayan estado en España en los Carnavales de Tenerife y Gran Canaria o vengan para ver las Fallas de Valencia... Si finalmente prohibieran dichos vuelos, los equipos de cualquier tipo de deporte podrían jugar en su casa con garantías y ante su público. Nos ha costado mucho conseguir competición europea y es un partido para la historia del Getafe CF, no queremos que sea recordado como el partido que se disputó a puerta cerrada", dice un comunicado emitido por la Federación de Peñas de los madrileños.

Otro escrito conjunto de los seguidores del Getafe y del Valencia abunda en el mismo sentido: “Pensamos en la importancia de nuestros partidos europeos, de la necesidad de nuestros equipos de tener a su gente apoyándoles. (...) Pensamos que los dos encuentros seguro que no atraen a más turistas que las Fallas, la Semana Santa o la Feria de Abril. Los tifosi italianos tienen sus billetes de chárter pagados e incluso igual las entradas, vamos a tener 2500 en nuestras calles ese día sin localizar. Trabajemos para que solo los controlados abonados puedan estar en los estadios”. Esa es precisamente la medida que proponen para minimizar el riesgo: “que no se vendan entradas ni permitan el acceso a toda aquella persona que no sea abonado para de esa manera conseguir que nadie externo pueda acceder a los dos partidos”.

Se da la circunstancia de que el Valencia Basket también tiene que jugar próximamente contra un equipo lombardo, el Armani Milán, mañana jueves en encuentro de Euroliga. Los naranjas ya han anunciado que no habrá ninguna restricción a la entrada de aficionados al pabellón de la Fuente de San Luis. Saben que las autoridades sanitarias indican que se debe jugar sin espectadores, pero se amparan en que tienen la certeza de que no va a haber hinchas italianos en las gradas, debido a que la capacidad del recinto es de 8000 espectadores y el club cuenta con 7.750 abonados; aseguran también que el resto de entradas vendidas (que cifran en 74) las ha comprado “público local”, y por lo tanto “no contará con aficionados desplazados desde las zonas afectadas de Italia; y el encuentro puede celebrarse con normalidad, atendiendo a las citadas recomendaciones”. La propia Euroliga se ha mostrado a favor de esta decisión, pero está por ver si el Ministerio y el gobierno de la Generalitat se lo permiten.

Es comprensible el temor de las autoridades sanitarias a que los partidos sean un foco de propagación del coronavirus, pero los hinchas y los clubes temen que el perjuicio causado no compense para unas actuaciones preventivas que consideran ineficaces, puesto que se quiere evitar que los italianos potencialmente transmisores se agolpen en el estadio... pero no se frena su llegada a España ni su presencia en otros acontecimientos masivos; sin ir más lejos, en la misma Valencia no se han suspendido las Fallas. Sin público, protestan los aficionados, el espectáculo se verá deslucido, los hinchas se perderán acontecimientos únicos (que, en el caso del Getafe, quién sabe cuándo se podrán repetir), los equipos no contarán con el aliento de sus seguidores y, desde el punto de vista puramente económico, la recaudación en taquilla también se verá resentida. Y en el caso del Valencia, además, será un agravio comparativo, porque el Atalanta sí tuvo a su público en el partido de ida en Italia (el Getafe no lo ha disputado aún).

En cualquier caso, en torno al coronavirus no paran de surgir noticias y acontecimientos que obligan a replantearse la situación casi de un día para otro. Para el Valencia-Atalanta aún queda casi una semana, y para el Getafe-Inter, medio mes. De aquí a entonces las cosas pueden ser completamente distintas y no se descarta ningún escenario: ni la disputa normal del partido, ni que se confirme la puerta cerrada, ni siquiera que se acabe suspendiendo. No queda más remedio que esperar a ver qué deciden las autoridades.

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