Ahora el gobierno chino recomienda tratar el coronavirus con cuernos de búfalo

Tienda de medicina tradicional china llena de productos con propiedades "supuestamente" beneficiosas para la salud. (Imagen creative commons vista en Flickr / crédito: Edna Winti).

¿Os imagináis que la Generalitat catalana, en un intento de fortalecer la identidad nacional de su pueblo, aconsejara a la población tratarse de enfermedades muy graves con remedios pseudocientíficos, solo porque el proponente fuese catalán (pongamos el polémico Josep Pàmies)?

A ningún gobierno de ningún rincón de occidente se le ocurriría mezclar nacionalismo y superchería ¿verdad? Bien, lamentablemente en oriente esto es precisamente lo que está sucediendo ahora mismo. En efecto, hablamos de China, un país en el que las autoridades médicas aconsejan tratar al infame coronavirus de Wuhan con una mezcla de medicina occidental (antirretrovirales) y un remedio tradicional llamado “pastilla bovina del palacio tranquilo”. ¿Os preguntáis cuál es la composición de este preparado? La respuesta es: cálculos biliares de ganado vacuno, cuerno de búfalo, jazmín y perla.

El hecho de que sea la Comisión Nacional de Salud de aquel país (es decir el gobierno) la que recomienda el empleo de remedios fieles a la identidad nacional china, que obviamente tiene sus seguidores, es motivo de honda preocupación en organismos como la OMS.

A pesar de que en estos momentos hay doctores chinos realizando ensayos clínicos en Wuhan con la intención de comprobar la eficacia de la medicina tradicional, y de que algunos doctores chinos asentados en occidente reclaman “el beneficio de la duda” antes de que lleguen los resultados, lo cierto es que las evidencias científicas hoy por hoy brillan por su ausencia.

Y es que en la medicina tradicional china no existe el concepto de la dosificación o de la estandarización en la preparación de sus remedios. En cierto modo, los curanderos que la practican se parecen más a cocineros que preparan sus recetas, a ojo, o siguiendo el estilo de su maestro De hecho, para tratar ciertas enfermedades te pueden recomendar comer la carne de algún animal exótico, lo cual explica la existencia de mercados al aire libre en los que se pueden adquirir animales salvajes vivos. Estos lugares son el caldo de cultivo ideal para que los virus salten de una especie a otra.  

Pero volvamos con la píldolra bovina. Conviene recordar que en lo referente al brote de Wuhan la ciencia es clara al respecto: no existen evidencias clínicas de que este preparado, o ciertos licores, u otros brebajes florales o a base de raíces de varias plantas recetados por los sanadores, puedan combatir a este coronavirus, al SARS, o al HIV. En realidad, la medicina occidental aún no tiene remedio tampoco para el coronavirus, aunque apuesto a que pronto se producirán avances.

Y si, es cierto, si la OMS no ha puesto el grito en el cielo del todo es porque el gobierno chino, con Xi Jinping a la cabeza, ha dado un empujón a los remedios tradicionales (al mismo tiempo que al orgullo nacional) solo para su uso en la atenuación de los efectos secundarios que producen algunos de los fármacos empleados para combatir a los virus.

Productos empleados por la mal llamada "medicina" tradicional china. (Imagen creative commons vista en pexels.com).

Durante el brote del SARS en 2002 y 2003, los doctores recetaban medicina china para mitigar los efectos adversos (por ejemplo debilidad ósea) provocados  por los esteroides usados para reducir la inflamación. Ahora, recetan la píldora bovina del palacio tranquilo para atenuar síntomas graves producidos por el coronavirus, como las sibilancias y la dificultad respiratoria. El gobierno chino se toma tan en serio su medicina tradicional como para haber enviado 25 equipos de sanadores a Wuhan a finales del pasado enero.  

La medicina tradicional china enseña que las enfermedades surgen por desequilibrios corporales, y a que algunas personas tienen constituciones “calientes”, lo cual les hace vulnerables a las fiebres e inflamaciones. Pero si no hay pruebas de que estos remedios funcionen ¿Por qué siguen empleándose? ¿Estamos ante un caso masivo de efecto placebo?

En realidad se basa un poco en ideas preconcebidas, en desinformación y en un extraño orgullo nacional. Lo explica un practicante experto en medicina tradicional china llamado Jiang Xianfeng, que trabaja en un hospital de Pekín: “estas medicinas son seguras, efectivas y fáciles de conseguir. El pueblo chino se ha visto sacudido por estas plagas muchas veces a lo largo de nuestra historia milenaria. Si la medicina tradicional no fuera efectiva nuestro pueblo ya habría desaparecido”.

Habría que recordarle a este sanador, y en general a todos los seguidores de la mal llamada “medicina” tradicional, que la esperanza de vida en China ha aumentado 42 años durante las últimas siete décadas, ya que en 1949 era apenas de 35 años, y en la actualidad es de 77 años. El espectacular aumento tuvo lugar a medida que se adoptaron medidas sanitarias basadas en evidencias científicas y no en tradiciones milenarias.

Estos señores se olvidan además de contar casos como el sucedido en la década de los 90, cuando docenas de mujeres chinas sufrieron fallos renales tras emprender un programa de pérdida de peso basado en el consumo de hierbas chinas. Los defensores de la medicina tradicional simplemente argumentaron que las hierbas se encontraban en mal estado.

Y es que las barbaridades hay que atajarlas por mucho que supuestamente formen parte de la identidad nacional, de la historia o de la tradición comercial de cualquier país. En este saco caben tanto las corridas de toros en España, como las matanzas anuales de delfines en Japón y de crías de foca en Canadá, o el holocausto global de los rinocerontes promovido por la medicina tradicional china.

Me enteré leyendo New York Times.

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