El coronavirus, una oportunidad para regular el teletrabajo

Tras la reciente oleada de nuevos casos de infectados por coronavirus, el teletrabajo es una de las principales recomendaciones del Ministerio de Sanidad para reducir la exposición de los trabajadores al virus. El problema está en que muchas personas no tienen esta opción. Sus puestos no lo permiten, sus empresas o los mismos trabajadores no están preparadas para ello o, simplemente, no se lo ofrecen.

La situación deja entrever que, en el fondo, España no está preparada para el teletrabajo: algunas empresas no lo ven factible, no cuentan con el avance tecnológico necesario que requiere una gran inversión y esta medida temporal y extraordinaria no garantiza la misma productividad de los trabajadores en su puesto porque hay muchos factores que entran en juego. La falta de comunicación entre los trabajadores, una sobrecarga organizativa o una falta de desconexión digital son también potenciales problemas.

En los últimos días son muchas las empresas que han optado por que su plantilla trabaje desde casa de forma temporal. Estamos a favor de esta medida y del llamamiento a la población a intentar no salir a la calle, pero España es un país que vive en gran parte del turismo y la hostelería.

Basta señalar dos datos: somos el segundo país más visitado del mundo sólo por detrás de Francia, con 83 millones de viajeros internacionales, según la OMT (Organización Mundial de Turismo. Además, vivimos en parte del turismo. De acuerdo con las estimaciones del Banco de España, los ingresos por turismo rompieron el año pasado la barrera de los 70.000 millones de euros, con un crecimiento de más del 3% y cifras récord año tras año. Hay muchas ocupaciones relacionadas con el turismo y los servicios (como dependientes, camareros, taxistas, personal de limpieza y una lista infinita de puestos manuales) que conllevan atención personal y eso no es compatible con el teletrabajo.

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Mujer trabajando desde casa (Foto: BSIP/Universal Images Group via Getty Images)

Los trabajadores tienen el derecho a interrumpir su actividad cuando esta entrañe "riesgo grave e inminente para su vida o su salud". El miedo al contagio está muy presente. Al tratarse de una causa justificada y no sancionable, un empleado mantendría su puesto, acudiese o no al lugar de trabajo. Aunque no se hablaría de despido, el empleado puede perder la retribución correspondiente a los días que no ha prestado sus servicios.

Es imprescindible que, ante esta situación imprevista y alarmante, se cumpla con la legislación laboral y el convenio colectivo: se deben respetar y garantizas las condiciones y derechos laborales de los trabajadores. Esto no debe suponer la reducción de los derechos profesionales (remuneración, jornada…).

La regulación del teletrabajo es un aspecto no muy desarrollado en nuestra legislación. Quizá esta desafortunada crisis constituya una oportunidad para poner el teletrabajo sobre la mesa como solución a determinadas situaciones. Para eso es fundamental establecer las condiciones en que debe realizarse, contar con los medios adecuados para que resulte productivo y ofrecer a empresarios y trabajadores puntos de encuentro.

 

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