Rebelión entre los clubes: piden aplazar la jornada para no jugar a puerta cerrada

Ayer se disputó el primer partido a puerta cerrada por el coronavirus en España: el Eibar - Real Sociedad. Foto: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images.

Ante la crisis global que está causando el coronavirus, el mundo del deporte está reaccionando de formas diversas en los distintos lugares del planeta afectados, según la gravedad de la situación en cada lugar. Hay sitios donde la vida continúa con relativa normalidad y se sigue jugando como siempre, si acaso con alguna pequeña medida cosmética. En otras partes, como Italia, han cortado por lo sano y han optado por paralizarlo absolutamente todo. En España, al menos en el fútbol, de momento tenemos una solución intermedia: los partidos se van a seguir disputando, pero a puerta cerrada, sin público en las gradas.

Es la resolución que han adoptado La Liga y el Consejo Superior de Deportes, y se aplicará durante las próximas dos jornadas, salvo que las autoridades sanitarias digan otra cosa, tanto en Primera como en Segunda División (las categorías no profesionales sí se han suspendido). Pero ni mucho menos es una posición de consenso. Hay muchos clubes que no están de acuerdo y opinan que jugar partidos sin espectadores en las gradas es un grave error que habría que evitar, por lo que, dadas las circunstancias, lo más sensato sería directamente suspender las competiciones.

El argumento más repetido en estos casos es que los hinchas son una parte esencial del fútbol, ya que es para ellos para quienes se está disputando el partido, y por tanto no tiene sentido que estén ausentes. Un ejemplo en este sentido lo ha dado el Leganés, cuyo departamento de comunicación es célebre por la creatividad que aplica a los carteles par anunciar los encuentros, y que esta vez ha apostado por un enfoque radicalmente distinto.

Equipos modestos como el Extremadura han seguido esta línea, respaldando institucionalmente las manifestaciones al respecto de su colectivo de aficionados:

En términos similares se ha manifestado Víctor Fernández, entrenador del Real Zaragoza, que dejó claro su punto de vista al respecto. “Jugar un partido de fútbol sin espectadores es sinónimo de tristeza, de vacío, es faltar al respeto a los que siempre han sostenido este mundo. (...) El fútbol sin la gente se queda en algo absolutamente carente de sentido. (...) La postura más adecuada o menos absurda sería suspender la competición”. Víctor pronunció estas palabras durante una rueda de prensa conjunta con el presidente del club, Christian Lapetra, quien pidió que los próximos partidos se aplazaran.

De igual manera, el Real Oviedo también quiere aplazar sus encuentros, que por el azar del calendario deben ser ambos en su estadio, el Carlos Tartiere, lo que hace que el club asturiano sea uno de los más afectados por la imposición de jugar a puerta cerrada. Sus argumentos van en la misma línea: por un lado “Garantizar la salud de jugadores, cuerpo técnico, y personal” y por otro “el perjuicio que supone para nuestros aficionados, que en cada partido muestran su apoyo al equipo y la entidad”.

Más equipos, como Las Palmas, también quieren que se aplace o se cancele...

...mientras que otros, como el Numancia, aceptan la decisión con disgusto pero con resignación. De hechos bastantes clubes se han limitado a informar de la situación de forma aséptica, sin entrar a valorar qué les parece una medida que viene de arriba y escapa a su control.

Otras actitudes, como la del Eibar, son también muy dignas de elogio pero dejan claro que la disputa de partidos sin seguidores supone un perjuicio económico importante. El club guipuzcoano, el primero que ya ha sufrido la medida (ayer mismo tuvo que jugar sin público un partido aplazado que tenía que recuperar contra la Real Sociedad) ha anunciado que devolverá a los abonados la parte proporcional de la cuota y reintegrará a quienes hubieran comprado entrada en taquilla el dinero correspondiente.

El Deportivo de La Coruña no ha dicho nada de los abonos, pero sí reintegrará el importe de las localidades para el próximo compromiso contra el Sporting de Gijón:

Por razones evidentes esta situación afecta más a los clubes pequeños, que en general reciben menos ingresos por fuentes como los derechos de televisión o la venta de productos oficiales y dependen más de la recaudación de las taquillas, y que además tienen que hacerse cargo de los costes que implica abrir un estadio pero sin obtener contrapartida alguna. No obstante, también algún que otro grande, como el Barça, ha querido tener un detalle con sus fieles:

Porque, en general, los implicados no ven nada sensato que los partidos se jueguen. Ni la mayoría de los clubes, ni por supuesto los jugadores, que no entienden la necesidad de arriesgarse a contagios y opinan que su salud está por delante de su trabajo. Sin embargo, salvo que de repente el gobierno lo prohíba, se jugará. Javier Tebas dejó más que claros los motivos: su tarea es “velar por la integridad y viabilidad económica de la competición”. Hay demasiado dinero en juego, así que el espectáculo debe continuar.

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