¿Libre circulación para los inmunes? Los expertos plantean cómo cambiará la vida tras el confinamiento por el coronavirus

Este fin de semana, tras una semana de confinamiento por el coronavirus y como la mayoría de la población se veía venir, Pedro Sánchez anunciaba que el estado de alarma se prolongará al menos otras dos semanas. Es decir, por delante quedan tres más -hasta el 11 de abril- en las que solo se podrá salir para ir al supermercado, a la farmacia o sacar al perro, quien lo tenga, a hacer sus necesidades. Eso y algún supuesto más. Saber que 15 días no iban a bastar no hace que la confirmación oficial sea menos dura. Un mazazo psicológico, pero necesario, que alimenta la incertidumbre que genera una situación como esta.

Porque, en el mejor de los escenarios posibles y si realmente se logra invertir la curva de contagios -objetivo principal de la declaración del estado de alarma-, qué pasará después es una pregunta recurrente. No hace falta ser epidemiólogo para darse cuenta de que no será un salir todos a la calle de golpe y recuperar la vida pre-coronavirus de un día para otro. Hacerlo podría provocar reactivar la situación anterior.

¿Qué pasará cuando se decreto el final del estado de alarma por el coronavirus? ¿Cómo se volverá a la normalidad? (Foto: AP Photo/Manu Fernandez)

Sin una fecha para el final para el levantamiento del estado de alarma y sin poder predecir con exactitud qué ocurrirá después, han sido varios los expertos en la materia que se han pronunciado al respecto y teorizado sobre cómo cambiará la vida. Desde El Confidencial han consultado a algunos y recogido las teorías vía artículo de otros. La conclusión es que no hay nada seguro, aunque sí se apuntan a posibles medidas que podrían prolongarse en el tiempo e, incluso, convertirse en cotidianas.

En el citado diario mencionan un artículo escrito por Gideon Lichfield, director de la MIT Technology Review, en el que este ponía de manifiesto que “lo que la mayoría de nosotros no hemos entendido todavía, aunque lo haremos pronto, es que las cosas no van a volver a la normalidad dentro de unas semanas, ni siquiera unos meses. Algunas, de hecho, nunca lo harán”. A lo largo de su escrito enumera una serie de medidas que podrían mantenerse o incorporarse a la rutina una vez superado el periodo de confinamiento forzoso.

Habla de que las salas de cine establezcan por norma una separación de un metro entre butacas; que se evite la saturación de los gimnasios obligando a sus usuarios a reservar primero como si se tratase de una consulta médica y incluso establecer la geolocalización como requisito antes de subir a un avión para saber si se ha estado expuesto al coronavirus.

Una de las claves que señalan varios expertos es la inmunidad. Salvador Macip, profesor de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya, en declaraciones a El Confidencial, explica que “hasta que no haya suficiente gente inmunizada para frenar el contagio rápido, el riesgo de un rebrote de la enfermedad seguirá existiendo”.

Por ese peligro de ‘rebrote’ es por lo que el virólogo y profesor de microbiología del CEU, Estanislao Nistal Villán, apunta que “cuando acabe lo normal es que la relajación de las medidas sea gradual. Habría que ver la conveniencia o no de abrir colegios, institutos y universidades, por ejemplo, como medida para tratar de reducir las transmisiones en la comunidad”. En este sentido, añade, “lo más razonable sería empezar permitiendo la movilidad de las personas que ya están inmunizadas”.

El problema reside en cómo determinar la inmunidad y cómo hacer efectiva esta carta de mayor libertad de movimientos para los inmunes. Eso implicaría, además, que en esa reincorporación a la rutina previa al coronavirus los grupos de riesgo deberían hacerlo de manera aún más tardía. Mientras el SARS-CoV-2 siga en circulación y no haya una vacuna para combatirlo -esta tardará aún meses en llegar- personas mayores, inmunodeprimidos, enfermos del corazón y demás población de riesgo quizá deba seguir reduciendo el contacto social al mínimo y alargar su confinamiento por precaución.

Lo que se deduce de las opiniones de los expertos es que la recuperación de la rutina será paulatina y que es muy probable que esta no vuelva a ser la de antes. Al menos, durante mucho tiempo. Eso apuntan desde el grupo de investigadores encabezado por el epidemiólogo Neil Ferguson. En un estudio publicado por el Imperial College y citado por El Confidencial, apuestan por “un distanciamiento social intermitente” durante los 18 meses necesarios para crear la vacuna contra este coronavirus.

Lo principal ahora es conseguir reducir la curva, que el número de contagios baje y lograr así dar un respiro a los hospitales y a todo el personal sanitario.

Cómo interpretar el siguiente mapa sobre el coronavirus:

- El color morado representa un caso positivo de coronavirus confirmado

- La calavera en color rojo, el caso de una muerte confirmada

- Una cruz en color verde representa un caso descartado

- Un verde con un botiquín representa un contagio superado o curado

- Una interrogación en amarillo representa uno o varios casos sospechosos

-Al hacer click en cada icono, aparece más información detallada al respecto


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