Lo que el coronavirus nos ha enseñado sobre nuestro dinero y nuestro bolsillo

Imagen del 17 de abril en Ciudad de México, donde solo está permitiendo el funcionamiento de actividades esenciales hasta el 30 de mayo en las ciudades con mayor riesgo de contagio, aunque en otras la cuarentena no es obligatoria (foto Manuel Velásquez/Getty Images)

“Hay crisis porque estamos consumiendo solo lo básico”, dijo el cocinero colombiano Juan Manuel Barrientos, de Elcielo Hospitality Group. La frase no es suya, advirtió durante una transmisión en vivo por Instagram, pero la citó como reflejo de la situación que atraviesan en la actualidad millones de personas en el mundo que se encuentran encerrados en sus casas, gastando lo mínimo en asuntos vitales como el techo, la comida y los servicios públicos.

La crisis, sin embargo, ha permitido sacarle una radiografía a un tema que será crucial para el futuro a corto plazo de esas personas después de la pandemia: ¿cuánto dinero realmente dedican a gastos no innecesarios?

Mariano Otálora, analista financiero y director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales, señaló a Yahoo Finanzas desde Buenos Aires que esta coyuntura económica, aún incierta y sin un panorama claro, generará cambios en las conductas de los consumidores, que variarán según las clases sociales, pero que en todo caso se manifestará en una caída del gasto ostentoso, de los bienes de lujo, que de manera natural serán eliminados, momentáneamente o para siempre, eso nadie lo sabe en este momento.

“Primero porque se vería mal, en un proceso de recesión mundial donde caen el empleo y los ingresos, salir y comprar un reloj costoso, o un carro que igual en este momento no van a servir de mucho. Es un cambio abrupto, y la gente se ha dado cuenta de que las cosas que más extraña y necesita no son las materiales”, afirma Otálora.

Otra revelación de la pandemia, en palabras del analista financiero, es que a veces las personas postergan sus gratificaciones, y ahora añoran haberlas hecho antes: nunca viajaron, podrían haber invertido en una casa en el barrio en que les gustaría vivir y no lo hicieron.

Además, está la importancia de la cultura del ahorro: “mucha gente se encontró con que no le sobraba nada. Esa es la diferencia entre la gente previsora, prevenida, y aquellos que viven el día a día, con las tarjetas de crédito al límite, pero esto va a cambiar: las familias tendrán que ser ordenadas en sus finanzas, empezar a distinguir entre el gasto importante y el que no es necesario, y destinar una parte de sus ingresos obligatoriamente al ahorro, porque no se sabe si una crisis semejante la volveremos a enfrentar en otro momento de la vida”, sostiene Otálora.

El analista estima un cambio en las finanzas personales, que repercutirá en sus comportamientos financieros, pues se han dado cuenta que, en un segundo, una coyuntura similar puede destruir toda su economía.

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¿Reflejo de un consumo excesivo?

Responder esa pregunta requiere un estudio profundo y de largo aliento, pero podría ser una de las patologías que descubra esta radiografía del consumo que venían realizando los ciudadanos, plantea Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la Cepal, en conversación con Yahoo Finanzas desde Santiago de Chile.

Esta es una situación especial, que nunca nos había tocado vivir como sociedad, dice Titelman, que hace difícil prever qué pasará en el futuro, sea a corto, mediano o largo plazo.

“La economía tiende a cerrarse: el comercio, los restaurantes, y otros servicios se lentifican mucho, por tanto, la gente tiende a cubrir sus necesidades más básicas. Hay que ver cómo se comportan los patrones de consumo, una pregunta crucial sería si había un sobreconsumo en el mundo o no, si la gente consume más de lo que necesita”, sostiene el directivo de la Cepal.

Respecto al futuro, una vez termine esta coyuntura, Titelman considera que la sociedad debe revisar asuntos culturales y educacionales respecto a sus patrones de consumo, que tendrían que dirigirse a comportamientos más amigables con el medioambiente, y más equilibrados.

“Nadie vio al lobo venir, y se gastaron los ahorros”

Juan José Salas, director de Finanzas Personales México, comenta que la pandemia ha revelado las malas decisiones que toman muchas personas y familias con sus finanzas, y que en crisis como esta les hace la carga más pesada.

En México, particularmente, muchas personas creen que por ganar poco no pueden ahorrar, cuando el ahorro se maneja es en porcentaje y no en cantidad, expresa Salas.

“Pocos tienen ese hábito, no les fue inculcado desde antes, y ellos mismos se han creado ese tren de consumo, con créditos a tasas elevadas, y ese tren es costoso, el dinero cuesta. Por eso es importante pensar en tener una cesta de seguridad, que cumpla el propósito de ser un auxilio para dos o tres meses en caso de que los ingresos disminuyan”, dice.

Esta recomendación es especialmente dirigida a aquellos trabajadores que son informales, y que se encuentran más expuestos frente a crisis de este tipo. En México, asegura Salas, el 52 % de la economía es informal.

“Estas crisis son cíclicas, claro, no de esta envergadura, pero ya se prevé que pasarán. Por eso es importante tener mesura, ser precavidos, y que no les pase lo del cuento, donde les advirtieron que ahí venía el lobo, no creyeron, y al no hacer caso se quedaron sin nada”, advierte Salas.

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