¿Precipitará la pandemia el fin del modelo neoliberal? Los cambios económicos causados por el coronavirus

En poco más de una década el planeta se ha enfrentado a dos grandes crisis. Tanto la de 2008, de origen financiero, como la de 2020, aún en proceso y originada por la propagación del coronavirus, han tenido un fuerte impacto en la economía y han cuestionado los preceptos neoliberales impuestos desde los años 80.

Tras la crisis de los años 70 y bajo los mandatos de Reagan (EE.UU.) y Thatcher (Reino Unido) se desarrolló un nuevo paradigma económico caracterizado por la desregulación del comercio y las finanzas, la privatización de servicios públicos, la reducción en el gasto social o la caída de impuestos. Un sistema que se ha expandido a lo largo y ancho del planeta durante las últimas cuatro décadas, pese a que los países europeos han mantenido sus estados del bienestar.

Aplauso sanitario en Reino Unido. (Joe Giddens / PA via AP)

Sin embargo, en la última década cada vez ha sido más puesto en cuestión. Si en la crisis financiera de 2008 ya se puso en duda el paradigma, la llegada del COVID-19 apunta a dejar atrás estos preceptos. De hecho, ya hay líderes como el francés Emmanuel Macron que hablan directamente de la “necesidad de inventar algo nuevo”, cuestionando que durante años “todo giraba en torno a la circulación y acumulación”. “Este tipo de globalización estaba llegando al final de su ciclo, estaba socavando la democracia”, ha señalado.

Los ejemplos que muestran que este sistema está llegando a su fin son numerosos en muchos países occidentales. Sin ir más lejos, la intervención pública en esta crisis sanitaria está siendo notable en países como Estados Unidos, adalid del sistema neoliberal, donde el Senado ha aprobado ayudas millonarias para familias y empresas. Una situación que podría no ser flor de un día, ya que los expertos señalan que este intervencionismo puede aumentar en los próximos años en todo el mundo.

A diferencia de los últimos 40 años, los Gobiernos están interviniendo en el sector privado, ya sea requisando productos (mascarillas en Francia por ejemplo), nacionalizando empresas en dificultades (Alitalia en Italia) o ayudando financieramente a compañías en problemas. La Comisión Europea ya ha abierto la puerta a que los Estados puedan entrar en el capital de las compañías y evitar así su quiebra por el tsunami económico que ha provocado el coronavirus.

Ante la amenaza de una crisis de magnitudes similares a la de 1929 según el FMI, con importantes consecuencias en la economía real, la gran mayoría de Gobiernos ha optado por la movilización de miles de millones de euros con el objetivo de amortiguar el impacto de la pandemia, como ha ocurrido en España, donde Pedro Sánchez prometió 200.000 millones.

Pedro Sánchez en el Congreso. (Photo by SEBASTIAN MARISCAL/EFE/AFP via Getty Images)

Además, frente a las privatizaciones de los últimos años, la pandemia está incentivando una defensa cada vez mayor de los sistemas públicos de salud, que necesitan contar con medios y financiación para poder hacer frente a una pandemia de este tipo. Incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) le pide a España que invierta en Sanidad, con un escenario poscrisis en el que la pública y la privada deberán estrechar los lazos para dar respuesta a próximas crisis.

La renta mínima universal

Otra de las señales de este viraje en el plano económico es la propuesta de renta mínima universal. Estas décadas hemos vivido un aumento de la desigualdad sin precedentes, denunciada en los últimos años por economistas de la talla de Saez y Zucman, que han mostrado en sus estudios que los estadounidenses más ricos pagan menos impuestos que la clase trabajadora, o Piketty, que defiende poner límites a la acumulación de riqueza para reducir las desigualdades.

Así, en esta crisis, han sido varios los Gobiernos (entre ellos el español) que han hablado de implantar un ingreso vital para aquellas personas más vulnerables, una posición compartida por Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo, que ha defendido esta solución para evitar “una crisis social por la pandemia”.

Así pues parece que la llegada del coronavirus ha cambiado la perspectiva de la política económica. Esta crisis, unida a la necesidad cada vez más urgente de actuar contra el cambio climático, podría suponer el principio del fin del sistema económico actual. Está por ver hasta qué punto se cambiará el paradigma y cómo afectará a la hora de enfrentarse a las crisis que se produzcan en el futuro.

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