¿Por qué la prensa extranjera cree que el coronavirus puede ser la estocada que ponga fin a los toros en España?

El brote de coronavirus ha golpeado duramente a la economía española y muchos sectores se están viendo afectados. Más allá del turismo, que va a tardar meses en empezar a recuperarse, hay una actividad que corre el peligro de desaparecer como consecuencia de la pandemia: la tauromaquia.

El desarraigo de la sociedad y la oposición de los grupos animalistas han hecho que en los últimos años los toros pierdan importancia, pero ha sido el COVID-19 el que le ha dado al sector un golpe que puede ser definitivo.

Las corridas de toros están en riesgo de desaparecer por el coronavirus (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

Es al menos lo que piensan algunos medios internacionales como The Guardian, Forbes o Reuters que opinan que la epidemia puede ser el principio del fin de una actividad que ha tenido éxito en España durante siglos.

Desde luego los datos no ayudan al optimismo. La temporada de las corridas de toros suele empezar en el mes de marzo y se extiende hasta octubre, con festividades como San Isidro en Madrid, la Feria de Abril en Sevilla, o San Fermín en Pamplona como grandes canalizadores de la actividad. Sin embargo, ninguna de esas fiestas se va a celebrar en todo 2020 y los ganaderos ya empiezan a temer que el año esté perdido, lo que supondría unas grandes pérdidas económicas.

Según Victorino Martín, criador de toros y director de la Fundación del Toro de Lidia, la pérdida estimada de ingresos es de unos 700 millones de euros. La razón es que mientras que la actividad continúa suspendida, los gastos permanecen, no solo en lo que se refiere al sueldo de los empleados, sino también lo que cuesta el mantenimiento de los toros.

Alimentar a cada uno de ellos cuesta aproximadamente unos 5.000 euros, una cifra que solo resulta rentable si se terminan celebrando los festejos taurinos. En el caso de que no sea así, entre 4.000 y 5.000 ejemplares serán mandados al matadero, donde los ganaderos reciben aproximadamente unos 500 euros por animal, según revela Reuters.

La alimentación de los toros es cara (Photo by David Benito/Getty Images)

Ante la emergencia económica, el sector ha pedido ayudas, aunque de momento se ha encontrado el rechazo del Gobierno, que no ha incluido la tauromaquia en las medidas de apoyo y de carácter tributario al sector de la cultura.

También se quejan del plan de reapertura de las plazas, que consideran que es “un ataque al toreo”. Lo contemplado es que no abran sus puertas hasta la Fase 3 y cuando lo hagan deberán garantizar la distancia de nueve metros cuadrados entre personas.

Ramón Valencia, gerente de la empresa Pagés y empresario de la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla, señala que es “un insulto a la inteligencia” porque en un recinto de 10.500 personas solo se podrían despachar 400 localidades.

Así, estas dificultades económicas hacen que los medios de comunicación extranjeros se planteen que esta coyuntura pueda acabar con la tauromaquia en España. Se apoyan también en que es una tradición que ha ido perdiendo adeptos en el país, especialmente entre la población joven, tal y como muestran las cifras.

Algunos medios internacionales creen que la pandemia puede ser el fin de las corridas de toro (The Guardian).

Poco respaldo social

En el año 2018, el número de eventos taurinos (que abarca tanto corridas en plazas como fiestas populares) cayó a un mínimo histórico de 1.521. Por ponerlo en contexto, en 2007, apenas una década antes, este tipo de celebraciones ascendieron a 3.651, lo que supone el doble que actualmente.

Esta reducción está muy relacionada con los datos sobre la tauromaquia que da el Gobierno. En 2019, solo un 8% de la población total del país asistió a un espectáculo taurino, mientras que una mayoría amplia (un 65% de los españoles) tienen un interés entre 0 y 2 en una escala de 10 en lo que se refiere a las corridas de toros.

Hay que considerar además que apenas cuatro comunidades (Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid) representan casi el 80% de los eventos taurinos realizados en España en 2018.

Por tanto, la unión de los factores económicos con los sociales hacen temer que la tauromaquia termine desapareciendo o al menos convirtiéndose en un espectáculo muy minoritario. Algo que celebran las asociaciones animalistas, que rechazan la tortura al toro en la plaza.

En declaraciones a Reuters, Aída Gascón de AnimaNaturalis, ha señalado que “nadie se va a beneficiar de este espectáculo de la tortura”-

Por tanto, los próximos meses serán decisivos para el futuro de la tradición. Que la temporada entera se termine cancelando o no, tendrá mucho impacto en lo que ocurra con la tauromaquia.

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