En Asia medirán la temperatura de todo el público en los estadios por miedo al coronavirus

Espectadores de un espectáculo deportivo en Corea del Sur con máscaras para evitar contagios. Foto: Jung Yeon-Je/AFP via Getty Images.

“Coronavirus” es la palabra de moda, la que últimamente acapara titulares y abre informativos en todo el mundo. Los científicos han bautizado con este nombre al microorganismo surgido en China que amenaza con generar una epidemia global de consecuencias imprevisibles. De momento, en su país de origen ya ha causado más de mil muertos, lo que genera gran preocupación en el planeta entero, pero sobre todo en las naciones más cercanas.

El miedo es legítimo y comprensible, pero la vida sigue, y con ella el deporte. Sin ir más lejos, está a punto de empezar la Liga de Campeones asiática, que es la competición más importante del fútbol en este continente. Pero la situación requiere adoptar una serie de medidas extraordinarias que en otro momento serían difíciles de imaginar.

Uno de los primeros partidos del torneo será el que enfrente al Jeonbuk, club propiedad de la empresa automovilística Hyundai y vigente campeón de Corea del Sur, contra el Yokohama F. Marinos, mejor equipo de Japón la temporada pasada. Debe disputarse mañana, miércoles 12, en casa de los surcoreanos: el estadio Mundialista de la ciudad de Jeonju. Normalmente el equipo local recibe multitudes de unos 10.000 espectadores, pero dado que el aforo de su campo supera los 40.000 y teniendo en cuenta la entidad del rival, no es descartable que acuda mucha más gente. Con el riesgo de contagios que eso supone.

Por ese motivo, según informa el diario alemán Spiegel, las autoridades han organizado un despliegue médico y tecnológico con pocos precedentes, que, entre otras cosas, controlará la temperatura corporal de todos y cada uno de los espectadores que intenten acceder a las gradas. Se sabe que la fiebre es uno de los síntomas habituales de esta infección. Por tanto, el aficionado que esté a más de 37,5 grados tendrá prohibido acceder al recinto.

El Jeonbuk ha impuesto medidas aún más restrictivas. Solo permitirá la entrada al campo a los hinchas que acrediten haber rellenado un cuestionario médico oficial que se puede descargar de su propia página web. Además, para minimizar cualquier posible riesgo, será obligatorio usar en las tribunas máscaras faciales, como ya se ha podido ver en algún otro acontecimiento deportivo en el país.

En Corea están muy preocupados por la posible expansión del virus, y eso que solo han tenido más de una veintena de casos registrados, sin víctimas mortales todavía. Son números bajísimos en comparación con los infectados en China, que se cuentan por millares. Por eso era de esperar que en el lugar más poblado del planeta las consecuencias fueran más graves.

Sin salir del fútbol y de la propia Champions League, todos los partidos que involucran a los cuatro equipos chinos participantes (ninguno de ellos procedente de Wuhan, ciudad considerada el foco principal de la epidemia) han sido pospuestos hasta, por lo menos, el mes de abril. La única excepción es el enfrentamiento del grupo E entre el Chiangrai United tailandés y el Pekín FC, que se mantiene en la fecha prevista originalmente (18 de febrero) debido a que la plantilla pequinesa se encuentra actualmente en una concentración en Corea y no le afecta el periodo de cuarentena impuesto a todo el territorio chino.

Dentro del propio fútbol local chino también ha habido consecuencias. La Supercopa nacional, que tenían que haberse jugado el Guangzhou Evergrande y el Shanghái Shenhua el pasado 5 de febrero, se ha aplazado sin fecha. El torneo de clasificación para los Juegos Olímpicos en categoría femenina que debía haberse disputado precisamente en Wuhan se traslada a Sydney, en Australia, y todas las jugadoras wuhanesas que iban a formar parte de la selección china han sido excluidas del equipo. Incluso se ha pospuesto, también de forma indefinida, el campeonato de Asia de fútbol sala, que iba a desarrollarse a partir del 26 de febrero... no en China, sino en Turkmenistán, pero con presencia de la selección china.

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