Cómo convencer a tu jefe con tu proyecto

consejos para prepararte la presentación de tu proyecto y conseguir convencer a tu jefe
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Podemos estar más o menos cómodas a la hora de hablar en público, podemos ser introvertidas o extrovertidas, en todo caso, el arte de convencer no es una tarea fácil. Algunas personas han desarrollado de forma innata un fuerte poder de convicción, y gozan intrínsecamente de un don de liderazgo que les permite transmitir y convencer con sus ideas de forma natural. Y a otras personas, les costará mucho trabajo y sudor este ejercicio ya sea para gestionar un conflicto en el equipo, emitir una opinión distinta en una reunión con compañeros o convencer al jefe con un proyecto.

Sea cual sea tu caso, no te preocupes, todas podemos aprender a convencer, pues es un arte que se puede desarrollar. De la misma forma que podemos desarrollar un músculo, ¡se trata de hacer un esfuerzo consciente para usarlo y activarlo para que crezca! El poder de convicción tiene mucho que ver con tres pilares fundamentales: la preparación, la presencia y la escucha.

Estar convencida

Para poder ser persuasiva y convencer, la primera persona que se lo tiene que creer y lo tiene que « comprar », ¡eres tú ! Desde este importantísimo punto de partida, ganaremos en autoconfianza, podremos influenciar y tener la credibilidad necesaria para convencer a los demás.

El arte de comunicar

¿Sabías que más del 70% de nuestra comunicación es no verbal? Por supuesto, tienen gran relevancia las palabras que usaremos y habrá que elegirlas cuidadosamente, pero no podemos descuidar el tono de voz, la postura y los gestos. Y más aun sabiendo que la mayoría del lenguaje no verbal se produce de forma inconsciente. De allí la importancia de preparar y de estar presente durante nuestro argumentario.

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Invertir en la preparación

Si quieres convencer a tu jefe con tu proyecto, has de ir bien preparada. Preparada en cuanto al conocimiento de la persona a la que vas a convencer para poder adaptar tu discurso buscando esta empatía. Tu jefa es más sensible y abierta a los discursos con tono de humor, con más datos numéricos y financieros, con casos de estudio, con el respaldo de otro(s) equipo(s) – ¿qué es lo que más le va a hablar y sensibilizar?

Esta preparación dará lugar a una trama, un guion corto pero pertinente para que no te pierdas durante esta conversación tan importante y no salgas de allí sin haber podido dar protagonismo a todos los puntos de tu guion.

Por lo general, se recomienda 3 grandes ideas principales para que tu jefe se pueda llevar la esencia de tu mensaje. ‘Less is more’, si intentas emitir demasiadas ideas, se ahogará tu interlocutor y/o se diluirá la fuerza de las principales ideas. Este trabajo de preparación también te servirá para llevar a cabo una fase crucial: el ensayo.

Ensayar, ensayar y ensayar

No hay secreto. Si estas convencida y tienes un guion claro de tu argumentario, no puede faltar unos cuantos ensayos para trabajar tu hilo conductor: un ‘storytelling’ coherente e impactante. El gran día, tener un discurso fluido expuesto de forma natural, breve y comprensible te ayudará a convencer a tu jefe con tu proyecto.

Por otro lado, ensayar te permitirá también empezar a preparar el contra argumentario. ¿Cuáles son los ‘peros’ que mi jefe me podría plantear? Dejar espacio para ello te permitirá por supuesto, preparar tus respuestas y también, posiblemente, modificar el orden de tu discurso para que tenga aún más sentido e impacto. Al principio del discurso se trata de llamar la atención de tu jefe, con el tono de voz, las palabras, la problemática y/o la oportunidad y la emocionalidad adecuados.

estas son las claves para presentar tu proyecto a tu jefe
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Una vez concentrados y enfocados en el asunto, es el momento de compartir tu argumentario y propuesta de valor: es decir exponer los ‘para qué’ de tu proyecto de forma clara y concisa. Tranquila, ya lo has ensayado tantas veces que te saldrá solo y si crees que te vas a poner nerviosa, llévate una chuletilla con el guion desde el autocuidado y el auto-cariño, ¡somos humanas! Reformula brevemente el mensaje principal cuando estés a punto de concluir para que, si tu jefe se tuviera que quedar con un solo mensaje, sea esté que se imprima en su memoria interna: una ‘punch line fácil de recordar, como si de una publicidad se tratara. La mayoría de personas que hablan en público pasan por un momento previo de preparación y ensayo.

Y recuerda, el lenguaje no verbal es esencial y muchas veces inconsciente. Ensaya delante de un espejo, grábate y obsérvate: ¿Cómo te ves?, ¿tus gestos son calmados y transmiten confianza? ¿Tu tono de voz es tranquilo pero lleno de ilusión y convicción? También puedes ensayar delante de otras personas y/o transmitirles la grabación: ¿qué opinan?

Usa la escucha como arma

¡Ojo, esto no es un monólogo! Si tu jefe interviene, estate atenta a su lenguaje verbal: ¿Qué te dice?, ¿Qué es lo que no dice? Y, por otro lado, haz verificaciones de tu escucha: “si te he entendido bien…”

Deja momentos de silencio, aunque puedan ser muy incómodos. Estos segundos de silencio permiten a ambas partes analizar la situación y sobre todo dejar más espacio para que tu interlocutor, tu jefe en este caso, pueda seguir hablando. Cuanto más intervenga tu jefe, más posibilidades de intercambio y de aclaración te ofrecerá, y más información te llevarás…y ¡la información es oro!