Los contaminantes del pescado que comes podrían aumentar tu riesgo de cáncer de piel

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Investigadores de la Universidad de Brown (EE.UU) hallan un vínculo entre la ingesta de pescado y diferentes tipos de cáncer. En concreto, el mercurio y otros contaminantes presentes en algunos pescados pueden elevar el riesgo de melanoma. (Foto: Getty)
Investigadores de la Universidad de Brown (EE.UU) hallan un vínculo entre la ingesta de pescado y diferentes tipos de cáncer. En concreto, el mercurio y otros contaminantes presentes en algunos pescados pueden elevar el riesgo de melanoma. (Foto: Getty)

El pescado es un alimento saludable, e importante dentro de una dieta equilibrada, que por supuesto no hay que dejar de comer. Sin embargo, a tenor de los resultado de un estudio reciente, quizás convendría tomar algunas precauciones y elegir bien tanto la cantidad como el tipo de pescado que consumimos.

Una nueva investigación liderada por expertos de la Universidad de Brown (EE.UU) ha examinado las asociaciones entre la ingesta total y específica de pescado y el riesgo de melanoma, la forma más mortal de cáncer de piel.

Para examinar la relación entre la ingesta de pescado y el riesgo de melanoma, los participantes, que tenían una edad media de 62 años, declararon la frecuencia con la que comían pescado frito, pescado no frito y atún durante el año anterior, así como el tamaño de sus porciones.

La conclusión principal -comer dos porciones de pescado a la semana se relaciona con cáncer de piel mortal- puede parecer exagerada y alarmista. Veámoslo con más detalle.

Los resultados indican que las personas cuya ingesta diaria de pescado era de 42,8 gramos (equivalente a unos 300 g por semana) tienen un 22 por ciento más de riesgo de melanoma maligno que aquellas cuya ingesta diaria típica de pescado era de solo 3,2 gramos. Hay que tener en cuenta que una ración de pescado es aproximadamente de 140 gramos.

Además, aquellos que comían más pescado también tenían un 28 por ciento más de riesgo de desarrollar células anormales solo en la capa externa de la piel, lo que se conoce como melanoma en etapa 0 o 'melanoma in situ' (también conocido como pre-cáncer).

“El melanoma es el tipo de cáncer de piel más mortífero, con pocas formas de prevención”, explica a SINC Eunyoung Cho, autora principal del trabajo publicado en Cancer Causes & Control. “Aunque el consumo de pescado ha aumentado en EE.UU y Europa en las últimas décadas, estudios anteriores sobre las asociaciones entre la comida y este cáncer de piel han sido frágiles. Nuestros hallazgos han identificado una relación que requiere más investigación”, añade.

Los investigadores creen que este aumento de riesgo de melanoma podría atribuirse "a los contaminantes del pescado, como los bifenilos policlorados, las dioxinas, el arsénico y el mercurio". Si bien este nuevo estudio no describe cómo comer pescado podría aumentar dicho riesgo, sugiere que el consumo elevado de pescado podría ser el nuevo factor de riesgo del cáncer de piel, junto con la genética y la exposición al sol.

Investigaciones anteriores ya revelaron que una mayor ingesta de pescado está asociada a niveles más altos de metales pesados y otros contaminantes en el organismo, y han identificado asociaciones entre estos y un mayor riesgo de cáncer de piel.

Así, un estudio prospectivo de 2011 –basado en el Estudio de Dieta y Salud del Instituto Nacional de Salud (NIH) de EE.UU en 491.367 adultos reclutados entre 1995 y 1996– evaluó la ingesta de pescado y diferentes tipos de cáncer. Sus resultados mostraron que el melanoma era el único tipo de tumor que se asociaba a un mayor consumo.

No obstante, hay que tener en cuenta que el nuevo estudio no investigó las concentraciones de esos contaminantes en los cuerpos de los participantes, "por lo que se necesita más investigación para confirmar esta relación".

Además, no se tuvieron en cuenta algunos factores de riesgo establecidos para el melanoma, como el recuento de lunares, el color del cabello, los antecedentes de quemaduras solares graves y si las personas tomaron sol o usaron crema solar.

Como reconocen los autores, se trata de un estudio observacional (no un ensayo aleatorizado) y es posible que haya factores (conocidos y desconocidos) que no se hayan analizado lo suficientemente bien.

Por tanto, como en tantos otros casos, los resultados de este tipo de estudios no hay que tomarlos demasiado en serio ni debemos eliminar el pescado de nuestra dieta ya que es una fuente importante de nutrientes como ácidos grasos omega-3 de cadena larga, proteínas de alta calidad, selenio y vitamina D, entre otros.

Lo que sí debes tener en cuenta es que algunos peces (sobre todo los grandes depredadores) contienen metilmercurio (MeHg), un tipo de mercurio cuya ingesta, principalmente a través del pescado y marisco contaminado, puede afectar al sistema nervioso de los adultos, y dañar el cerebro y el sistema nervioso en pleno crecimiento del bebé. Y a mayor edad, más presencia de este tóxico por efecto de una dieta sostenida a lo largo de los años.

El Grupo de Estudio para la Prevención de la Exposición al Me-Hg (GEPREM-Hg) señala que la cantidad de mercurio que se ingiere al consumir pescado depende de la especie de pescado, el tamaño y la zona geográfica de captura, la frecuencia de consumo y el tamaño de la ración.

Por ejemplo, “la cantidad consumida de un pescado puede influir más en la carga tóxica corporal de un individuo, que el hecho de que un pescado supere o no un límite legal. En este sentido también hay que señalar que una dosis elevada puntual de MeHg puede ser más perjudicial para el sistema nervioso en desarrollo que una dosis baja crónica”, explica la doctora Montserrat González Estecha, miembro de la Comisión de Elementos traza de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC).

Recuerda que los peces que más mercurio absorben son los que más viven y mayor tamaño tienen, como el tiburón, el pez espada, el blanquillo y el atún. Es mejor sustituirlos por sardinas, salmón, lenguado, trucha o bacalao. Si estás buscando otras opciones de marisco, considera las ostras, los mejillones, las vieiras, las almejas del Pacífico, los cangrejos de río, los camarones, el cangrejo real y los calamares

Tomar pescado con moderación (2 raciones a la semana máximo), controlar el tamaño de las raciones (125 g en adultos y 70 g en niños) o consumir ejemplares más pequeños -dentro de los límites legales-, y añadir cilantro o perejil que ayudan a eliminar los metales pesados como el mercurio, el aluminio y el plomo, son algunas de las medidas que pueden ayudarte a reducir el riesgo de contaminación y el posible efecto de los contaminantes del pescado sobre la piel.

También puedes ayudar al hígado, el intestino y los riñones a eliminar metales pesados incluyendo en tu dieta algas, apio, cebolla, brócoli, manzana o nueces de Brasil. Y bebe más agua, tus riñones lo necesitan para mover los desechos.

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