‘La consagración de la primavera’, de Fernando Franco, o la realidad sin edulcorantes

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Photo credit: ‘La consagración de la primavera’
Photo credit: ‘La consagración de la primavera’

Los festivales internacionales sirven para marcar tendencias. Ya sean motivos narrativos que coinciden entre películas, recursos estéticos o, incluso, formas de dirección, tipos de planos o distancia de la cámara con los actores. En las dos últimas ediciones de los grandes festivales, al menos, se observa una variación entre los directores más exigentes.

Ya sea a nivel nacional como internacional, los cineastas con fama de crípticos (el cine sustractivo, tan bien definido por el crítico Antony Fiant) van abriendo sus historias, ampliando su público y accediendo a una narrativa más inclusiva. Las explicaciones pueden ser múltiples, cambio de perspectiva, variación de estilo… o, la razón más sencilla, adaptarse a la disminuida presencia del público en salas, al mismo tiempo que logran conservar su propia identidad.

Fernando Franco, el cineasta más exigente de nuestra cinematografía, firma su película más amable y abierta, ‘La consagración de la primavera’. Sin perder un ápice de profundidad y su reconocida maestría, en la presentación de la psicología de sus protagonistas o en su compromiso al abordar temas delicados y necesarios para el debate social.

Photo credit: ‘La consagración de la primavera’
Photo credit: ‘La consagración de la primavera’

Poco prolífico en su carrera, algunos cortos y solo tres películas desde 2010, el director se arriesga hasta el extremo en cada uno de sus trabajos. En su ópera prima de 2013, ‘La herida’ (retrato de un trastorno borderline, que produce cambios de humor, impulsa a martirizarse, caer en conductas adictivas y aísla a los que padecen esta modificación límite de la personalidad), no se permitió ninguna concesión. Al igual que en su entomológica mirada sobre una enfermedad terminal de su segunda obra, ‘Morir’ (2017).

Fernando Franco, que considera el cine una pasión más que una profesión, se supera con ‘La consagración de la primavera’ en lo que parecía inmejorable: la dirección de actrices. Logró llevar a lo más alto a Marián Álvarez en sus dos películas anteriores (mejor actriz del Goya y un sinfín de nominaciones), y lo vuelve a hacer con el debut de su nueva actriz, Valeria Sorolla. Simplemente espectacular.

Valeria Sorolla encarna a una joven universitaria, Laura. Recién llegada a Madrid directa a un Colegio Mayor de monjas, sin experiencia en la vida, con sus dudas y miedos frente a una edad adulta que llama a sus puertas con insistencia. Por suerte, en el camino encuentra a David (interpretado por el actor con parálisis cerebral, Telmo Irureta, que confirma con esta película que no solo está magnífico en obras de teatros, como ‘Sexpiertos’).

La protagonista descubre todo un mundo desconocido y decide asistir a David en sus necesidades sexuales. Una situación que se desarrolla bajo la atenta mirada (casi como una segunda madre para Laura) de la impecable, como siempre, Emma Suárez. Todos ellos acompañados por dos premios Goya: uno de fotografía, Santiago Racaj, y otro de música, Maite Arroitajauregui (Mursego). Poco más se puede pedir con tanto nivel.

Con una extrema sensibilidad y un respeto absoluto por mostrar la realidad sin edulcorantes, el cineasta rueda un coming of age en el que logra que el espectador se pregunte, al final: ¿quién ha asistido a quién? ¿Laura a David o David a Laura?

Photo credit: ‘La consagración de la primavera’
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Sección Oficial 70º Festival de San Sebastián

Título original: La consagración de la primavera. Dirección: Fernando Franco. Guion: Fernando Franco y Begoña Arostegui (autora también de un magnífico cartel). Fotografía: Santiago Racaj. Música: Maite Arroitajauregui (Mursego), Beatriz Vaca. Reparto: Valeria Sorolla, Telmo Irureta, Emma Suárez. Duración: 109 min. País: España (2022). Distribuidora: La Aventura. Estreno: 30 de septiembre.

Sinopsis: Laura acaba de llegar a Madrid para instalarse en un Colegio Mayor y estudiar la carrera de Químicas. Sola y casi sin dinero, intenta adaptarse a su vida universitaria mientras lidia con sus inseguridades. Una noche, por casualidad, conoce a David, un chico con parálisis cerebral que vive con su madre, Isabel. Laura inicia con ellos una relación de confianza mutua que le ayuda a superar sus complejos y afrontar una nueva etapa hacia la madurez. La consagración de la primavera es una historia sobre ese momento vital en el que todo es posible y sobre cómo el encuentro más inesperado nos puede cambiar la vida.