Las ‘líneas rojas’ en la alimentación de los niños durante el confinamiento

Los endocrinos señalan las conductas a evitar durante la cuarentena y nos dan las claves para que niños y adolescentes lleven una alimentación adecuada durante el confinamiento; sin olvidar las implicaciones psicológicas de una dieta sana

La alimentación está íntimamente ligada con las emociones, por eso los endocrinos insisten en la importancia de cuidar la alimentación de los más pequeños durante la cuarentena y señalan los errores a evitar. (Foto: Getty)

La situación actual de confinamiento ha cambiado de manera importante el estilo de vida, la actividad escolar, la actividad social y, con frecuencia,  los hábitos alimentarios, todo ello con un impacto directo sobre la salud.

Los niños y los jóvenes tienen un riesgo especialmente elevado de modificar negativamente su alimentación durante el periodo de confinamiento debido a la actual pandemia de coronavirus. Por eso el Grupo de Obesidad Infantil de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) pone el foco sobre la importancia de la alimentación y ejercicio, pensado en ellos especialmente pero implicando a toda la familia.

Para asegurar una alimentación adecuada durante el confinamiento, el núcleo familiar es más importante que nunca. Comer todos juntos y hablar de cosas positivas os ayudará. (Foto: Getty Images/Wavebreak Media)

El eje principal de estas recomendaciones está en la familia. “Para asegurar una alimentación sana y garantizar la actividad física durante el confinamiento, el núcleo familiar es más importante que nunca”, asegura el Dr. Francisco Tinahones, presidente de SEEDO y jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga), quien reconoce que “el niño, en función de su edad, será más o menos capaz de modificar su actividad diaria, aunque todos, incluso los más pequeños, pueden seguir unos hábitos más adecuados con ayuda de sus familias”.

Y es que como admite el Dr. Diego Bellido, vicepresidente de SEEDO y médico en el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol,“la población infantil y juvenil es especialmente vulnerable, por no ser consciente de la gran repercusión que ganar peso y adquirir malos hábitos puede tener sobre su salud futura tan física como mental”.

Por eso, los expertos de la SEEDO establecen una serie de ‘líneas rojas’ que no deberían sobrepasarse en la alimentación de los niños durante este periodo de confinamiento

  1. No tomar diariamente fruta y verdura.

  2.  Comer todos los días o de forma muy habitual bebidas dulces, conservas, productos envasados o procesados fritos o ricos en azúcares y/o grasas tipo bollería industrial, patatas fritas etc.

  3. Beber bebidas o refrescos dulces en vez de agua.

  4. No hacer ejercicio al menos 1 hora al día.

  5. Pasarse más de 2 horas diarias seguidas frente a una pantalla de TV, ordenador, dispositivos móviles.

Comer entre horas, el exceso de horas sentado (frente al televisor o dispositivos móviles) y la falta de sueño son los grandes enemigos de los niños durante la cuarentena. (Foto: Getty_istock)

Previsiones no halagüeñas

Aunque todavía no se dispone de datos acerca del impacto de esta pandemia sobre la obesidad infantil, estudios previos evidencian un incremento del peso corporal de los niños durante el periodo de vacaciones estival en un año convencional, atribuible a los cambios que se producen en verano en comparación a los hábitos durante el curso escolar. Por tanto, como indica el Dr. Bellido, “es esperable que se produzca, al menos, una situación similar”.

No obstante, como afirma el Dr. Tinahones,“el impacto va a ser diferente en función de la duración total del confinamiento absoluto y de la duración e intensidad en la que se realice el proceso hasta la normalización de la situación”.

Además, “esta situación de confinamiento afectará a cada niño en función de su peso al inicio, su estado de forma física y su ambiente familiar, añade el experto. Con todo, recuerda que “es muy importante, si ha existido un incremento de peso, que tras el confinamiento se tomen la medidas para volver al peso normal”.

¿Cuánto engordaremos?

Respecto a cuánto se puede elevar de media el peso durante este periodo confinamiento, se podría estimar en un 5 por ciento, “teniendo en cuenta que estarán más afectados los que antes del confinamiento presentasen mayor peso, peor forma física y con familiares obesos”, indica el Dr. Diego Bellido.

Por su parte, la Dra. Susana Monereo, jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Gregorio Marañón (Madrid) y secretaria de SEEDO, “si hacemos diariamente un aporte extra en la dieta de unas 200-250 Kcal (que se puede alcanzar solo con el consumo adicional diario de, por ejemplo, varias galletas), en 1 mes habremos acumulado aproximadamente 6000-9000 Kcal, lo que se traduce en un incremento de 1 kg de grasa”.

No hagas esto

Se conocen bien los principales factores de riesgo que pueden aumentar el riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad en la población infantil y juvenil:

-      Tener padre o madre obeso multiplica por 3 en los niños el riesgo de ser obesos.

-      Beber 4 refrescos azucarados a la semana se asocia con aumento del 4 por ciento de la masa grasa. 

-      Los niños que están sentados usando dispositivos móviles y/o viendo la televisión más de 12 horas a la semana duplican su riesgo de obesidad.

-      Otro factor que aumenta el peso es la falta de horas de sueño.

Así tendrás un estado de salud óptimo

Los endocrinos recomiendan incorporar una serie de normas básicas de dieta y estilo de vida con el objetivo de mantenerse dentro de las líneas de lo que es saludable, tanto en el aspecto físico relacionado con la alimentación y el ejercicio como en aspectos psicológicos vinculados con el comportamiento. Y es que “durante el confinamiento es fácil saltarse esas líneas rojas y que aparezcan conductas y hábitos poco saludables”, admite el Dr.Tinahones.

Para evitarlo ofrecen recomendaciones sencillas, básicas, de sentido común y fáciles de implementar, dirigidas específicamente a niños y adolescentes, pero que precisan de un contexto y apoyo familiar adecuado.

  1. Participa en el PLAN FAMILIAR de actividades de cada día (horario de comidas, cole o estudio, recreos, otras actividades)

  2. CUIDA TU ASPECTO y tu entorno. Aséate cada día y ponte ropa cómoda para estar en casa. Ventila la habitación, hazte la cama, limpia y ordena tu habitación; si no puedes hacerlo solo, pide ayuda.

  3. DESPIÉRTATE PRONTO Y DESAYUNA todas las mañanas, en familia. Para empezar el día con mucha energía que no falte un vaso de leche o un producto lácteo (yogur o queso), una fruta y un poco de pan con aceite de oliva. Es un buen momento para poner en práctica la dieta mediterránea.

  4.  MUÉVETE Y DIVIÉRTETE en familia, al menos 30 minutos por la mañana y otros 30 minutos por la tarde con juegos donde te muevas, bailes,…

  5. Negocia con tus padres y hermanos los tiempos dedicados al uso de PANTALLAS (móvil, consola, TV), pero no los utilices mientras comes. Sigue en contacto con los amigos por vídeo conferencia, de vez en cuando.

  6. Participa en la cocina y prepara PLATOS SALUDABLES Y ATRACTIVOS. Procura comer siempre a la misma hora

  7. El AGUA es la principal bebida para todos los miembros de la familia.

  8. Evita el consumo de alimentos ricos en SAL, AZÚCARES AÑADIDOS Y GRASAS POCO SALUDABLES.

  9. MAÑANA SERÁ OTRO DÍA. Mantén la rutina y acuéstate pronto. Mañana no hay cole, pero hay que levantarse y hacer todas las tareas escolares, ayudar en casa y mantenerse activo.

  10. CUIDA TUS EMOCIONES. Si estas nervioso o triste ¡comparte tus emociones! La música relajada puede ayudarte. Lee y sorprende a tu familia con tus dotes artísticas dibujando o haciendo manualidades, etc. te ayudarán a controlar tus emociones.

Y no olvides tus emociones

Por otro lado, los expertos de SEEDO asumen que esta situación de confinamiento, que está siendo prolongada, va a tener de forma inevitable una repercusión muy importante sobre los hábitos de vida básicos que son la comida y la actividad física o la higiene. Pero que, incluso, puede tener un efecto negativo a nivel emocional y de comportamiento.

“La alimentación está íntimamente ligada con las emociones”, señala el Dr. Diego Bellido. Según subraya este especialista, “comemos muchas veces por ansiedad, por aburrimiento o por tristeza, y también estas circunstancias influyen en la selección de los alimentos que elegimos”.

Con frecuencia esta situación tan anómala que genera tanta incertidumbre y ansiedad por el miedo a la enfermedad o el confinamiento en sí mismo aumenta la tendencia al picoteo (sobre todo de carbohidratos y bebidas dulces). De ahí “la trascendencia de una buena planificación del día, empezando por tener unos horarios definidos, mantener un buen aspecto físico cuidando la higiene y el vestido, planificar la dieta de forma que sea nutritiva, divertida y saludable y combinar la actividad intelectual con la actividad física y el ocio sin dejarnos llevar por el ocio sedentario y pasarnos el día viendo la TV, ordenador videojuegos,…”, concluye el Dr. Bellido.

Cuéntanos cómo están llevando los pequeños de la casa el confinamiento, ¿estáis consiguiendo comer bien y mantener el ánimo? ¿Ponéis en práctica estos consejos?

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