Netflix encuentra en nuestra vulnerabilidad un filón de oro: el análisis de una psicóloga

Hollywood ha encontrado un nuevo filón: las historias reales sobre estafas y timadores. Bajo el liderazgo de Netflix, la industria está exprimiendo casos reales a golpe de series y documentales convertidos en verdaderos fenómenos del streaming. El timador de Tinder y ¿Quién es Anna? han sido los éxitos más destacados en las últimas semanas a través de historias que no dejaron indiferente a nadie, provocando conversación a lo largo y ancho del planeta con casos increíbles, oscuros y de la vida real. El éxito ha sido descomunal y ahora Bad Vegan: Fama, fraudes y fugas se suma a la ecuación, también en Netflix, y The Dropout: Auge y caída de Elizabeth Holmes, que llegará a Disney+ el 20 de abril.

Sin embargo, no puedo evitar preguntarme, si bien la crónica negra (o true crime) lleva varios años moviéndose cómodamente por el streaming ¿por qué nos fascinan tanto estas historias sobre estafadores y sus víctimas? ¿Cómo explicamos el fenómeno actual desde el interés global que han provocado? Una psicóloga nos lo explica.

Julia Garner como Anna Delvey en ¿Quién es Anna? Cr. Nicole Rivelli/Netflix © 2021
Julia Garner como Anna Delvey en ¿Quién es Anna? Cr. Nicole Rivelli/Netflix © 2021

El timador de Tinder fue el primer éxito dentro de este subgénero de la crónica negra. Se mantuvo cinco semanas entre lo más visto de la plataforma, acumulando 130 millones de horas visionadas con el repaso del timo que vivieron tres mujeres al ser presuntamente estafadas por Simon Leviev. Lo conocieron por Tinder, dijo ser millonario pero les pedía efectivo para seguir con vida cada vez que sus ‘enemigos’ lo encontraban. Las mujeres se endeudaron, entregándole sus ahorros y pidiendo créditos, sin saber que era buscado por la justicia israelí por estafa y había servido dos años de condena en Finlandia por estafar a mujeres de forma similar. El documental generó todo tipo de conversación. Y es que era imposible quedarse indiferente ante la confianza de las víctimas y la falta de escrúpulos del supuesto timador. Poco después llegó ¿Quién es Anna?, la miniserie dramatizada de nueve episodios sobre el caso de Anna Sorokin, una joven nacida en Rusia que se hizo pasar por heredera millonaria para escalar en la alta sociedad neoyorkina, estafando a hoteles, amigos e instituciones financieras. La serie protagonizada por Julia Garner (Ozark) sigue siendo sensación en la plataforma. No solo ha sido vista más de 299 millones de horas, sino que a la hora de escribir este artículo se mantiene entre lo más popular en España a cinco semanas de su estreno. Y en ambas historias, curiosamente, estamos ante timadores que recurrían a Instagram para plasmar una vida de lujos y “vender” la imagen de privilegiados millonarios que fundaban sus estafas.

Ante el éxito de ambas historias, ser testigo de lo mucho que dieron que hablar en mi entorno pero también en redes, y el estreno de nuevas series sobre estafas, me pregunté ¿por qué nos fascinan tanto estas series o películas? ¿Cómo explicamos este éxito tan repentino e inmediato? ¿Es que somos morbosos? ¿Se trata de mera curiosidad por analizar el rol de las víctimas o qué lleva a una persona a actuar sin escrúpulos optando por estafas con base en lo sentimental?

Para encontrar respuestas contacté a Yaiza Leal, psicóloga, autora y fundadora de su propio instituto en Manresa, que nos cuenta a continuación que existe una conexión que nos puede identificar con ellas.

“Cualquiera de nosotros nos sentimos vulnerables, ignorantes y susceptibles a que algo así nos pueda pasar. Muchas veces, nos dejamos llevar tanto por las apariencias de las redes sociales como por las impresiones que una persona nos da. Haciendo a menudo muchos juicios mentales sin escuchar suficiente y atentamente las señales del cuerpo y la intuición, cayendo en los engaños muy fácilmente”.

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A su vez, destaca que este tipo de estafas, que “están vinculadas de alguna manera con el factor digital”, también producen “curiosidad ya que justamente, y especialmente en plena pandemia, la expansión digital ha crecido demasiado rápido, integrándose en nuestras vidas sin previo aviso ni revisión”. Haciendo que, de esta manera, con la aparición de historias que transcurren en el plano de Tinder o Instagram, exista una conexión transferible a la vida actual de cualquier espectador.

Yaiza hace hincapié en señalar que los factores de conexión pueden ser variados. Desde el “estado normalizado de alarma” a la desconfianza de las relaciones digitales, al significado que cada uno le dé a las relaciones o la susceptibilidad que engloba una estafa sentimental por encima de una estrategia mental. “Otro punto que puede incrementar el morbo en estas series es la decepción en general, por motivos varios que la mayoría de personas experimenta en sus relaciones sentimentales. Buscando fuera otras referencias, casos y posibles situaciones. Incluso buscando más motivos o excusas inconscientes para seguir sin confiar y abrirse a tener relaciones más honestas” apunta la especialista. Incluso Yaiza Leal señala que, en algunas ocasiones, existe la posibilidad que el tipo de historia que elegimos ver pueda proyectar nuestras propias carencias. “Soñando en cómo ganar más dinero de manera fácil, dando vueltas a qué les gustaría dedicarse en la vida… como si hubiera una insatisfacción o cierta desconexión con la plenitud con uno mismo”.

En resumen, la psicóloga destaca que las diferentes explicaciones engloban todos los mecanismos y factores inconscientes sobre nosotros mismos que podemos desconocer y que, sin saberlo, conectan con este tipo de historias. “Cosas instintivas, biológicas, energéticas” que se mueven en el mundo subconsciente, “que de una manera sutil están ahí en estas series y películas y que de alguna manera despiertan cosas en nosotros”.

Porque, de alguna manera, todos podemos habernos sentidos poderosos en cierto momento, vulnerables, confiados o lo contrario ante nuevas personas o situaciones, tanto a nivel emocional o con dinero de por medio. “Cada uno, de alguna manera, se le mueve algo ahí” concluye Yaiza.

A este nuevo furor seriéfilo ahora debemos sumar Bad Vegan: Fama, fraudes y fugas, una serie documental de cuatro episodios que Netflix estrenó el miércoles 16 de marzo. Se trata de la historia de Sarma Melngailis, la dueña del restaurante vegano más famoso de Nueva York que pasó de ser una celebrity en su entorno a fugitiva tras robar casi $2 millones a inversionistas y no pagar los sueldos de sus empleados. Sin embargo, Sarma relata el caso de manipulación que presentó a la justicia detallando la extraña relación que tuvo con su marido, Anthony Strangis.

Sarma Melngailis en Bad Vegan: Fame. Fraud. Fugitives. Cr. Netflix © 2022
Sarma Melngailis en Bad Vegan: Fame. Fraud. Fugitives. Cr. Netflix © 2022

Sarma insiste que el hombre fue entrando en su vida a través de Twitter, haciéndole creer que tenía conexiones interesantes (como tener contacto con Alec Baldwin), que trabajaba para servicios secretos de EEUU y que era tan millonario que su vida e inversiones estaban a salvo con él. Sin embargo, con el tiempo, Strangis comenzó a controlar sus cuentas de correo y teléfonos, sabiendo dónde estaba y lo que hacía, ‘vendiéndole’ la noción de que él era un alma poderosa e inmortal conectado con seres superiores. Le prometió que si hacía todo lo que él decía y le transfería todo el dinero que le pedía, justificándolo como pruebas que ella debía superar ante dichas entidades, él haría que su adorado perro Leon jamás muriera y ella entraría en esta sociedad secreta. Los arrestaron en 2016 cuando pidieron una pizza en un hotel. Sarma se declaró culpable de los cargos de hurto mayor, fraude fiscal penal y plan para defraudar a los inversores a cambio de cinco años de libertad condicional y cuatro meses de prisión, que cumplió en Rikers en el verano de 2017. Una historia insólita e increíble, en donde su protagonista explica cómo la manipulación mental puede hacer estragos, reconociendo sentirse avergonzada por la espiral destructiva que le ha tocado vivir. Bad Vegan se devora en cuatro horas y ha servido para que Melngailis pague los sueldos que debía gracias a lo que cobró por su participación.

Por otro lado, el 20 de abril Disney+ se sumará a la ecuación con The Dropout: Auge y caída de Elizabeth Holmes, una serie de cinco episodios protagonizada por Amanda Seyfried sobre el caso de Elizabeth Holmes, la empresaria biotecnológica que llegó a sacudir Silicon Valley con su empresa Theranos y su idea de revolucionar el mercado de los análisis de sangre con una máquina que no funcionaba. En 2014, Holmes ilustró portadas de revistas financieras, fue reconocida como una de las billonarias más jóvenes del mundo por Forbes y su compañía estaba valorada en 9 mil millones de dólares. Sin embargo, la investigación periodística derivó en cargos oficiales y en enero de este mismo año la declararon culpable de cuatro cargos por defraudar a los inversores, tres cargos de fraude electrónico y uno de conspiración. Actualmente se encuentra esperando la sentencia que se dictará en septiembre y se enfrenta a una pena máxima de veinte años de prisión.

Naveen Andrews como Sunny Balwani y Amanda Seyfried como Elizabeth Holmes en The Dropout. (Photo by: Beth Dubber/Hulu)
Naveen Andrews como Sunny Balwani y Amanda Seyfried como Elizabeth Holmes en The Dropout. (Photo by: Beth Dubber/Hulu)

Como demostraron El timador de Tinder y ¿Quién es Anna? no cabe duda que el apetito por este tipo de historias existe, despertando una conexión más cercana entre los espectadores y la crónica negra que las típicas tramas de asesinos en serie que solían estrenar hasta ahora. Y evidentemente Hollywood está tomando nota.

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