Con Luis Enrique en la Selección, Isco tiene la última oportunidad de reconectarse

Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images

Hay jugadores a los que les va la marcha. Son esos futbolistas competitivos a más no poder, de los que se pican contando hasta los goles de los partidillos de entrenamiento. A esos hombres les motiva más el palo que la zanahoria, la amenaza del castigo que visualizar el premio. Isco Alarcón no es así.

Dotado de una técnica espectacular, el malagueño tuvo una carrera meteórica que le hizo destacar en el mejor Málaga de la historia, el que con Manuel Pellegrini casi se mete en semis de la Champions League, sin haber cumplido los 20 años y, recién llegado a su segunda década de vida, se vio debutando con un golazo de cabeza en el Real Madrid de Carlo Ancelotti.

Desde ese momento, a Isco se le ha tratado siempre con mucho mimo. Se sabía que era un jugador especial, de los que puede desequilibrar partidos en un segundo, de los que vale su peso en oro. Pero también se sabía que tenía un carácter diferente. Al malagueño había que arroparlo, hacerle sentir importante, darle galones y confiar que aunque fallara dos de cada de tres pases filtrados, con el tercero iba a ganarte el partido.

Claro, no todos los entrenadores le han tenido esa paciencia. Con Ancelotti no llegó a asentarse como titular nunca, pero fue clave y decisivo en casi todos los grandes logros del italiano en el Real Madrid. Rafa Benítez quiso cambiar el esquema para darle cabida en la mediapunta junto a la BBC, pero el madrileño se quedó sin tiempo de implementar su librillo. Con la llegada de Zidane a Isco se le abrieron las puertas del cielo, pues el francés confió en él desde el primer día.

Aunque no sería hasta el primer curso completo de Zizou en el Real Madrid que Isco se asentaría en el once titular del Real Madrid por delante de Gareth Bale, el entrenador siempre le trató como a un jugador capital dentro de su esquema, como también haría Julen Lopetegui en la Selección (y en el Real Madrid), después de que Vicente Del Bosque le dejara fuera del Mundial 2014 y de la Euro 2016.

Sin embargo con la llegada de Santiago Solari al banquillo merengue el año pasado algo se rompió en la carrera de Isco. El argentino pasó al ataque e intentó hacer entrar en cintura al malagueño pues, según él, éste le había faltado al respeto. Isco dejó de contar para el entrenador que fue el puente entre Lopetegui y la vuelta de Zidane, hasta el punto que le apartó del equipo y el de Arroyo de la Miel vio muchos partidos desde la grada.

Como decíamos, Isco no es de los jugadores que suelen revelarse contra este tipo de situaciones, pues por su carácter el futbolista acabó por encerrarse en si mismo y dejarse llevar: subió de peso, cuando saltaba al campo de juego no influía para nada, y poco a poco dejó de ser un trauma que Isco no formara parte del núcleo duro del equipo.

Zidane dijo desde un principio que confiaba en él para esta temporada, pero de momento el malagueño sigue sin arrancar. Sólo ha participado en seis partidos de liga y uno de Champions League, y se hace casi imposible recordar un gran partido suyo. Esto ha hecho que haya desaparecido también de los planes de la Selección Española, pues Robert Moreno tenía overbooking de medios talentosos rayando a gran nivel en sus clubes, con lo que en todo el año sólo llamó a Isco para los dos partidos de junio.

Sin embargo, ahora que La Roja ha clasificado a la Euro y Robert Moreno ha dejado su puesto para la vuelta de Luis Enrique al banquillo nacional —no sin mucha polémica detrás, obviamente— Isco tiene otro motivo para intentar reengancharse al fútbol profesional, ese que parece haber olvidado en el último año.

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El seleccionador nacional siempre ha sido un enamorado del fútbol de Isco, por lo que siempre entró en sus planes en los meses que estuvo al frente del combinado español, hasta que tuvo que dejarlo por la trágica enfermedad que aquejó a su hija Xana y que acabó por costarle la vida. Ahora que Luis Enrique decidido volver a ejercer su profesión y la Federación Española le ha abierto la puerta, Isco tiene una zanahoria inmejorable frente a si para volver a su mejor nivel.

Zidane ha encontrado un equipo eficiente, ganador, en el que confía bastante. En realidad en el equipo titular queda un puesto por ocupar, sea por el emergente Rodrygo, el desesperante Gareth Bale, el trabajador Lucas Vázquez o el misterioso James Rodríguez. Todos estos jugadores son los que tiene por delante en el Real Madrid Isco ahora mismo, pero el malagueño sabe que si se enfoca en el fútbol y consigue volver al nivel de antes del Mundial de Rusia, Zizou ahora encaje de bolillos para otorgarle un puesto en su once. Ya lo hizo en la temporada 2016-2017, cuando parecía imposible que el técnico desbancara a Gareth Bale, la apuesta del presidente, pero el francés dio un giro de timón para darle bola a Isco.

De lograr volver a ser importante en el Real Madrid, Isco sabe que Luis Enrique le recibirá con los brazos abiertos en La Roja, y al final de curso está el premio de acudir a la Euro más excitante de la historia.

Es el propio Isco Alarcón el que tiene la última palabra, pero la vuelta de Lucho a la Selección —que en si es una grandísima noticia— seguro que ha alegrado sobremanera al malagueño, que ahora tiene otro aliciente más para volver a demostrar toda la magia que lleva dentro.

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