Con Georgina Rodríguez no hay piedad tras la tragedia

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VENICE, ITALY - SEPTEMBER 01: Georgina Rodríguez is seen arriving at the 78th Venice International Film Festival on September 01, 2021 in Venice, Italy. (Photo by Franco Origlia/Getty Images)
Da vergüenza lo que está pasando con Georgina Rodríguez (Photo by Franco Origlia/Getty Images)

En ocasiones parece que en Internet ‘todo vale’ pero, desde luego, no debería ser así. Georgina Rodríguez está sintiendo en sus propias carnes (nunca mejor dicho) lo que es el odio online y, con ella, se han pasado todos los límites.

Partimos de la base de que en Internet todos somos muy valientes porque nos ampara cierto nivel de anonimato, por eso algunas personas frustradas o llenas de odio vuelcan sus déficits emocionales en famosos u otras personas en la red.

Los llamados ‘haters’ aprovechan ese amparo que les da la pantalla y, desde su hogar, se dedican a intentar atacar, humillar e incluso amenazar y hundir a otros que, normalmente, suelen ser famosos.

Georgina Rodríguez despierta amor porque es un sol de mujer pero, a su vez, también genera un odio desmedido. La envidia es mala y es sencillo reducir a Georgina a ser “la pareja de Cristiano Ronaldo” pero lo cierto es que, igual que pasa con Victoria Beckham, en ciertos círculos es más famosa ella que él.

Georgina es la influencer más importante de España y eso es mérito todo suyo, de sus cuidadas fotos, de sus estilismos y no de su marido. Obviamente CR le dio la fama pero de eso hace ya muchos años y Rodríguez ha sabido labrarse un nombre propio y además una potente marca personal en el mundo de las redes sociales y el de la moda.

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Aún así ni los más ricos y poderosos escapan a las desgracias de la vida y, como todos recordamos, el pasado mes de abril la pareja anunciaba que esperaba mellizos pero, desgraciadamente, uno de ellos falleció.

Ahora Georgina está en el que podría ser el momento más delicado, doloroso y sensible de su vida. Por un lado el luto por su pequeño hijo fallecido y, por otro, tener que ser fuerte en pleno post parto para cuidar a la bebé que sí sobrevivió, su amada Bella Esmeralda.

En esta situación vital devastadora, Georgina tiene que seguir adelante por sus hijos y, junto al futbolista, se han ido vacaciones familiares a Ibiza, donde los paparazzi no han dejado de seguirles.

En el yate, Georgina se puso un bikini negro e intentó disfrutar del verano dentro de lo posible pero unas fotos que le tomaron han desatado comentarios hirientes sobre su cuerpo y su peso. ¿En qué mundo vivimos? ¿Quién tiene la maldad de criticar la barriga post parto de una mujer que acaba de perder a un hijo? Realmente, me asusta.

Ivana, hermana de Georgina, la ha defendido de las críticas hirientes: "Preciosa mi hermana. Gracias a todas las mujeres empáticas y buenas que la apoyan en este duro momento. No todas son capaces de ponerse en la piel de otra mujer que ha vivido algo así. Fue preciosa, es preciosa y será aún más preciosa. ¡Denle tiempo que está recién parida! ¡Qué mala es la envidia! ¡Y no. Las fotos de los veranos anteriores no eran photoshop! Era que no estaba recién parida tras un embarazo doble”.

Pero, al margen de las palabras de Ivana (que tiene toda la razón) me planteo hacia dónde nos está llevando esta sociedad superficial y cruel que normaliza el body shaming incluso a mujeres totalmente normativas y ‘role model’ en el mundo de los cánones de belleza.

Si esto le pasa a Georgina (en gran parte por ser hermosa, rica y famosa), qué no le pasará a esa adolescente gordita o ‘demasiado’ flaca en el colegio. Debemos revisar mucho nuestros valores y aprender de una vez por todas que no se debe hablar de los cuerpos ajenos.

Claro que Georgina Rodríguez vive, en parte, de su cuerpo y de su imagen puesto que así de frívolo es el mundo de las influencers y el de la moda pero la diferencia es que ella, posando y siendo ella misma (¡y se ha demostrado en su documental!) no hace daño a nadie.

En cambio quien se sienta tras un teclado y comenta cosas como “Si no se pusieran filtros seríamos más empáticas, pero siempre salen con filtros” o “Acá vemos las maravillas del Photoshop, porque en su Instagram se ve muy distinta” entre otros que señalan sus estrías o su celulitis sí hace daño consciente a una mujer que, encima, está en el peor trance de su vida.

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